Elecciones 10N | El callejón sin salida del PP y Pablo Casado

El líder del PP ofreció un mensaje contradictorio tras la noche electoral que evidencia la encrucijada en la que se encuentra. (AP Photo/Manu Fernandez)
El líder del PP ofreció un mensaje contradictorio tras la noche electoral que evidencia la encrucijada en la que se encuentra. (AP Photo/Manu Fernandez)

Pablo Casado compareció ayer en la sede de Génova señalando que, con Pedro Sánchez liderando las negociaciones para formar Gobierno, ellos no piensan ni siquiera abstenerse. Es un mensaje lógico después de erigirse en el próximo partido clave en las negociaciones, de haber recuperado 22 escaños y de haberse deshecho de Cs, el partido que hace solo seis meses le disputaba el título honorífico de 'líder de la oposición'.

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Pero el PP debe medir al detalle sus próximos pasos. Tanto que Casado a estas horas cruza los dedos para que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias aparten sus diferencias y acerquen posturas en pos de amordazar a la extrema derecha. De no ser así y de posarse todas las miradas sobre el presidente del Partido Popular, Casado tendrá que elegir entre susto o muerte.

Si acepta abstenerse en la votación y favorecer la gobernabilidad de Sánchez perderá su condición de alternativa al PSOE cediéndosela a Vox, quien no desaprovecha regalos como el de la repetición de los comicios. Y en el paquete irían, de regalo, miles de los votantes del PP más escorados a la derecha.

Si por contra decide votar que no y poner su granito de arena para ir a unas terceras elecciones, sus votantes más moderados podrían hartarse y, como le ha pasado a Ciudadanos este 10-N, buscar otras siglas a las que votar. Y teniendo en cuenta que el partido naranja ya no es alternativa, todos irán a Vox, que hoy en día roba votos por arriba y por abajo tanto por exceso de inoperancia como por defecto de españolismo. El partido de Abascal ya se ha zampado a Ciudadanos y si vuelve a haber elecciones hará lo propio con el PP. Casado no puede juegar con fuego pero sabe que España necesita una legislatura completa.

Tal es la encrucijada que ninguna de las fuentes populares consultadas por este blog en las últimas horas se atreve a decir cuáles serán sus próximos movimientos. Para resumir este coyuntura basta con releer el discurso de Casado ayer noche para entender que ni él mismo se aclara: “Veremos qué plantea Pedro Sánchez. Nuestros programas son incompatibles”.

Aquí va una pista, y la soltó como quien no quiere la cosa el secretario general del PP, Teodoro García Egea: “Sánchez debe ir pensando en no presentarse a la investidura”.

De momento se han dado 24 horas de margen para pensar en todos los escenarios posibles y hasta mañana martes no habrá cónclave en Génova. Pero el PP no puede olvidar que toda la presión que existió en verano para que Ciudadanos permitiera la formación de Gobierno ahora recaerá sobre ellos. Toca bajar a la arena y coger el toro por los cuernos. Mucho desgaste es lo que se le avecina a Casado.

Especialmente desde Galicia, donde el moderado Alberto Núñez Feijóo vuelve a ganar peso político para hacer valer su tesis abstencionista. Allí la derecha ha repetido su fortaleza dejando a Vox sin un solo escaño.

Casado se estruja el cerebro para salir vivo de esta encrucijada situación. Demasiados ‘peros’ para una jornada electoral en la que el PP recuperó posiciones. Pero es que lo de ayer ya no vale para hoy.

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