La F1 no retrasará de nuevo la nueva normativa

Jonathan Noble
·3 min de lectura

La llegada de la próxima generación de monoplazas con efecto suelo, diseñados para ayudar a mejorar las carreras, ya se había retrasado de 2021 a 2022 debido al impacto de la pandemia del coronavirus.

Pero como el mundo sigue luchando contra los efectos de la enfermedad, y con gran parte de Europa atascada en estrictos confinamientos en este momento, se había hablado de un posible cambio de planes.

La sugerencia era que los monoplazas actuales podrían ser utilizados durante una tercera campaña y retrasar la llegada de las nuevas reglas a 2023.

Pero la F1 ha dejado claro que no está pensando en retrasar más la introducción de las nuevas normas, que durante mucho tiempo han sido consideradas por Liberty como esenciales para mejorar la categoría.

Un portavoz dijo este miércoles: "Cualquier sugerencia de que el reglamento de 2022 se retrasará es falsa y no hemos valorado esa opción".

"El nuevo reglamento está diseñado para mejorar la competición en la pista y dar a nuestros fans unas carreras más apretadas. Esto, combinado con las nuevas regulaciones financieras, mejorará la F1 y creará un modelo de negocio más sano y fuerte para toda la categoría".

El retraso original de 2021 a 2022 estuvo más que justificado por la magnitud de las consecuencias financieras de la pandemia del coronavirus cuando estalló por primera vez, cuando hubo preocupación en la F1 de que algunos equipos pudieran desaparecer como resultado de la crisis.

Otras noticias de F1:

¿Un plan secreto de vacunación contra la COVID? La F1 lo niega A golpes, la curiosa y violenta motivación de Jos Verstappen a Max Más lío: un juez suspende el contrato del GP de Sao Paulo F1

Sin embargo, el éxito de la F1 en llevar adelante un calendario completo en 2020, ha aliviado la preocupación por la supervivencia de todos los competidores actuales.

Ya el año pasado, varios equipos habían hablado de posponer las nuevas reglas hasta 2023 en un intento de reducir los costes, pero el director deportivo de la F1, Ross Brawn, lo rechazó rotundamente.

Argumentó que con la nueva generación de coches, menos complejos técnicamente que los actuales, en realidad se ahorraría dinero una vez que el cambio se produjera.

Hablando en 2020 sobre algunos equipos que querían un aplazamiento, Brawn dijo: "Creo que algunos equipos presionaron para retrasarlos un año más [los cambios]. Creo que hay una necesidad justificada de llevar estos coches año que viene porque estamos en medio del confinamiento. Eso está completamente justificado".

"Las iniciativas que traemos con estas nuevas normas son para hacer el deporte más viable económicamente en términos de complejidad, que es donde se gasta el dinero".

"Los coches que tenemos ahora, son tan complejos que cuanto más gastes, más rápido irás y necesitamos nivelar esa pendiente y crear una situación en la que el dinero no sea la única prioridad en lo que respecta a lo competitivo que serás. Por lo tanto, necesitamos estos nuevos coches para nivelar esa pendiente".

Aunque los equipos de F1 experimentarán un aumento de gastos por la necesidad de desarrollar los coches de 2022 junto a sus monoplazas actuales, la imposición de un tope presupuestario para este año significa que el gasto no puede salirse de control.