La explicación tras la imagen viral de una gaviota comiéndose una paloma

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La foto de una gaviota comiéndose una paloma llama la atención. Y si le sumamos que estamos todavía en el desconfinamiento/desescalada, nos podemos imaginar que es una de esas cosas que ocurren porque los humanos hemos abandonado la ciudad. Pero es un error.

Porque realmente, no es extraño que una gaviota ataque a otras aves más pequeñas que ella. O a ratones, ratas y otros roedores. Incluso a animales menos “débiles” – que no es que una paloma no sepa defenderse, pero siempre la consideramos menos agresiva que, por ejemplo, una rapaz.

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La foto de la que estamos hablando, tomada en el Carrer Bilbao de Barcelona, la ha publicado Emilio Morenatti, el fotógrafo jefe de AP para España y Portugal en Twitter. Y al publicarla se preguntaba, al hilo de otras historias como las ratas que reconquistaron Nueva York, si sería cosa del confinamiento. Rápidamente, la gente en la misma red social le explicó que no es nada nuevo, y que situaciones así son relativamente comunes.

Las gaviotas son animales oportunistas. Y como buen oportunista comerá aquello que le resulte sencillo. ¿Basura? Sí, claro, es un festín que no requiere esfuerzo. ¿Carroña? También. Pero igualmente cazará otros animales si se ve en la necesidad o le resulta interesante.

Porque al final, todo se resume en eso, en si a la gaviota le resulta interesante, le merece la pena. La intención es conseguir comida invirtiendo el menor esfuerzo posible – conseguir energía para seguir viviendo gastando la menor energía posible en obtenerla. Y a veces, eso implica cazar animales más pequeños.

Y eso es si pensamos únicamente en alimentación. Pero las gaviotas son aves conocidas por su agresividad. Defienden sus recursos y sus territorios de todas las maneras que tenga a su alcance. Y eso incluye luchar con animales en principio más peligrosos, como el ejemplo que comentábamos antes de las rapaces.

Puede parecer un contrasentido eso de reservar energías y sin embargo cazar o luchar, que supone una inversión de energía importante. Pero no lo es tanto, y menos si pensamos que muchas veces estas acciones las llevan a cabo en grupo, en bandadas de gaviotas que se unen por un objetivo común.

Así que no, la imagen de una gaviota depredando sobre una paloma no es resultado de la pandemia y el confinamiento. Igual haber sido capaces de detectarlo y fotografiarlo sí, pero el acto en sí es algo normal, más de lo que pensamos.

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