Con la estadística de su lado: los números de Alfaro en Boca

Aunque mantiene números muy elevados, el ciclo del Lechuga atraviesa un momento de resultados desfavorables y su futuro es una incógnita.
Aunque mantiene números muy elevados, el ciclo del Lechuga atraviesa un momento de resultados desfavorables y su futuro es una incógnita.

La llegada de Gustavo Alfaro a Boca generó incertidumbre: sin tanta espalda en equipos grandes, pero siendo uno de los técnicos con mayor trayectoria del fútbol argentino, su desembarco significaba una apuesta. Con el respaldo de Nicolás Burdisso, el Lechuga le ganó la pulseada a Antonio Mohamed -el candidato de la dirigencia- y asumió en enero con la responsabilidad de reconstruir la confianza de un equipo golpeado tras la derrota en la final ante River.

¿CUÁNTOS PARTIDOS JUGÓ BOCA EN EL SEMESTRE?

Cercano a la histórica identidad que pregonó a lo largo de su historia el Xeneize, el Lechuga intentó hacer un lavado de cara: pasó del estilo súper ofensivo de Guillermo Barros Schelotto, a uno mayormente equilibrado. Sin embargo, nunca terminó de "enamorar" desde las formas y más allá de haber ganado por penales la Supercopa Argentina, quedó en deuda en momentos clave, como la final de la Copa Superliga y la serie de semifinales de la Copa Libertadores, en la que cayó 2-0 en la ida contra River y no le alcanzó con el 1-0 de la revancha. Por su parte, en la actual Superliga tuvo un gran comienzo pero sufrió dos derrotas al hilo y cedió la punta.

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El DT lleva dirigidos en este 2019 un total de 47 encuentros oficiales. Fueron 12 en la Copa Libertadores, 25 por la Superliga, uno por la Supercopa, dos por Copa Argentina y los siete de la Copa Superliga. Y ya transitada la mitad del segundo semestre, acumula 26 triunfos, 15 empates y tan solo seis derrotas, lo que le da una eficacia cercana al 66%.

Hay más. Como local, transformó a La Bombonera en una fortaleza casi inexpugnable: solo perdió dos veces en el Alberto J. Armando, ante Atlético Tucumán y Racing. Son 15 victorias y cuatro empates, dos de ellos que también se podría contabilizar como un triunfo (el 0-0 ante Vélez que ganó en los penales y la igualdad por el mismo resultado ante Liga para pasar a semifinales de la Libertadores), aunque el mencionado 1-0 contra River no le alcanzó para ser finalista del certamen internacional. Como visitante, sus números también rozan la excelencia: nueve empates, diez victorias y tres caídas. La derrota restante fue en cancha neutral, en la final de la Copa Superliga

En los mano a mano había ganado todos sus cruces hasta caída en la final contra Tigre en Córdoba, pero no todos sus cotejos: empató la final ante Rosario Central, los dos choques ante Vélez y la ida ante Argentinos. Retomó la senda victoriosa ante Athletico Paranaense, al que derrotó en Curitiba y en Brandsen 805, mientras que hizo lo propio con Liga de Quito con victoria de visitante y empate de local. Pero, en los 16avos de final de la Copa Argentina, empató ante Almagro y perdió por penales. Y como ya se destacó, quedó eliminado en las semifinales de la Libertadores, por haber perdido en el Monumental.

Además, logró fortalecer uno de los puntos más flojos del pasado: la solidez defensiva, ya que apenas recibió 26 goles y sostuvo la valla invicta en 28 oportunidades. Y aunque lo tilden de ser poco ofensivo, lleva 69 goles a favor.

Más allá de la fría estadística, la continuidad de cara al 2020 es una incógnita que está atada por un lado a sus ganas de seguir y por otro a las elecciones de diciembre. Con tres partidos por jugar, los números en general son indiscutibles pero en el análisis pormenorizado encuentra varios puntos negativos.

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