Eliminar en la mesa al Real Madrid de la Champions será una catástrofe

Miguel A. Sánchez
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Florentino Pérez se ha quedado solo y en la mira de Ceferin. El presidente del Real Madrid se convirtió también en el líder del grupo de millonarios que quisieron construir la competición de las élites. No le salió bien. Mientras daba la cara y cargaba contra todos los estamentos que criticaban la formación de la Superliga, el resto de presidentes de los grandes clubes se escurrían y sacaban comunicados alejándose de la citada nueva competición. Ahora, con el ataque sofocado, todos se exponen a sanciones y el Real Madrid está en el punto de mira. Algunas informaciones advierten que se valoraría su eliminación de la actual Champions League. La UEFA no debe hacer eso; sería una catástrofe.

Muchas voces se han alzado a lo largo de las protestas. Clubes no invitados, federaciones, futbolistas, entrenadores y las de la verdadera revuelta que fue la de la afición contra los palcos y las élites. Todos coincidían en lo mismo: el fútbol es una meritocracia, si tus resultados te llevan a los mejores partidos tienes que jugarlos. No importa nada más, solo las victorias y ganarse los premios sobre el césped. Precisamente por esto, tampoco se pueden arrebatar. El Real Madrid se ha ganado en el césped estar en semifinales de Champions y no puede caer en los despachos.

Vinícius fue la estrella de cuartos de final | Soccrates Images/Getty Images
Vinícius fue la estrella de cuartos de final | Soccrates Images/Getty Images

El castigo no sería ejemplar y, además, generaría un ambiente todavía más hostil. La eliminación del Real Madrid llevaría a una guerra abierta contra la UEFA en la que los blancos, de una forma u otra, conseguirían adeptos y terminarían por arrasar por el actual esquema de este deporte. Llegarían años de tensiones, dudas y guerras, batallas en los despachos y billeteras.

Tanto la posible eliminación como las posteriores consecuencias, no solo afectarían a los fundadores, sino también a los aficionados. Ese hincha del Real Madrid que solo piensa en poder volver al Santiago Bernabéu y vibrar con su equipo no se merece ninguno de los dos castigos. Y no lo olvidemos, el fútbol es de los aficionados.