La lucha en los tribunales de 'Hermano Espagueti' en su pelea por hacer oficial su religión satírica

No es tarea fácil la que tiene Rudiger como líder en Alemania de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis. Mucho tienen que pelear este hombre con las autoridades germanas para sacar adelante su iglesia satírica. Él lucha, fundamentalmente, por que su organización reciba el mismo reconocimiento que las otras religiones mayoritarias. No se puede decir que lo haya conseguido.

Sin embargo, él ha salido victorioso de la última batalla que ha librado. A este jubilado de 68 años le han permitido ponerse oficialmente el nombre de Bruder Spaghettus, algo así como “Hermano Espagueti”. Ese “nombre y apellidos” figuran ahora en su carné de identidad. En la parte de atrás de ese documento oficial, en la que consta el color de sus ojos – azul verdoso – y su lugar de residencia – la localidad de Templin, a unos 90 kilómetros al norte de Berlín –, se lee desde hace unos días en el apartado “nombre de religión o pseudónimo”: “Bruder Spaghettus.

“El nombre lo tengo ya desde hace tiempo”, dice “Hermano Espagueti”. Todo buen practicante de su iglesia tiene este tipo de nombres. “Elli Spirelli” o “Captain Nudlus” son otros dos ejemplos. Pero otra cosa bien distinta es que ese nombre pase a ser oficial, como ocurre hora con “Hermano Espagueti”.

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Él ejerce en Alemania como una suerte cura y jefe del pastafarismo, nombre que recibe la religión satírica de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis. “Entre los pastafaris todos tenemos un nombre pastafari. En mi carné de identidad aparecen ahora los dos nombres, el mío de nacimiento y también el nombre de pastafari”, abunda. En la parte delantera de su carné se sigue leyendo su nombre y apellidos de toda la vida: “Rüdiger Weida”.

Este hombre, al que se supone a la vanguardia de los 20.000 pastafaris practicantes que se dice que existen, no oculta su satisfacción por el reciente cambio registrado en su carné de identidad. Ahora “me pueden mandar cartas con mi nombre de pastafari a casa. También me puedo comprar un coche y ponerlo a mi nombre 'Hermano Espagueti'. O abrir una cuenta en el banco con el nombre de pastafari”, sostiene este cura satírico.

Nuevo carné de identidad de Rüdiger Weida.
Nuevo carné de identidad de Rüdiger Weida.

Las autoridades de Templin, una población de unos 16.000 habitantes que tiene como alcalde a Detlef Tabbert, de la formación izquierdista Die Linke, conocen de sobra a Rüdiger Weida. Sus actividades como líder de los pastafaris allí no pasan desapercibidas. Por ejemplo, a finales del año pasado “Hermano Espagueti” ofició allí su primera boda de una pareja gay, tras lo cual él y los suyos salieron a manifestarse para pedir que a la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis le sean reconocidos los mismos derechos que a las otras grandes iglesias de Alemania.

En Templin, el ahora rebautizado por la administración “Hermano Espagueti” ha tenido sus más y sus menos con los religiosos católicos y protestantes de las iglesias de la localidad. En la entrada de Templin, hay un cartel que indica que en la localidad tienen lugar misas en una iglesias católica, en otra protestante y en otra evangélica libre. Bajo ese cartel, “Hermano Espagueti” colocó en 2014 el cartel de la “Misa de los espaguetis: los viernes a las 10h00”. Aquello generó una agria polémica de repercusión internacional.

Al parecer las autoridades le habían concedido a Weida el permiso para colocar su señal. Pero “Hermano Espagueti” taladró el soporte del cartel de las iglesias para colocar el suyo sin saber que ese apoyo metálico pertenecía a las congregaciones religiosas tradicionales locales.

Aquello produjo no pocos enemigos a los pastafaris en la localidad en la que nació en 2006 la delegación alemana de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis. Ésta es un invento del estadounidense Bobby Henderson, un físico estadounidense. Él creó hace ya casi tres lustros el pastafarismo para protestar ante el debate público generado entonces por la popularización en los centros de enseñanza de la teoría creacionista, antepuesta a la teoría de la evolución en casos como el del estado de Kansas.

Misas en un establo acondicionado

“En Templin hemos recibido muchas críticas. Nuestro cartel de la misa de los espaguetis fue vandalizado al principio: lo pintarrajearon y lo rompieron. Aunque ahora lo dejan tranquilo”, cuenta el “Hermano Espagueti”. “Sólo muy de vez en cuando recibimos insultos fuertes de verdad. De ocurrir, ocurre el día de la misa”, abunda el líder y pionero de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis en Alemania.

Sus misas suelen celebrarse en su casa. Tiene acondicionado un pequeño establo convertido en templo pastafari. En una de las paredes hay una representación de la deidad satírica de “Hermano Espagueti” y los suyos. A saber, una gran masa de espaguetis con albóndigas de carne y salsa de tomate. Al “Hermano Espagueti” y compañía también se les ha visto en manifestaciones como las que han podido protagonizar en Berlín, celebrando el día de “la primera cocción de un espagueti”.

Bruder Spaghettus, segundo por la izquierda, posa junto a dos "fieles" de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis.
Bruder Spaghettus, segundo por la izquierda, posa junto a dos "fieles" de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis.

Desde las organizaciones religiosas tradicionales se le ha criticado al líder de esta iglesia satírica que sea un “chiflado”, dado que en Templin, por ejemplo, “no hay creacionistas” como puede haberlos en Estados Unidos, donde los hay deseosos de influir con esas ideas en la enseñanza pública. Con esos términos se manifestaba Ralf-Günther Schein, un párroco local, al semanario Der Spiegel en los días álgidos de la polémica de los carteles en Templin.

Con todo, el “Hermano Espagueti” dice que su relación con los creyentes de Templin es buena, pese a lo satírico del pastafarismo. “Con la mayoría de los creyentes tenemos buenas relaciones”, apunta el “Hermano Espagueti”. Pastafaris como él se definen, en realidad, como miembros de “una organización de personas que comparten unas mismas ideas y no creen en dios”, según el líder germano de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis. “La parodia del Monstruo de los Espaguetis la hacemos como crítica a las religiones”, abunda.

Una “iglesia” que trabaja a favor del secularismo y el humanismo

Puede sonar a broma que los pastafaris de Templin se reúnan todos los viernes para hacer sus misas ricas en hidratos de carbono. Pero todo esto es algo muy serio para “el Hermano Espagueti” y su familia. Su mujer y su hijo también forma parte del movimiento pastafari. Prueba de esa seriedad es cómo reflexiona “el Hermano Espagueti” cuando se le pregunta sobre por qué oponerse con medios satíricos a las religiones y su influencia en la sociedad.

“Yo creo que la religión es algo malo para la sociedad. Las religiones tienen dogmas y éstos son prohibiciones en una dirección concreta de pensamiento. No deberían de existir esas prohibiciones en una sociedad libre. Por eso las religiones son para mí los peores frenos para el desarrollo de la sociedad”, expone el “Hermano Espagueti”. Su organización trabaja con la Fundación Giordano Bruno, un think tank con sede en Oberwesel (oeste alemán) dedicado a promocionar el secularismo y el humanismo. Weida, que en su día fue trabajador social, define como “humanistas” a quienes siguen la senda del pastafarismo.

Así celebraron en 2006 los seguidores de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis en Alemania la creación de la organización. A la derecha, vestido con una túnica roja, Rüdiger Weida.
Así celebraron en 2006 los seguidores de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis en Alemania la creación de la organización. A la derecha, vestido con una túnica roja, Rüdiger Weida.

De no tomarse en serio su liderazgo como pastafari en jefe de Alemania, él no habría llevado a los tribunales sus deseos de hacer de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis una institución con igual reconocimiento que las religiones establecidas desde antaño en suelo alemán. Los tribunales alemanes no le han dado la razón. Pero el “Hermano Espagueti” no tira la toalla. Este año ha terminado llevando su batalla al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Bodas y bautizos pastafaris

En espera de obtener una respuesta, la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis continúa sus actividades con el “Hermano Espagueti” al frente. “Ofrecemos prácticamente de todo, bautizos, bodas... y siempre nos disfrazamos todos de piratas, porque en nuestros preceptos figura el que debemos disfrazarnos de piratas”, apunta el “Hermano Espagueti”.

Él oficio este año el primer bautizo a un niño de la Iglesia del Monstruo de los Espaguetis en Alemania. “Es muy simple. Es como un bautizo en la Iglesia católica, pero se bautiza con espaguetis. Es una parodia”, explica el “Hermano Espagueti”.

“Los bautizos de adultos son los más solicitados, y los hacemos regularmente. Para adultos, la cosa es como hacen los católicos o los protestantes, pero la diferencia está en que no nos bautizamos por fuera, sino por dentro y nos bautizamos, no con agua, sino con cerveza. O sea, que nos tomamos una cerveza. Ese es nuestro bautizo”, añade.

Ceremonias para entierros, el “Hermano Espagueti” aún no ha oficiado ninguno. Pero lo hará si se lo piden. “Cuando nos pregunten por eso, entonces desarrollaremos la ceremonia”, concluye.

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