El material “insumergible” creado con láser que hace pensar en barcos y ciudades siempre flotantes

El sueño de un buque insumergible –que fue la pretensión y la ruina del Titanic– ha perseguido de modo constante a la humanidad y, ciertamente, incontables tragedias se han dado a causa de naufragios y hundimientos de barcos en todas las épocas.

Pero eso, finalmente, podría cambiar: científicos de la Universidad de Rochester, en Nueva York, han creado un singular material metálico que, simplemente, no se hunde en el agua sin importar qué tanto daño sufra o las condiciones de su entorno.

Metales superhidrofóbicos, creados mediante nanotecnología de grabado láser en la Universidad de Rochester, pueden mantenerse a flote de modo constante. (Universidad de Rochester Twitter/@UofR)
Metales superhidrofóbicos, creados mediante nanotecnología de grabado láser en la Universidad de Rochester, pueden mantenerse a flote de modo constante. (Universidad de Rochester Twitter/@UofR)
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Para crear lo que se denomina un metal superhidrofóbico con esas peculiaridades, los científicos de esa universidad  se inspiraron, de acuerdo a un estudio publicado en la revista científica ‘Applied Materials and Interfaces’ de la Asociación Estadounidense de Química, en las arañas de agua y las aglomeraciones de hormigas que esos animales construyen para cruzar espacios acuáticos.

Las arañas de agua y los racimos de hormigas pueden flotar porque, cada uno a su manera, crean espacios llenos de aire que les permiten mantenerse en la superficie del agua. Ello inspiró al equipo de la Universidad de Rochester, encabezado por el físico Chunlei Guo, que mediante una técnica de nanotecnología conocida como interacciones láser en femtosegundos crea minúsculos cortes en el metal que crean espacios que se llenan de aire y quedan aislados del exterior. Ello produce que la estructura, a una escala muy pequeña, esté “llena” de aire y por ello pueda flotar o, en su caso, volver a la superficie si permaneció sumergida.

Así, la posibilidad de un barco insumergible o, en menor escala, de prendas de vestir y aparatos electrónicos que pueden permanecer a flote y de modo resistente al agua son aplicaciones plausibles para ese material metálico.

Guo y su equipo han probado esa técnica con éxito utilizando aluminio reciclado, aunque el proceso de grabado con láser podría, se afirma, realizarse en otros metales y materiales.

Por ahora, el enorme reto es la capacidad y velocidad de producción, pues inicialmente el laboratorio de Guo demora una hora en grabar una superficie de una pulgada cuadrada. Con todo, la cuestión sería un asunto de escala que podría ser resuelta por quienes decidieran aplicar esta técnica a escala industrial.

Así, algunos, imaginan incluso mucho más: ciudades flotantes construidas en ese material o, en otro ámbito, sistemas de drenaje y letrinas que además de resistir los líquidos pueden, gracias a las propiedades “repelentes” del agua de ese material, ser limpiadas con facilidad, lo que podría ser un avance sustantivo en naciones en desarrollo, de acuerdo a Business Insider.

Esa propiedad “repelente” al agua es otra de las características singulares de los materiales superhidrofóbicos. Hace algunos años, por ejemplo, el equipo de Guo utilizó  la citada nanotecnología de grabado láser para crear materiales que repelen el agua a tal grado que el líquido “rebota” cuando entra en contacto con ellos. Esa investigación se indica, ha sido especialmente del interés de la Fundación Bill y Melinda Gates por sus posibles aplicaciones para el desplazamiento de líquidos y, como se señaló, para la creación de letrinas más limpias y de fácil mantenimiento en países en desarrollo.

Y también han desarrollado en la Universidad de Rochester materiales superhidrofílicos que son lo contrario a los mencionados: estructuras a las que el agua se pega de modo intenso, al grado de que, por ejemplo, el líquido puede desplazarse sobre ellos en contra de la gravedad.

La investigación en el laboratorio de Guo en la Universidad de Rochester también ha recibido otros apoyos de entidades públicas y privadas, entre ellas el Ejército de Estados Unidos y la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos.

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