El Mochaorejas, el secuestrador que traumó a México con su crueldad sin límites

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El Mochaorejas en una entrevista para TV Azteca. (Youtube/Azteca Noticias)
El Mochaorejas en una entrevista para TV Azteca. (Youtube/Azteca Noticias)

Daniel Arizmendi López, conocido popularmente con El Mochaorejas, recibió (junto a su hermano, Aurelio) la revocación de una sentencia equivalente a 40 años de prisión, la cual se atribuía a su participación en cinco secuestros. La orden fue emitida por un tribunal unitario y no representa la libertad de Arizmendi López ni de su hermano, pues sobre ambos pesen otras acusaciones de secuestro que elevan la pena de cárcel a los cien años. El mes pasado los Arizmendi obtuvieron un amparo por parte de un tribunal. Ellos han argumentado que fueron torturados para declararse culpables.

El Mochaorejas pertenece a esa colección de casos célebres en el ideario colectivo. Aunque su arresto se dio en 1998, no cabe duda de que, con el paso del tiempo, su figura se volvió sumamente reconocida entre diversas generaciones. En gran medida, esa popularidad se explica gracias a la cobertura mediática que se realizó principalmente a través de la televisión, pero ya era uno de los hombres más buscados del país al momento de su captura. La policía le había decomisado dinero y propiedades los dos meses previos a su arresto. Es popular un video en el que Javier Alatorre, conductor estelar de TV Azteca, interroga a Arizmendi con un estilo fuerte, muy típico de estas situaciones.

Arizmendi se caracterizó por cortar las orejas de sus víctimas y enviarlas a los familiares de sus secuestrados. La finalidad, desde luego, era inflamar el miedo en los afectados y provocar que soltaran el dinero con la mayor rapidez posible. La frialdad con la que daba cuenta de sus atrocidades, dejaba mudo a todo aquel que escuchara sus testimonio: "Cuando no me daba lo que les pedí, los mutilaba para que accediera. Creo que es una impresión muy grande para cualquier gente", dijo en una entrevista con TV Azteca.

El auge del secuestro-extorsión encontró en Arimendi a uno de sus principales exponentes. De acuerdo con las autoridades, entre 1993 y 1998, el Mochaorejas participó en 21 secuestros. El 17 de agosto de 1998, Arizmendi López fue detenido. Había salido para recoger una credencial de elector falsa que mandó a hacer. Un día antes, había orquestado el secuestro del empresario español, Fernando Nieves Uribarri, que murió durante el enfrentamiento con la banda de Arizmendi.

El Mochaorejas intentó cobrar el rescate de Nieves, pese a que este ya había muerto. "Lo dije hace un rato y lo repito: ojalá existiera la pena de muerte. Sería un bien para las familias, para que queden a gusto", dijo ante las cámaras de televisión. La casa de seguridad de Arizmendi se encontraba en Naucalpan, al norte del Estado de México. La policía halló 8 millones de pesos y 500 mil dólares.

Arizmendi era oriundo de Neza. Nació en 1958 y creció en medio de la pobreza. Lo intentó todo: empleado de fábrica de bufandas, de ligas, y fue empleado de la Secretaría de Marina. De salto en salto, Arizmendi llegó a la policía estatal, en donde conoció a un colega que le enseñó un método para robar autos. Despedido de la policía, se dedicó a poner en práctica lo aprendido. De hecho, en 1990 fue detenido junto a su hermano y unos amigos. Pagó 75 mil pesos y quedó en libertad.

Su vínculo con el secuestro comenzó cuando su esposa le contó que en Cuernavaca el rescate por el secuestro de una chica se había fijado en un millón de pesos. Al principio, se prestaba para negociar y fijar puntos medios de intercambio monetario a cambio de la libertad de sus plagiados. Luego se radicalizó y nada lo detuvo: enviaba orejas a las familias para que, desesperados, atendieran todas las demandas del implacable Arizmendi. Ese método, años después, se convirtió en una norma para la delincuencia organizada. Todo comenzó con él, Daniel Arizmendi López, el hombre que traumó a todo México con su crueldad sin límite.

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