El experimento con pan para convencer a niños (y adultos) de lavarse las manos con agua y jabón

¿Te has lavado bien las manos? ¿Con jabón? Son dos preguntas que no son raras de escuchar en cualquier lugar con niños, ya sea una escuela o un domicilio particular. La mayoría de los infantes tiende a pensar que hacerlo no solo no es importante, sino que es una lata. De ahí que algunos incluso no digan toda la verdad cuando se les pregunta. Para todos ellos, la mejor forma de hacerles ver la importancia de lavarse las manos con jabón no es repetírselo hasta la saciedad, sino llevar a cabo este experimento que han viralizado recientemente unas profesoras estadounidenses.

Han sido, como recoge Science Alert, las maestras Dayna Robertson y Jaralee Metcalf, de la Escuela de primaria de Idaho Falls (Estados Unidos), las responsables de dar a conocer este experimento tan sencillo que, por otra parte, no es un invento propio. Algo que no le resta ni valor ni eficacia.

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Dicho esto, para llevar a cabo esta prueba empírica de la importancia de lavarse las manos correctamente, lo que se necesitan son cinco rebanadas de pan, agua, jabón, jabón desinfectante, ordenadores y bolsas transparentes con cierre hermético. Lo que hay que hacer es introducir en las bolsas las rebanas una a una y cerrarlas después de haberlas pasado por las manos de un niño o niña que haya usado uno de los ‘ingredientes’ higiénicos de la lista.

Es decir, al final del experimento debe de haber cinco bolsas con cinco rebanadas de pan. Una estará intacta, sin que nadie la haya tocado. La otra habrá sido tocada por quien se haya lavado las manos con agua y jabón. Otra más por quien se las lavase con jabón desinfectante. Otro por alguien que no se las ha lavado. Y una última por alguien que haya estado tocando un ordenador.

Se les pone una etiqueta a cada una para saber cuál ser corresponde a cada tipo de higiene y se dejan ahí un mes. El resultado salta a la vista a través del plástico transparente de las bolsas. Cuatro semanas después de ser aisladas, el pan sin tocar se mantiene ‘limpio’ y el que se tocó con las manos lavadas con agua y jabón, casi intacto.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con el sometido al roce con unas manos con jabón desinfectante. Es cierto que su estado y la cantidad de moho que se aprecia no comparable con la rebanada de las manos sucias o la de los ordenadores, pero sí demuestra que no hay nada como el agua y jabón a la hora de asegurarse una correcta higiene en las manos.

"Todos los estudiantes pensaron que era asqueroso. Realmente han cambiado el lavado de manos. Se dieron cuenta de que el desinfectante no es suficiente y tienen que usar agua y jabón”, ha reconocido Robertson en declaraciones recogidas por Science Alert.

Si a ellas les funcionó, ¿por qué no al resto? Es sencillo de realizar, económico y muy visual.

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Dependiendo del producto usado para lavarse las manos o la ausencia de este, así fue el estado en el que se encontraron los niños las cinco rebanadas de pan un mes después. (Foto: Getty Images
Dependiendo del producto usado para lavarse las manos o la ausencia de este, así fue el estado en el que se encontraron los niños las cinco rebanadas de pan un mes después. (Foto: Getty Images

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