El niño fan del Toluca que demuestra lo que es disfrutar el futbol de manera sana

·Periodista
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Niño aficionado de Toluca celebra con efusión un gol de su equipo en el Estadio Azteca (Foto: Captura de Video/LaHinchadamx)
Niño aficionado de Toluca celebra con efusión un gol de su equipo en el Estadio Azteca (Foto: Captura de Video/LaHinchadamx)

Los Diablos Rojos sacaron una dramática y polémica victoria en su visita al Estadio Azteca cuando se midieron a Cruz Azul. Las emociones fueron tales que un niño aficionado de Toluca explotó de felicidad cuando su equipo marcó el gol que los adelantó en el marcador. Con su festejo demostró algo realmente valioso en el fútbol.

Las gradas del Coloso de Santa Úrsula fueron testigos de aquello que se considera lo más importante en el deporte: el goce de la victoria con respeto hacia el rival. Fue un niño quien lo exhibió, él, aficionado al Toluca y su padre al Cruz Azul; mientras el más pequeño gritaba de alegría y pasión, su papá sonreía cómplice de su felicidad, omitiendo que su equipo estaba siendo derrotado.

Un abrazo fue la forma en la que el pequeño consoló a su padre, a quien —obviamente— le dejó de importar el resultado del partido por ver a su hijo feliz. Mientras los demás cruzazulinos tenían rostros desencajados al tiempo que gritaban sus críticas y groserías para elementos como Uriel Antuna, el progenitor del niño toluqueño solo disfrutaba la belleza del momento.

¿A quién le importa perder un juego de fútbol cuando un ser querido es feliz?, a nadie que entienda el verdadero concepto del fútbol. Es un juego en el que caben las pasiones pero que nunca olvida el sentido fraternal con el contrincante, ese que un día puede ser un desconocido y al otro alguien con quien se comparte la sangre.

“Es el equipo de mi vida. Yo tengo el sueño de ellos (los jugadores) y quiero unirme al Toluca, quiero ser un delantero”, dijo el infante aún cuando su padre portaba una camiseta de Cruz Azul.

El furor por este joven aficionado llegó hasta las entrañas del club, quien a través de sus redes sociales hizo un llamado para agradecer su afición y localizarlo, pues esa pasión era digna de premiarse.

Las personas ajenas al momento también reconocieron lo conmovedor del acto y externaron sus muestras de cariño. De igual forma recordaron la grandeza del club y la popularidad que ganaron en la Liga MX, algo que a este niño no le tocó ver debido a su corta edad.

Ese mítico equipo de finales de los 90 y principios de los 2000, conformado por hombres como José Saturnino Cardozo o Fabián Estay, permanece en la memoria de los aficionados de antaño, pero qué pasa con la nueva generación que no pudo disfrutar de aquellos diablos ganadores de 5 títulos (Verano 1998, Verano 1999, Verano 2000, Apertura 2000 y Apertura 2005).

La nueva camada de aficionados han tenido que soportar los tropiezos recientes de la institución. Desde el 2010 no ganan ningún trofeo liguero, y en el Clausura 2022 fueron acreedores a la multa reglamentaria de 33 millones de pesos por terminar mal posicionados en la tabla porcentual.

 Leonardo Fernández es quien ha asumido el rol de figura en este nuevo Toluca. (Foto: Jaime Lopez/Jam Media/Getty Images)
Leonardo Fernández es quien ha asumido el rol de figura en este nuevo Toluca. (Foto: Jaime Lopez/Jam Media/Getty Images)

Se pensaría que con los pocos éxitos deportivos el Toluca no podría incrementar su fanaticada, pero el niño que festejó en el Estadio Azteca demostró lo opuesto. El club, en esta nueva etapa, sigue despertando pasiones aún en los más jóvenes.

De la mano de Leo Fernández, nuevo ídolo choricero y referente del pequeño, las ilusiones por una onceava estrella se mantienen vivas. Al mismo tiempo, el conjunto dirigido por Ignacio Ambriz ha demostrado, con su estilo de juego, que son uno de los candidatos a ganar el campeonato.

La huella que dejaron aquellos Diablos de los 90 será imborrable, pero una nueva historia podría escribirse, una en la que las nuevas generaciones vean levantar la copa a sus ídolos.

La jornada no solo regaló el momento de un padre cementero y un hijo toluqueño siendo felices, también dejó ver la tristeza de un abuelo con su nieto por el mal andar de Pumas.

Al terminar el encuentro entre América y los Universitarios en el Estadio Olímpico, un hombre acompañado de su nieto relató que lo que más le dolía era perder el Clásico Capitalino. Después de sus palabras, rompió en llanto, el cual contagió al menor, quien acompañó con lágrimas y abrazó a su abuelo.

Así como la Liga MX refleja rasgos tóxicos de la sociedad como la violencia, también tiene sus chispazos de humanidad. Ambos infantes demostraron que sentir el deporte no está mal; no es dañino festejar un gol enfrente de un rival siempre y cuando exista el respeto de por medio, y tampoco es un crimen llorar por algo tan “insignificante” como un equipo deportivo.

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