El gobierno de España podría por ley tumbar la Eurocopa en los próximos días

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Pedro Sánchez, el rey Felipe y mandatarios portugueses de pie en el palco del estadio Wanda Metropolitano
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (izquierda) y el rey Felipe VI (segundo por la derecha) junto a autoridades portuguesas en el palco durante el partido de la selección española contra Portugal del pasado día 4. Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images.

"Se considerará brote cualquier agrupación de 3 o más casos con infección activa en los que se ha establecido un vínculo epidemiológico". La normativa vigente del ministerio de Sanidad español con respecto al coronavirus no deja lugar a dudas. A cuento de ella la población española viene sufriendo muchas restricciones que se aceptan con resignación, con la esperanza de que sean útiles para acabar con la pandemia.

Ocurre que, si España se pone rigurosa con sus propias leyes, podría apañárselas para causar un lío internacional de gran calibre. Hasta el punto de que la celebración de toda una Eurocopa se vería comprometida, cuando apenas faltan dos días para su arranque oficial. O al menos en lo referente a los partidos que afecten a nuestra selección nacional, que está encuadrada en el grupo E y, según lo previsto, debe debutar el próximo lunes 14 de junio.

El sistema de organización tan peculiar que ha decidido la UEFA para la presente edición del campeonato implica que no hay un país anfitrión como ha ocurrido hasta ahora, sino que el torneo se desarrollará en sedes dispersas por todo el continente. Los encuentros de la Roja en la fase de grupos, por ejemplo, van a ser todos en el estadio de La Cartuja, en Sevilla; si avanza a octavos ya le tocaría viajar a una ciudad u otra en función del puesto obtenido en la clasificación. El problema es que el juego que va a abrir la participación de los de Luis Enrique es contra Suecia.

Y los nórdicos tienen, por ahora, dos casos confirmados de positivos. Ayer mismo se conoció el del delantero Dejan Kulusevski, y apenas unas horas después se hizo público el del mediocentro Mattias Svanberg. Aunque tras conocerse las infecciones la federación anunció una serie de medidas de seguridad en los entrenamientos y la aplicación de tests rápidos diarios, el seleccionador Janne Andersson dijo que no pensaba llamar ningún sustituto, con la esperanza de que al menos el atacante de la Juventus estuviera recuperado tras la cita contra España. El médico de la federación amarilla quiso mandar un mensaje tranquilizador, asegurando que se trata de casos aislados que se han mantenido controlados desde el primer momento. 

Entrenamiento de la selección sueca de fútbol
Jugadores de la selección sueca entrenándose en Gotemburgo esta misma mañana. Foto: Erik Simander/TT News Agency/AFP via Getty Images.

Lo puede pintar como quiera el doctor escandinavo, que como surja ahora mismo un tercer caso, que es algo que podría ocurrir con relativa facilidad (porque, aunque se han aumentado las distancias, siguen entrenándose en grupo), nos encontraremos en sentido estricto con un brote. Y si en un grupo humano hay un brote, tanto el sentido común como la legislación vigente indican que no podría viajar a España para la disputa del partido. Los suecos no tendrían autorización para ingresar en territorio nacional, debiendo permanecer aislados y en cuarentena en su lugar de origen.

Esto, claro, si las autoridades españolas son estrictas al respecto. Porque la situación sería gravísima y tendría unas implicaciones tremendas no solo en nuestro país, sino en todo el continente, por el riesgo que supondría de adulterar la competición. Si se diera el caso habría que ver si se considera derrota por incomparecencia (algo que probablemente Suecia no aceptaría, toda vez que el resto de jugadores estarían limpios), si se aplaza el partido (con los problemas de fechas que eso implicaría en un campeonato de un mes de duración) o, en el peor de los casos, si se da por suspendido, y con él la Eurocopa entera.

Explica Mundo Deportivo que la reglamentación de la UEFA exige que los partidos se celebren si los equipos tienen al menos 13 jugadores disponibles, de los que uno ha de ser portero. Si no cuenta con los futbolistas necesarios, el juego se podrá reprogramar para las 48 horas siguientes, y si aun así tampoco es viable este cambio de horario, se le dará por perdido a la selección afectada por 3-0. Pero claro, todo esto está condicionado a que Suecia pudiera efectivamente acceder al territorio español para jugar. Porque si lo que acaba ocurriendo es que a la delegación norteña no la dejan entrar, el tema ya adquiriría el cariz de conflicto diplomático.

El futbolista sueco Robin Quaison persigue al español Íñigo Martínez mientras este avanza con la pelota
El último partido entre Suecia y España se jugó en octubre de 2019 dentro de, precisamente, la fase de clasificación para esta Eurocopa. Foto: Visionhaus/Getty Images.

Es de suponer que la UEFA, que ya ha tenido que retrasar un año un torneo planeado originalmente para 2020, presionaría para que el gobierno no fuera tan drástico e hiciera una excepción que permitiera a la delegación sueca venir a jugar. Tal situación sería la más conveniente para la continuidad del espectáculo futbolístico, y quizás incluso para el mantenimiento de las relaciones institucionales internacionales de nuestro país en términos más o menos amistosos. Pero sería un privilegio difícil de explicar a la población española, que lleva desde marzo de 2020 soportando la dureza de todo tipo de medidas tajantes, aparte de un agravio comparativo para los visitantes extranjeros que sí se tendrían que someter a la norma sanitaria vigente.

Se da la circunstancia de que son Suecia y la propia España las selecciones más afectadas: en las filas ibéricas se han dado ya los positivos de Sergio Busquets y de Diego Llorente. La situación en este sentido también es grave: los demás jugadores de la convocatoria se mantienen entrenándose en la ciudad deportiva de la Federación, en Las Rozas (Madrid), siguiendo programas individualizados, pero aislados del mundo exterior para cumplir la cuarentena preceptiva. Terminaría el próximo domingo, un día antes de jugar en Sevilla... siempre que no surgieran más casos.

Todo este embrollo se resuelve si la fortuna quiere que no se detecte ningún otro infectado ni en la plantilla sueca ni en la española. Lamentablemente, la experiencia nos dice que ante un virus tan contagioso no podemos tener la certeza de que no vaya a ocurrir. Lo único que nos queda es confiar en la suerte... y en las negociaciones que, llegado el caso, mantendrían las autoridades españolas y europeas.

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