El emotivo final explicado de 'Better Call Saul': Una máquina del tiempo

·5 min de lectura

Después de seis brillantes temporadas, el último episodio de Better Call Saul, "Saul Gone", conectó magistralmente las líneas temporales, los cabos sueltos y los personajes distanciados de forma conmovedora y satisfactoria. El final de la serie abordó mucho terreno en un corto período de tiempo, pero los escritores lo lograron aferrándose cuidadosamente a un tema común: una máquina del tiempo.

El episodio comienza con un flashback. Sin previo aviso, nos transportamos a "Bagman" de la quinta temporada, donde Saul (Bob Odenkirk) le dice a Mike (Jonathan Banks) que deberían coger los 7 millones de dólares de Lalo y huir. "¿Lo primero que hacemos? Coger 6 millones de dólares y construir una máquina del tiempo", dice, preguntando a Mike a dónde viajaría primero. Mike dice que volvería a marzo de 1984, cuando aceptó su primer soborno, y Saul explica que saltaría a 1965 (cuando Warren Buffett se hizo cargo de Berkshire Hathaway) e invertiría para hacerse multimillonario.

Saul vuelve a hacer la pregunta a Walt (Bryan Cranston) en un flashback de Breaking Bad y le dice al profesor de química convertido en señor de la droga que retrocedería a los 22 años para no cometer el timo del resbalón que le rompió la rodilla. La pregunta no parece mucho más profunda que un rompehielos alimentado por el arrepentimiento, hasta que otro flashback muestra a Chuck (Michael McKean) diciéndole a Jimmy: "Si no te gusta hacia dónde te diriges, no hay que avergonzarse de volver atrás y cambiar tu camino". Cuando Jimmy sale de la habitación, vemos a Chuck coger su copia de La máquina del tiempo de H.G. Wells, y todo empieza a encajar.

'Better Call Saul': el final explicado

El tema del episodio nace del libro de Chuck y de los consejos que dio aquella noche, pero Jimmy también utiliza el viaje en el tiempo como medio para examinar sus arrepentimientos. Los fans con ojos de águila se habrán dado cuenta de que La máquina del tiempo aparece repetidamente a lo largo de la serie, y se muestra en los dos primeros episodios de la sexta temporada para recordarnos que Jimmy nunca dejó marchar a Chuck, ni se ha perdonado a sí mismo por su muerte. El final de la serie enlaza brillantemente cada acto con el libro, a la vez que encarna la propia máquina del tiempo a través de la conmovedora estructura de los episodios, los cameos y los callbacks.

Los flashbacks del final actúan como una forma de viaje en el tiempo, llevando a los espectadores a los días de Breaking Bad y a las primeras temporadas de Better Call Saul. El regreso de personajes como Walt y la esposa de su cuñado Hank Schrader, Marie (Betsy Brandt), Chuck y Bill Oakley (Peter Diseth) inundan de recuerdos a los fans, mientras que los intrincados detalles del guión aseguran una despedida sentimental para todo el universo de Breaking Bad.

Cuando Saul negocia su pinta de helado de menta con chip de chocolate del viernes en la cárcel, viajamos mentalmente al episodio 2 de la quinta temporada y le vemos soltar un cucurucho de menta en la calle para poder subirse al coche con Nacho. Cuando Saul le pregunta a Walt si se arrepiente de algo y éste mira su reloj, volvemos a la quinta temporada de Breaking Bad, cuando Jesse (Aaron Paul) le regala el teletipo por su cumpleaños. Mientras la señal de salida zumba por encima de Saul en el juzgado, una máquina del tiempo nos lleva a "Chicanery" de la tercera temporada, donde vemos a Chuck echar un vistazo a una sobrecarga. La mera visión de una amasadora batiendo en la cocina de la prisión nos transporta a los días de Cinnabon de Gene. Y la escena del último cigarrillo de Kim y Jimmy nos devuelve al piloto. Una llama naranja incluso quema el color a través de su mundo en blanco y negro para conmemorar el retroceso.

Al igual que los fans viajan a épocas anteriores mientras ven el episodio, Saul recuerda las palabras de su hermano: "Si no te gusta hacia dónde te diriges, no hay que avergonzarse de volver atrás y cambiar tu camino". Sabe que nada puede deshacer sus crímenes, pero puede canalizar su máquina del tiempo interior para volver atrás y cambiar el rumbo, reescribiendo en última instancia su futuro de una manera que haría que tanto Chuck como Kim se sintieran orgullosos.

A lo largo de la serie, y especialmente durante el transcurso de este episodio, es difícil no preguntarse qué es lo que Saul volvería atrás y cambiaría de su viaje. ¿Impediría que dispararan a Howard (Patrick Fabian) o frenaría mucho antes de meterse con él? ¿Habría representado a Lalo o habría ido a buscar el dinero de la fianza? ¿Habría omitido la llamada telefónica a Kim? Los arrepentimientos parecen interminables, pero si pudiera volver atrás, tal vez haría las paces con Chuck, cambiando efectivamente todo lo que siguió.

Lo más parecido a una máquina del tiempo que tiene Saul es su capacidad de cambiar su declaración, así que la utiliza. Sube al estrado para librarse de Kim y se hace responsable de todo, no sólo de su relación con Walter White, sino del papel que desempeñó en las muertes de Howard y Chuck. Cuando el juez le pide a Saul que se calme, él responde: "Me llamo McGill. Soy James McGill", y así vuelve a sus orígenes.

A falta de unos instantes para el final, Jimmy enseña las pistolas de dedo a Kim, devolviendo a todo el mundo al inicio de Saul Goodman por última vez y poniendo fin a la trascendental carrera de Better Call Saul. Aunque Jimmy no puede cambiar su pasado, al reconocer sus crímenes, aceptar con elegancia su sentencia de 86 años de prisión y reconciliarse con Kim, está moldeando su futuro en algo ligeramente esperanzador.