El Fútbol salva vidas

·6 min de lectura

Corría el año 2005,

con 16 años, y me situaba con uno de mis mejores amigos haciendo un intercambio estudiantil en Alemania.

Habíamos decidido irnos de ¨mochileros¨ por Europa. Aparte de conocer toda la cultura europea que podíamos, mi mayor objetivo personal era visitar la mayor cantidad de clubes y estadios de fútbol en el viejo continente. Un sueño hecho realidad.

Trazamos nuestra ruta: Düsseldorf, Alemania - Amsterdam, Holanda - Paris, Francia - Barcelona, España, Roma, Italia - Milan, Italia - Munich, Alemania, todo en el lapso de 2 semanas, antes de volver a nuestras respectivas ciudades (Düsseldorf y Köln).

Tal vez otro día les cuente acerca de todo el viaje completo, pero hoy quiero contarles acerca de algo muy extraño que nos sucedió en Lyon, Francia.

En el trayecto desde París a Barcelona, teníamos una parada obligatoria en la Estación Central de Lyon Part Dieu, para cambiar a otro tren que nos llevaría a Barcelona al día siguiente a primera hora.

Monuments Illuminated - (RED) | Kristy Sparow/Getty Images
Monuments Illuminated - (RED) | Kristy Sparow/Getty Images

El plan era sencillo.

Al menos así lo parecía. Dicen que si querés hacer reír a Dios, tenés que contarle tus planes.

Debíamos llegar en la noche y quedarnos en la estación descansando un par de horas para poder agarrar el tren de las 6.30 AM y partir. Al bajar en la estación a las 11 PM, rápidamente nos buscamos un lugar donde podíamos estirar las piernas y descansar la espalda.

Muertos de hambre, sin un peso encima hasta llegar a Barcelona, con los tickets del tren en el bolsillo, y para colmo las máquinas de sodas y ñañacas estaban en mantenimiento. Eso significaba ayuno obligatorio hasta llegar a nuestro destino.

Se nos aproximan unos policías de la Estación Part -Dieu para informarnos que debíamos salir de las premisas y regresar al día siguiente a las 6 AM, que era cuando volvían a abrir las puertas. Nosotros no entendíamos nada, porque en sus mismos horarios decían que estaban abiertos las 24 horas!

Los oficiales nos dijeron que no tenían nada que explicarnos y que si no nos salimos de las premisas nos tendrán que retirar a la fuerza. Hacía un frío de la puta madre, no teníamos nada de comer, no habían ¨smartphones¨ para buscar a dónde irnos o dónde retirar dinero de un cajero automático y para nuestro colmo, se avecinaba una nevada cruel.

Decidimos salir a caminar para ver qué podíamos encontrar, pero todos los negocios estaban cerrados y la ciudad desierta. Al parecer todos sabían acerca de la tormenta de nieve que se avecinaba, menos los dos "bolivianazos" que acababan de llegar. Al final no nos quedó otra que quedarnos sentados junto a la puerta principal de la Part Dieu.

Por lo menos encontramos una botellita vacía en el piso con la cual nos pusimos a jugar fútbol, así manteníamos los cuerpos calientes y la mente distraída.

Pasaron 30 minutos y llega un automóvil con 2 hombres armados con palos a querer ingresar a la Estación, cuando de repente aparecen los Policías que estaban adentro (con 2 Pastores Alemanes) a intercambiar palabras de todo tipo en tono desafiante. Nosotros no entendíamos un carajo. Los sujetos con palos se suben al auto y se van.

¿Qué mierda acaba de pasar?

Los dos policías salen de nuevo, mirándonos con una cara burlesca, y nos dicen que tenemos que alejarnos de la zona de la entrada, por lo menos 100 metros. Seguíamos sin entender un carajo.

Así que ahí estábamos los dos, a 100 metros, congelándonos el culo, con lluvia y nieve intermitente, cada uno con su bolsón, sin saber qué pasaba.

A los 10 minutos llega una caravana de una especie de SWAT francesa estilo película de Hollywood, y se instalan en la entrada de Part Dieu. Yo, todo curioso, me acerco a uno de los policías para saber qué estaba ocurriendo. Me agarra del brazo y me comienza a tirar una catarata de palabras en francés que sólo entendí ¨merd¨. Noté que tenía un tatuaje del Olympique de Lyon en su antebrazo, así que sólo le dije una palabra mientras le mostraba el pulgar: ¨Juninho!¨. Instantáneamente su cara cambió de un francés emputado, a un francés alegre a punto de gritar un gol de Pernambucano.

Con un inglés forzado me explicó que estaban transportando a un asesino serial desde París, a una prisión de Lyon, y consigo les estaban entregando un cargamento con nuevos equipos para reforzar todo el departamento policial.

'Fete des Lumieres' - The Festival Of Lights In Lyon | Bruno Vigneron/Getty Images
'Fete des Lumieres' - The Festival Of Lights In Lyon | Bruno Vigneron/Getty Images

Después de ese show hollywoodense, mi amigo Christian y yo nos sentamos de nuevo en la entrada de la Estación de Tren.

  • Faltan 2 horas y nos vamos pa’ Barcelona a ver a Ronaldinho!, le dije.

  • A ver qué más nos espera en el viaje, me respondió.

Es que sí, ya veníamos experimentando muchas cosas durante el viaje, y no iba ni por la mitad del trayecto. Pasaron unos 20 minutos, nos pusimos a jugar con una botella de plástico a los pases, para elevar de nuevo la temperatura corporal.

Hacía un frío de mierda!

En una de esas, Christian patea la botella y el viento la alza y la aleja hasta los pies de 3 personajes de las calles de Lyon.

Estos tipos eran de película. Y no de las de Hollywood, parecía más a una película independiente francesa donde alguien termina mal. Eran 2 hombres con caras de dementes, jugando con unas navajas, imitando como si estuvieran acuchillándose.

Pero lo que más nos llamó la atención fue una niña/señora/ente, no sabemos hasta el día de hoy exactamente qué vimos. Tenía cuerpo de niña, con cara de señora de 70 años y demasiadas personalidades batallando por tomar el control.

La niña era la peor,

los pateaba y los zunchaba con el cuchillo a tal punto que se enojaron entre ellos y terminaron fijando la mirada en nosotros. Cuando vimos que se nos acercaban, Christian me decía ¨corramos viejo! corramos!¨, pero yo todo un pelotudo curioso, noté que uno de los ¨loquitos¨ tenía puesta una polera del Olympique de Lyon!

  • S’il vous plait Juninho, no! , le grité.

Se frenó por completo y me abrazó.

  • My favorite player! Me respondió.

Los 3 personajes se comenzaron a reír en su locura. Christian no entendía un carajo de lo que estaba pasando, no salía una palabra de su boca. Pero yo entendí, y entendí muy bien. El lenguaje del fútbol, entre futboleros, es un lenguaje único, donde puede haber mucho en común o mucho en debate, pero la barrera de los lenguajes y culturas se borran casi de manera inmediata.

Olympique Lyonnais' Brazilian midfielder... | JEAN-PIERRE CLATOT/Getty Images
Olympique Lyonnais' Brazilian midfielder... | JEAN-PIERRE CLATOT/Getty Images

Nos pasamos la última hora nombrando jugadores históricos y de moda en esa época, a ellos les encantó que mencioné a Fontaine, Cantona, Zidane, Djorkaeff, Henry, Trezequet, Platini, Raymond Kopa, etc. No tenían idea cómo un boliviano pudiera conocer a sus ídolos. Eso sí, ellos sabían quién era Etcheverry y Platiní Sánchez, y eso me llenó de orgullo.

Finalmente la Estación de Tren abrió sus puertas y nos despedimos con un abrazo. Christian me mira y me dice:

  • Cómo mierda sabes tanto de jugadores franceses?

Yo sólo me reí y le dije: Apura, que vamos a perder el tren, y agradecé que Juninho le sabe pegar una hermosura!

El Partido Barcelona vs Athletic Bilbao, y la visita al Nou Camp, se las cuento otro día…..

Por: George Asfura de FutBox Media

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente