Trump se marcha pero el trumpismo se queda: análisis de una sociedad polarizada

Endika Nuñez
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Las elecciones presidenciales de Estados Unidos dejan un panorama político sin precedentes. Las acusaciones de fraude electoral por parte de Donald Trump y sus seguidores no ha hecho sino agrandar la polarización ya existente en la sociedad norteamericana. Según una reciente encuesta de Yougov/The Economist, el 86% de los encuestados que dicen haber votado por Trump consideran que Joe Biden no ha ganado las elecciones legítimamente.

A pesar de no haber indicios sólidos que corroboren que esto haya sucedido, la división entre los ciudadanos estadounidenses es considerable en el reconocimiento de la victoria electoral de Biden, pero no es el único tema objeto de debate.

Lo cierto es que los temas que más preocupan a los ciudadanos estadounidenses son la pandemia de la Covid-19 (41%) y la economía y el empleo (28%), según la macroencuesta realizada por Associated Press para diferentes medios de comunicación.

En un segundo plano están el acceso a los servicios sanitarios (9%), el racismo (7%), el cambio climático o la aplicación de las leyes (4%).

Pero las preferencias de los ciudadanos estadounidenses están más polarizadas de lo que parece. Tan sólo el 25% de los votantes de Trump considera importante la pandemia del coronavirus, en contraposición al 73% del electorado de Biden. Ocurre lo mismo con la economía y el empleo, donde el 81% de los votantes de Trump mantienen como el tema más importante que enfrenta el país, mientras que entre los votantes de Biden es apenas un 16% quien hace esa consideración.

Estas divisiones se producen tanto en la disparidad de preocupaciones que tiene el electorado de Estados Unidos como en la valoración sobre la gestión de las mismas.

Si se profundiza, por ejemplo, en la crisis de la Covid-19 y la gestión de la pandemia por parte de la administración Trump, se puede ver que la población está totalmente dividida en la percepción y la aprobación de las medidas tomadas al respecto. En este sentido, el 83% de los votantes de Biden creen que la pandemia no está bajo control mientras que el 91% del electorado de Trump piensa lo contrario.

Tampoco hay consenso entre los que optan por la opción intermedia –1 de cada 3 votantes— diciendo que la pandemia está “algo bajo control”. Trump lidera este grupo por 3 a 1 sobre Biden.

Existe un efecto similar si se pregunta por la aprobación de la gestión de Trump sobre la pandemia del coronavirus (95% de los votantes de Trump a favor y el 90% de los votantes de Biden en contra) o si se está de acuerdo en el uso de la mascarilla (35% de los votantes de Trump está de acuerdo versus el 87% del electorado de Biden).

Tal y como se ha dicho ya, esto ocurre en un sinfín de temas. Preguntando por la ley de cuidado de la salud aprobado por la anterior administración, más conocida por Obamacare, el 91% del electorado de Biden estaría dispuesto a expandir la ley para que la cobertura médica pudiera llegar a más gente. Por contrario, el 94% de los votantes de Trump abogan por la retirada completa de la misma ley.

División entre los candidatos

La palpable división entre las preocupaciones y preferencias del electorado comentado anteriormente es el fiel reflejo del rechazo que genera un candidato para el electorado del otro.

Si nos fijamos en los ratios de positividad en las categoría de favorabilidad, liderazgo, honestidad, preocupación por la gente o la capacidad mental para servir eficazmente como presidente, veremos que la división partidista es total.

De media, más del 91% de los votantes Demócratas tienen una visión positiva sobre estas cualidades en Biden y no llega al 6% los que opinan lo mismo sobre Trump. En cambio, el 93% del electorado de Trump tiene una opinión positiva sobre el actual Presidente, aunque esos índices bajan hasta un 7,6% cuando se trata de Biden.

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