El fin de la era Busquets en el Barcelona

Busquets es sustituído por Vidal en el partido de Champions ante el Inter. Foto: LLUIS GENE / AFP via GettyImages
Busquets es sustituído por Vidal en el partido de Champions ante el Inter. Foto: LLUIS GENE / AFP via GettyImages

Por inédito y sorprendente que parezca, Ernesto Valverde está tomando decisiones. Produce cierto pavor repartir elogios a la figura del actual técnico azulgrana desde estas líneas, no porque no los merezca sino porque la última vez que lo hicimos, el equipo encadenó una semana entera sin chutar a puerta. Lo pasó mal en Dortmund y peor en Granada. Aún así, nuestra obligación es relatar lo que vemos y es innegable que están sucediendo cosas desde el banquillo que antes no podíamos ni soñar. Aún queda mucha temporada por delante- prácticamente toda- y la moneda puede caer hacia cualquiera de los dos lados, al más puro estilo Matchpoint de Woody Allen.

Si cae hacia el lado que queremos que caiga, el del cambio de guardia en el once inicial del Barça, recordaremos el partido de ayer como la zona cero de esa revolución. Se puede argumentar que en muchos casos el motivo hay que buscarlo en la casualidad, la obligación o coincidencias del destino (Lenglet sancionado, Griezmann en mal estado de forma, etc…) pero sea como fuere el Barça formó de inicio ante el Sevilla con varias ilusionantes novedades. Valverde quiso premiar al equipo que le dio la vuelta a la tortilla al desaguisado de primera parte ante el Inter. Ese día el partido lo acaban Arturo Vidal y Dembélé. Ayer salieron de inicio.

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Pero la novedad más grande, la que lo puede cambiar todo y la que nos obliga a hablar de un posible cambio de guardia en el Barça es la ausencia de Busquets. Aún estamos frotándonos los ojos ante una imagen a la que estamos poco acostumbrados. Ver el cartelón electrónico del cuarto árbitro con el número cinco iluminado y que el que aparezca a medio partido saliendo desde el banquillo sea el mediocentro titular de la última década. Un cambio tan drástico puede detonar la nostalgia en muchos aficionados y llevarle a llenarse la boca de elogios al que ha sido uno de los mejores del planeta y de la historia en esa posición. Son todos ciertos.

Tan ciertos como que Busi lleva un par de años-siendo generosos- lejos de su mejor nivel. Tan cierto como que ya no solo su estado de forma sino el tipo de fútbol que busca Valverde en muchas ocasiones ya no le convierte en imprescindible. Tan cierto como que Arthur y De Jong son el futuro de la especie. Tan cierto como que cuando el centro del campo debe presionar, el entrenador prefiere a Arturo Vidal.

Sergio Busquets controla el balón en el Camp Nou. Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images
Sergio Busquets controla el balón en el Camp Nou. Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images

Así que, sí, es una imagen llamativa y, si se repite, tardaremos en acostumbrarnos a ella. Pero también nos sonaba raro al principio que el cartelón electrónico enseñara el seis de Xavi. Posiblemente el jugador de la historia del club cuyo sello en el juego del equipo ha sido más visible. El estandarte de la posesión y el juego de toque del mejor Barça de la historia. Luis Enrique no solo le sentó sino que ganó un triplete con él de suplente. En aquél Barça más directo y menos elaborado, encajaba mejor un croata recién llegado de Sevilla y que fue capaz de marcar un gol en la Final de la Champions en su primer año en Barcelona. Irónicamente hoy Rakitic también parece estar fuera de este cambio de guardia.

Una revolución que abre un nuevo interrogante. ¿Qué pasaría si mañana el Barça tuviera que jugar un Clásico o una Final de Champions? De hecho, el duelo ante el Madrid está a la vuelta de la esquina. ¿Será Valverde capaz de mantener las decisiones valientes que le están funcionando tan bien? Cuesta horrores imaginarse un partido así con Busquets en el banco y Vidal en el once. Cuesta aún más procesar que el dinero invertido en Griezmann no compre un billete asegurado a la titularidad en todos y cada uno de los encuentros de ese nivel. Sabemos que lo de ayer fue una simple rotación pero... ¿qué pasa cuando Dembélé aparece más en menos minutos que su compatriota, amigo y compañero de Fortnite? Al final esa duda se ha resuelto por la vía habitual con el pobre Ousmane: la de la fatalidad. Una expulsión desorbitada le hará perderse el clásico. Todo quedará en una rotación puntual y nadie recordará el día en que Griezmann fue suplente y Dembélé le adelantó por la derecha. La suplencia de Antoine ayer, aunque completamente comprensible y justificable en su rendimiento gris en este inicio de temporada, da qué pensar. En una semana previa al parón de selecciones, no suele haber necesidad de dosificar ningún tipo de esfuerzos. Su status en el vestuario y su relación con Messi también podrían jugar un papel decisivo en esta historia. Nadie se imagina a Leo o a Luis Suárez “rotando” en un partido pre- parón de Liga.

En cualquier caso, podemos desperdiciar tinta indagando en las causas o podemos abrazar las consecuencias. No sabemos cuando llegará pero tal vez está viniendo un nuevo equipo. Se avecina el Barça de los Todibo, Arthur, De Jong, Dembélé y Ansu Fati. No suena nada mal.

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