El superatleta del futuro: gana en salto de altura y de longitud

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JuVaughn Harrison compitiendo en salto de altura. Foto: LSU Athletics
JuVaughn Harrison compitiendo en salto de altura. Foto: LSU Athletics

JuVaughn Harrison. Puede parecer un nombre un tanto difícil de pronunciar, pero más vale ir aprendiéndoselo, porque es bastante probable que en un futuro próximo oigamos hablar mucho de él. De momento no es más que un chico estadounidense de 20 años que compagina sus estudios de ingeniería biomédica en la Universidad Estatal de Louisiana (LSU) con sus primeros pasos como atleta.

Pero qué primeros pasos. En los 98 años de historia de competiciones de atletismo de la NCAA, la organización más importante del deporte universitario estadounidense y semillero de las futuras superestrellas, jamás se había visto a nadie capaz de la proeza que acaba de lograr este joven. Acaba de proclamarse campeón de la División I, la categoría más alta, tanto en salto de altura como de longitud.

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Y además, con unas marcas estratosféricas, de las que muchos profesionales tendrían envidia. En longitud ha conseguido llegar a 8,20 metros, un registro que le habría bastado para ser quinto en los últimos Juegos Olímpicos. Y en altura ha superado el listón de los 2,27 metros, la segunda mejor marca de todos los tiempos en la NCAA. Solo por comparar, los actuales récords mundiales son 8,95 (Mike Powell, Estados Unidos) y 2,45 (Javier Sotomayor, Cuba) respectivamente. Los de España, 8,56 (Yago Lamela) y 2,34 (Arturo Ortiz).

Es extremadamente raro que un saltador sea tan bueno en ambas disciplinas, puesto que la técnica requerida, y por tanto las cualidades físicas, son completamente diferentes. Tal como explica Raúl Chapado, el presidente de la Real Federación Española de Atletismo, en el diario As, “normalmente los saltadores de altura no llegan a la velocidad suficiente para hacer longitud, porque suelen ser muy altos. Y los de longitud muy pocas veces lo hacen, porque son muy explosivos y el tipo de batida es distinta”.

Harrison, de hecho, mide 1,95 metros según su ficha en la web de la LSU. Tal estatura es muy inusual para gente que se dedica a la velocidad, y por tanto al salto de longitud, donde es crucial llegar lo más rápido posible al punto de batida para alcanzar mayores distancias. Con la notabilísima excepción de Usain Bolt, que también mide 1,95, es raro ver velocistas que superen 1,85, puesto que la corpulencia les hace ser más lentos. Para el salto de altura, sin embargo, sí que viene bien ser alto, debido a que el centro de gravedad se sitúa más arriba y además el mayor tamaño de las piernas generalmente permite obtener más impulso vertical.

Con semejantes registros a tan corta edad parece que, aunque suene a chiste fácil, JuVaughn no tiene techo. Él mismo dice que lo hace sin demasiado esfuerzo: “Simplemente quería saltar y disfrutar. No estoy sorprendido”. De momento sus marcas ya le valen para colocarse en el top-15 mundial de ambas disciplinas, y por ahora no le ha surgido la necesidad de elegir entre ellas. Si nada se tuerce, los libros de historia ya pueden ir preparándole un lugar destacado.

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