El Real Madrid se llena de dudas

Marcelo lamentándose durante la disputa del partido de la Supercopa de Europa en Tallín (EFE/VALDA KALNINA)
Marcelo lamentándose durante la disputa del partido de la Supercopa de Europa en Tallín (EFE/VALDA KALNINA)

Los que miren el vaso medio lleno siempre, los optimistas empedernidos, se quedarán con que el Real Madrid jugó un muy buen partido durante mucho tiempo de esta Supercopa de Europa. El equipo manejó gran parte del encuentro, tuvo las mejores oportunidades, se rehizo de un gol a los 49 segundos, y supo mandar mientras le duró el físico. Además, marcó el siempre cuestionado Karim Benzema y Gareth Bale estuvo muy activo entrando por banda.

Por otro lado, los que suelan ver el vaso medio vacío, se habrán ido a la cama alarmados. Porque el actual campeón de Europa no ha cambiado en nada respecto al equipo del año pasado, pero es que encima ha perdido a su hombre gol, al bombero que estaba siempre para apagar los fuegos que se presentaban. La simple presencia de Cristiano Ronaldo en el campo imponía. Luego estaba su acierto ante la meta contraria, que irónicamente no siempre estaba muy afinada en estas alturas del año. Pero lo que es indudable es que el equipo merengue tiene hoy muchísima menos pegada (este es un dato concluyente, no una opinión) de la que tenía tres meses atrás. Y como los errores en la retaguardia —el partido ante el Atlético de Madrid recordó a los encuentros ante el Bayern de Munich o la vuelta ante la Juventus en el Bernabéu— no se han arreglado todavía y los merengues suelen jugar siempre cuesta arriba por las desdichas de su defensa, pues la situación se torna muy oscura.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio
El delantero francés del Atlético de Madrid Antoine Griezmann (i) y Sergio Ramos (d), del Real Madrid, durante la Supercopa de Europa (EFE/VALDA KALNINA)
El delantero francés del Atlético de Madrid Antoine Griezmann (i) y Sergio Ramos (d), del Real Madrid, durante la Supercopa de Europa (EFE/VALDA KALNINA)

Julen Lopetegui lleva preparando este partido un mes, desde que la mayoría del plantel volvió de las vacaciones. De la gira por Estados Unidos salieron reforzados jugadores como Nacho, capitán de guardia y todo un seguro de vida, Sergio Reguilón, el canterano con más posibilidades de hacerse un hueco en la primera plantilla, y Dani Ceballos, que ha destapado el tarro de las esencias y se ha convertido en el mejor “fichaje” de la temporada. Bien. Los tres vieron el partido desde el banquillo para que jugaran los titularísimos Marcelo, Varane y Casemiro, los cuales llevaban apenas una semana de entrenamientos en el cuerpo tras volver de sus vacaciones postmundialistas.

Los dos primeros fueron dos espectros de jugadores que en nada se parecieron a sus mejores versiones. Varane regaló el primer gol de Diego Costa nada más arrancar el partido, en colaboración con Keylor Navas, y luego tiró el trabajo de todo el equipo por la borda al dejarse robar la cartera por Thomas nada más arrancar la prorroga. Marcelo, por su parte, fue el autor de una asistencia de lujo en el 2-2 del Atlético de Madrid, cuando quedaban apenas 10 minutos de partido. Un balón que se iba a saque de banda fue “salvado” por el brasileño que, sin entenderse bien que quiso hacer, habilitó a Ángel Correa dentro del área para que este sirviera a Diego Costa el empate. Casemiro mientras tanto, fue de menos a más, pues al borde del descanso dejó un par de buenas recuperaciones raciales, marca de la casa, pero se le notó fuera de forma y fallón en los pases más sencillos, lo cual creaba un gran nerviosismo en la zaga merengue. Acabó siendo sustituido.

Sería ventajista decir que de haber elegido Lopetegui a otros jugadores en lugar de esos tres las cosas hubieran sido diferentes, pero no se trata de eso. Se trata de entender la pasta de la cual están hechos los entrenadores. Zinedine Zidane ganó su primer Supercopa europea ante el Sevilla en 2016 con un bloque ofensico conformado por Casemiro, Lucas, Kovacic, Isco, Asensio y Morata. Sólo el brasileño había sido titular en Milan tres meses antes. El francés dio prioridad a los jugadores que habían hecho una buena pretemporada a sus órdenes y que llegaban con un buen tono físico. Lopetegui quiso casarse con los pesos pesados y el tiro le salió por la culata.

Julen Lopetegui apaludiendo a los suyos durante el partido de la Supercopa en Tallín (Foto: AFP/JAVIER SORIANO)
Julen Lopetegui apaludiendo a los suyos durante el partido de la Supercopa en Tallín (Foto: AFP/JAVIER SORIANO)

El Atlético de Madrid volvió a mostrar las costuras de un Real Madrid que, si no hubieramos mirado hacía el banquillo, bien podríamos haber dicho que era el mismo de la temporada pasada. Porque las supuestas mejoras que pretende implantar Lopetegui con su estilo, de momento, brillan por su ausencia.

Esta bien que seguimos en agosto y que no hay que hacer de estas gotitas un aguacero, pero sigue siendo preocupante la falta de criterio con la que se está manejando el club a la hora de conformar la plantilla. En la final de Cardiff, hace ya dos años, el Real Madrid tenía un banquillo conformado por Nacho, Danilo, Kovacic, Asensio, Morata y Bale, con Pepe, James Rodríguez y Lucas Vázquez fuera de la convocatoria. Era tanto el talento en el grupo que superclases mundiales, literalmente, sobraban. Dos años después, el equipo no sólo ha dejado marchar a cinco de esos jugadores sin remplazarlos con opciones de nivel (quizás él único caso positivo sea el de Odriozola en el lugar de Danilo), sino que también ha perdido a su líder goleador y a su líder espiritual. El goleador tampoco ha sido sustituido, y el nuevo líder espiritual está todavía por verse si estará a la altura de la situación.

De momento, Lopetegui ya parece haber fallado a la hora de mantener un código bastante sagrado en el vestuario, con lo que será complicado que logre la implicación de todos sus jugadores si luego no recompensa sus aportaciones con minutos.

Mientras tanto, Florentino Pérez sigue contando sus millones en el banco. De fichajes, nada nuevo, gracias.

También te puede interesar:

Las redes ‘lloran’ la salida de Cristiano del Real Madrid

La carta de despedida de Cristiano Ronaldo

Gareth Bale comienza a creérselo

Otras historias