El hispano que puede hacer historia al transformar los gases que provocan el cambio climático

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Ramón González en los laboratorios de la USF. (Crédito imagen: Universidad de Sur de Florida).
Ramón González en los laboratorios de la USF. (Crédito imagen: Universidad de Sur de Florida).

Lo vemos cada día, el furor tuitero del presidente Trump no descansa ni en este tradicionalmente tranquilo y vacacional mes de agosto. Cuando no lanza dardos dialécticos y arancelarios contra la economía china, amenaza a los iranís o alerta de la invasión hispana. Este último colectivo parece despertar su ira de forma habitual (recordemos que no hace tanto llamó “violadores” a los mexicanos). En mi opinión ideas como la del muro probablemente han alentado e inspirado a algunos supremacistas blancos a cometer barbaries como la reciente matanza de El Paso.

Bien, pues a pesar de Trumo o precisamente por su causa, hoy voy a hablar de una persona llamada Ramón González, residente en Florida y – a juzgar por su apellido y la complexión apreciable en su foto – un probable descendiente de la numerosa emigración cubana, llegada al estado peninsular tras la caída de Batista y la llegada de Castro al poder.

Es curioso que haya que explicar de dónde es cada uno en un país que se vende a sí mismo como tierra de libertad y acogida. Un país hecho a sí mismo a través de imparables oleadas de migrantes llegados de todos los rincones del mundo en el que - incluso el caucásico presidente – tiene ascendencia extranjera.

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Pero volvamos con Ramón González, profesor de la Universidad del Sur de Florida (USF) y experto en ingeniería metabólica del departamento de química e ingeniería biomédica de la citada universidad.

Este químico es noticia estos días por su trabajo con microbios, a los que intenta transformar para convertirlos en nuestros aliados en la lucha contra los gases invernadero. Según puedo leer en la nota de prensa publicada por la USF el equipo que lidera el profesor González ha empleado la enzima humana “2-hidroxiacil-coenzima A liasa” (por sus siglas en inglés HACL), para convertir materiales específicos que contenían átomos de carbono 1 en compuestos más complejos que se utilizan de forma habitual como base para la construcción de infinitos productos industriales y de consumo.

¿Cuál es la misión de la HACL en el organismo humano? Te preguntarás. Bien, pues sirve para degradar cadenas ramificadas de ácidos grasos. Básicamente sirve para romper las cadenas largas de carbono en pedazos más pequeños, y lo que Ramón González y su equipo pretendían era justo lo contrario, es decir que formara cadenas largas a partir de compuestos sencillos que solo contaran con un átomo de carbono en su formulación.

Lo lograron manipulando el ADN que codifica esta enzima, y es que los investigadores de la USF lograron insertar la enzima modificada en el genoma de bacterias Escherichia coli, presentes habitualmente en la microbiota del tracto gastrointestinal humano. Cuando se introdujo a este huésped de la enzima modificada en un medio rico en átomos de carbono, como el metanol, el formaldehido, el formato, el dióxido de carbono y el metano, ocurrió un proceso de bioconversión metabólica que transformó las moléculas en compuestos más complejos.

¿Aplicaciones? Sin duda este trabajo representa un avance significativo en la conversión del carbono con base biológica. Esta biotecnología tiene el potencial de transformar los procesos petroquímicos actuales así como – y esto hay enfatizarlo – reducir la cantidad de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera durante la producción del petróleo crudo.

Y es que cuando se bombea el crudo desde el subsuelo hacia la superficie, este irrumpe acompañado de una gran cantidad de gas metano. En muchas ocasiones este gas se quema y se libera a la atmósfera. Con el nuevo método, la industria extractora no solo liberará menos metano a medio quemar sino que podrá transformarlo en productos químicos valiosos como el etilenglicol y el ácido glicólico, moléculas que pueden emplearse para la producción de plásticos, cosméticos, polímeros, productos de limpieza y mucho más.

Prospecciones petrolíferas en las que se queman los gases que acompañan al crudo durante el bombeo. (Crédito imagen huellas.mx).
Prospecciones petrolíferas en las que se queman los gases que acompañan al crudo durante el bombeo. (Crédito imagen huellas.mx).

En fin, puede que el trabajo de Ramón González no vaya a solucionar por sí solo el problema de las emisiones de gases invernadero, pero si conseguimos apagar las antorchas de quemado de todos los pozos petrolíferos del mundo, será un paso importantísimo en la dirección correcta.

Y para acabar y si me permitís el exceso de moralina, todos sabemos que si Estados Unidos es grande, es gracias a su privilegiada posición científica de vanguardia a nivel mundial. En un país en el que la ciencia se beneficia de las ingentes inversiones estatales y privadas en toda clase de laboratorios, startups, y centros de excelencia educativa. Tuve la fortuna de verlo con mis propios ojos durante un viaje a California en 2005. Si eres hábil, trabajador y válido en cualquier campo relacionado con la innovación científica o tecnológica, Estados Unidos te dará toda clase de oportunidades vengas de donde vengas. Aunque te llames Ramón y te apellides González.

El trabajo del equipo liderado por Ramón González se publicó en Nature chemical biology.

PD. Curiosamente el resto de los miembros del equipo tienen apellidos asiáticos (Chou y Qian) y holandés (Clomburg parece proceder del holandés Klomburg), es decir, todos son inmigrantes en un país en el que los únicos y verdaderos nativos son los pueblos indígenas que viven en las naciones (o reservas) indias.


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