Eneko Lambea, el chico que quiere triunfar en un deporte "de mujeres"

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El gimnasta junior Eneko Lambea. Foto: Twitter @Payton2Matthew.
El gimnasta junior Eneko Lambea. Foto: Twitter @Payton2Matthew.

El calendario asegura que apenas quedan unos meses para que termine el año 2019, pero para según qué cosas aún parece que nos encontremos en las épocas más oscuras y retrógradas del siglo pasado. Lamentablemente, algo tan integrador y didáctico como debería ser el deporte todavía arrastra prejuicios y tópicos. Muchos de ellos, además, son de corte sexista, discriminando entre deportes “aptos para hombres” y “de mujeres”.

Poco a poco vamos luchando contra esta situación y abriendo puertas a la igualdad. Bien lo saben, por ejemplo, en el fútbol femenino, que poco a poco intenta hacerse un hueco. Lo que ocurre, sin embargo, es que en general son ellas las que intentan abrirse camino en mundos monopolizados por lo masculino; muy raramente es al revés.

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Eneko Lambea constituye una de estas escasas pero muy meritorias excepciones. A sus 15 años, este joven vasco de Leioa se ha proclamado por segunda vez campeón de España juvenil de gimnasia rítmica. Este es el único deporte presente en los Juegos Olímpicos en el que solo existe categoría para uno de los dos sexos (en natación artística, lo que antiguamente se conocía como natación sincronizada, ya se están organizando pruebas mixtas).

¿Cómo le dio a Eneko por adentrarse en un mundo tradicionalmente reservado a las niñas? Según él mismo cuenta en Movistar+, fue por influencia de una hermana mayor que ya practicaba el deporte. Por las tardes acompañaba a su padre, Agustín, a recogerla de los entrenamientos; ver a las chicas le despertó la curiosidad y se animó a probar. Y así hasta hoy.

Su familia, de hecho, es su principal ayuda. “Yo no quiero que juegue al fútbol porque a mí me gusta. Él no iba a ser feliz. Aquí es feliz”, dice Agustín con orgullo nada disimulado. Pero Eneko no siempre se ha encontrado esa comprensión en su entorno. “Decía que hacía gimnasia rítmica y la gente se reía. Es duro de afrontar, pero yo he tenido la suerte de que con el apoyo de mi familia lo he superado”, confiesa. “Los padres también lo aguantamos, te juntas con amigos y hacen comentarios. Tenemos que decirles que es un deporte como cualquier otro”, insiste Agustín.

Porque además, Eneko es muy bueno. “Tiene una expresión muy bonita, muchísimo manejo de aparato, un carisma especial dentro del tapiz. No tiene la elasticidad que pueden tener las chicas, pero tiene todo lo demás”, explica Judith Torralba, la entrenadora de su club, el Sakoneta. “En el País Vasco la federación le permite competir con chicas, y dentro de estas competiciones también consigue podios”.

La gimnasia rítmica masculina es extremadamente minoritaria: en toda España solo hay 70 niños federados. En categoría absoluta se reduce a 53, según datos recopilados por el diario Público. Suficientes para llegar a organizar campeonatos de España, pero no para que haya competiciones internacionales, ya que en otros países (con la excepción de Japón, donde hay 2.000 gimnastas inscritos) es una actividad aún más marginal. Más allá de eso, la variante masculina por ahora no tiene reconocimiento de la Federación Internacional de Gimnasia, aunque sí que se ha llegado a organizar algún torneo extraoficial con participación sobre todo de asiáticos. Aquí, el gran referente es el valenciano Rubén Orihuela, nueve veces campeón nacional desde que la Federación Española abriera la puerta a la participación de hombres en 2005.

Integrarles a ellos en la gimnasia rítmica plantea retos no ya por la cantidad de participantes, sino simplemente por características biológicas. Las mujeres tienden a ser más flexibles, lo que contribuye a la plasticidad visual de sus ejercicios, pero los hombres cuentan con más fuerza y explosividad, gracias a la cual pueden hacer lanzamientos y recogidas más complejas. Los jueces probablemente tendrían que hacer adaptaciones en el reglamento.

A las mujeres no les parece mal. “Sería muy divertido y podría llegar a ser muy completo”, cree Sandra Aguilar, integrante del equipo español que logró la medalla de plata en Río 2016. El futuro parece que avanza imparablemente en esta dirección, así que, aunque a corto plazo Eneko no va a poder participar en unos Juegos Olímpicos, quizás el futuro le dé la oportunidad de cumplir su sueño.

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