El fuerte mensaje de Alejandro Sandí tras el secuestro que vivió

Foto: Victor Chavez/WireImage
Foto: Victor Chavez/WireImage

Un fin de semana de diversión se convirtió en la pesadilla del actor Alejandro Sandí al ser secuestrado en noviembre pasado. Pero recientemente apareció en cadena nacional para hablar de las secuelas de lo vivido.

Más allá de compadecerse de sí mismo, invitó a reflexionar sobre la percepción de la delincuencia en México, y a la idea errónea de que ahora debe agradecer que no lo hayan matado, pues para empezar, ni siquiera debió haber sido secuestrado.

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“Una de las respuestas más comunes, y te lo dicen propios y extraños, en realidad nadie lo hace con mala intención, pero hay una frase que a mí me golpeaba mucho, cuando yo llegaba a algún lado y me decían: ‘Pero qué bueno que no te pasó nada’ o ‘Qué bueno que estás bien’. Y en realidad yo trato de estar bien, no puedo estar debajo de un puente llorando porque no soy así. Ellos me quitaron mi tranquilidad, muchas cosas, pero no me van a quitar mi personalidad. Pero eso no quiere decir que esté bien, que duerma bien, que no esté en terapia. Eso no quiere decir que no me secuestraron, que no estuve en una cajuela”, comentó como invitado al programa ‘Venga la alegría’, de TV Azteca.

Durante la charla, hizo hincapié en evitar normalizar la violencia. “Tenemos que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Y entonces no podemos seguir siendo tolerantes a la violencia hasta que vaya creciendo: cuando dicen ‘Es que te secuestraron’ [responder] ‘Bueno, pero no te mutilaron’; o ‘Me mutilaron’, [decir] ‘Bueno, pero no te mataron’; o ‘Lo mataron’ [y contestar] ‘Bueno, ojalá que lo encuentren’. Y entonces no nos parece grave lo que está pasando”, denunció.

Y agregó: “Acaban de asaltar al actor Ferdinando Valencia... Y entonces no podemos decir ‘Bueno, pues es que también por qué vas a esa hora ahí’. O sea, nosotros no tenemos que ser los culpables de lo que nos está pasando. No podemos atacarnos entre nosotros, cuando más bien debemos ser empáticos y abrazarnos. Si somos más los buenos, tenemos que demostrarlo”.

En terapia y ocupado

El actor de telenovelas como ‘Amar sin ley’ o series como ‘El señor de los cielos’ también habló de cómo ha enfrentado lo ocurrido. “He tenido que tomar terapia tres veces a la semana. Estoy haciendo otro tipo de ejercicios para regular mi bioquímica cerebral [porque] todos los neurotransmisores se pueden disparar gracias a un nivel de estrés como el que yo viví. Entonces, yo puedo estar triste en 20 minutos, pero puedo estar muy enojado en una hora. Y eso lo tengo que regular”.

De hecho, reconoció que desistió de recurrir a medicamentos psiquiátricos. “Me estaban recomendando antidepresivos y ansiolíticos, y yo decidí que no. Entonces tengo que hacer natación y ciertos ejercicios para regular mi bioquímica cerebral de forma natural. Esto se va a tardar tres meses. Pero no es tampoco un proceso que yo tenía programado hace tres meses. Yo tenía un trabajo espectacular, ganaba bien, iba con mis amigas a un paseo… Y ahora la vida me ha cambiado al 100%, tengo que estar buscando terapias ocupacionales, tengo que estar ocupado conmigo mismo”.

Durante la entrevista, el actor estuvo acompañado por la psicoterapeuta Erika Pavón, quien habló de lo que puede ocurrir en quienes atraviesan este tipo de situaciones. “Una persona saliendo de algo tan terrible entra en shock. Y hay que aceptar que no solo es la víctima, sino también la familia, que también es víctima porque están preocupados por toda la angustia que pasaron durante el tiempo que no estaba la persona. Hay secuelas como estrés postraumático y delirios de persecución, porque a cualquier lugar al que vaya su atención va a ser al doble porque les da miedo”, señaló.

Y sobre qué hacer para prevenir este tipo de situaciones, Sandí declaró: “Podemos acercar a los niños a la cultura, a la música, al deporte. Porque difícilmente un niño que toca un instrumento agarra un arma. Un niño que toma un balón de futbol, difícilmente agarra un arma. Necesitamos hacerlo desde casa. Hablar con nuestros hijos y decirles lo que está pasando. No cerrarnos a una realidad y no crearnos una burbuja en donde creemos que a nosotros no nos va a pasar. Yo jamás pensé que me hubiera pasado lo que me iba a pasar. Jamás. No tengo el dinero para que me secuestren ni tampoco lo he tenido para pagar terapias”.

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La pesadilla

El 24 de noviembre de 2019, el actor fue secuestrado luego de un asalto ocurrido en el Nevado de Toluca, en México. Le acompañaban la cantante Esmeralda Ugalde (hermana de la intérprete Ana Bárbara) y la presentadora Vanessa Arias, quienes denunciaron el incidente a través de las redes sociales.

En el video, relataron los hechos y confirmaron que Sandí había sido secuestrado. “Confiamos en que está bien Alejandro. Mandamos toda la buena vibra y les pedimos sus oraciones para que pronto aparezca. Estamos al pendiente”.

Al día siguiente, las autoridades pudieron rescatar al actor y a Frédéric Michel, un ciudadano francés que también fue secuestrado en esa zona, y por los que habían exigido dinero para liberarlos.

El pasado 6 de diciembre, Alejandro compartió el siguiente video en su cuenta de Twitter, en el que agradecía las muestras de cariño y anunciaba que pronto regresaría. “Ahora es conmigo con quien tengo que estar bien primero, y después estaré con todos. Gracias”.

Días más tarde, en su cuenta de Instagram, compartió el tatuaje que se hizo para recordar algo que le ayudó mucho durante esos duros momentos: la palabra ‘Respira’. “Hoy y para siempre será parte de mi piel, celebrando el que estoy vivo, recordándomelo todos los días”, escribió.

Sin embargo, y como él mismo reconoció, no todos han sobrevivido a algo así: “No es un tema conmigo. Le ha pasado a mucha gente. Yo he recibido muchos mensajes donde me dicen: ‘Te mando un abrazo porque no se lo puedo dar a mi papá, porque lo secuestraron y ya no regresó’. A mí ya me pasó y estoy haciendo lo que me toca: mis terapias, mi ejercicio. Pero cada vez somos más y no es normal. Necesitamos abrazarnos mucho como sociedad”.

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Pero ahora que se encuentra en terapias y ocupando su tiempo, el actor se sintió en mejores condiciones para hablar en cadena nacional de lo que ocurrió, pero sobre todo para invitar a la reflexión. “Toda mi vida es completamente diferente, incluso al grado de saber si me voy a cambiar de casa o no. No es normal que te secuestren, no es normal que te asalten. Y no podemos empezar a culpar a las víctimas”.

Y agregó: “Siento tristeza y enojo… y la frustración de que lo creamos normal y que podamos seguir tolerándolo. Un día me pusieron un tuit en el que me decían: ‘Ay, ya supéralo. Ni que te hubieran violado’. Eso es lo que no podemos permitirnos como sociedad. No podemos ser ajenos al dolor de otras personas”.

@braham_MV

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