Un fallo del cronómetro y otra vez al césped: "Venga, que falta un minuto"

Agencia EFE
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Sevilla, 25 abr (EFE).- Un fallo en el cronómetro del árbitro del Sevilla-Granada, que luego fue subsanado, obligó a los jugadores de ambos equipos a volver al césped para jugar el minuto que restaba, tras ser avisado el colegiado por sus auxiliares.

En un duelo en el que el Sevilla se jugaba seguir en la lucha por el título de LaLiga Santander, y cuando ganaba por 2-1 tras acortar distancias el Granada en el minuto 90 con un penalti convertido por Roberto Soldado, se exhibió la tablilla que avisaba de que se añadían 4 minutos, por lo que los jugadores, sobre todo los visitantes, se quedaron perplejos cuando el árbitro pitó el final un minuto antes del alargue decretado.

El árbitro vasco Ricardo de Burgos Bengoetxea señaló la conclusión del partido a los tres minutos del tiempo añadido anunciado, lo que dio pie a que los futbolistas del Granada le pidieran explicaciones avisándole de que todavía restaba un minuto más.

La equivocación, derivada de que al colegiado le jugó una mala pasada su cronómetro, fue subsanada al admitir con toda la normalidad el juez de la contienda que, efectivamente, le estaba hurtando de forma involuntaria un minuto de juego al equipo que iba perdiendo.

Esta situación, inusual y extravagante en un fútbol actual dominado por las tecnologías, las cámaras y el control de todo lo que ocurre casi al milímetro, conllevó que tuvieran que transcurrir algunos minutos para que se completase el minuto que quedaba para cumplir con lo mandatado en un principio, pues algunos jugadores ya estaban desprovistos de camisetas, espinilleras u otros elementos.

Uno de ellos fue el lateral argentino del Sevilla Marcos Acuña, el último en reincorporarse al terreno de juego para terminar el partido como Dios mandaba. Esta circunstancia fue también protagonista en las palabras al término del encuentro de los profesionales, entre ellos el extremo argentino Lucas Ocampos o el técnico del Granada, Diego Martínez.

Ambos coincidieron en que era la primera vez que vivían una situación como ésta y Ocampos arrojó algo de luz para entender lo ocurrido al asegurar que el árbitro les comentó que "el reloj se les había parado".

Ese fallo no cambió nada, pues el partido se reanudó en ese minuto y el marcador no varió. Al final, un inusual error y todos los futbolistas de nuevo al campo. "Se me ha parado el cronómetro", diría el colegiado.

Cosas del fútbol, cosas de la tecnología, en un mundo en el que ya casi nadie utiliza el reloj clásico, de pulsera, reemplazado por la hora y los dígitos que marcan los teléfonos móviles, salvo para los árbitros, siempre tradicionales. Y es que donde se ponga un buen cronómetro..., pero que no se pare, ya sea por un roce involuntario o por arte de birlibirloque, como ocurrió este domingo en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

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