Fernando Alonso dice que siempre ha sido feliz, pero solo ahora lo parece

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ABU DHABI, UNITED ARAB EMIRATES - DECEMBER 15: Fernando Alonso (ESP), Alpine F1 Team during Formula 1 testing at Yas Marina Circuit on December 15, 2021 in Abu Dhabi, United Arab Emirates. (Photo by Hasan Bratic/DeFodi Images via Getty Images)
Photo by Hasan Bratic/DeFodi Images via Getty Images

Aseguró recientemente Fernando Alonso en una rueda de prensa con distintos medios que hay un gran malentendido en torno a buena parte de su carrera. "La gente percibió un mensaje erróneo tras mi marcha de McLaren en 2007", dice Alonso, refiriéndose a que desde entonces siempre le preguntan "si ahora está más relajado" o "si en este nuevo equipo por fin es feliz", etc. Según el asturiano, él siempre ha sido feliz en la Fórmula Uno y siempre ha estado relajado, con la excepción de la temporada 2018, en la que se vio realmente superado por las circunstancias.

Es curioso porque incluso para explicar que no está a la defensiva, Fernando se pone ligeramente a la defensiva, con todo ese "nunca me habéis entendido". Lo cierto es que nunca nos lo puso fácil. Alonso ha sido uno de los deportistas más admirados de este país, pero no sé si uno de los más amados. Y siempre dio la sensación de que la cosa partía de él, que era él el que no quería ser amado, el que se iba a Londres a buscar tranquilidad, el que se mostraba seco con la prensa, el que parecía tener siempre una crítica que hacer a la escudería en la que estuviera en cada momento.

No es fácil saber por qué a Alonso le sienta mal que digamos que ahora está más tranquilo y relajado y alegre cuando es bastante obvio. No hablamos, por supuesto, de su vida personal. En eso, no puede entrar nadie. Hablamos de la imagen que da cuando se baja del monoplaza y se va a las redes sociales a hacer un chiste o deja su acertado comentario sobre esta u otra cuestión de la Fórmula Uno sin tomarse todo tan en serio como antes, sin la urgencia que parece que le acompañó durante demasiados años por ganar un tercer campeonato.

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Alonso era como esa chica guapa o ese chico guapo a los que tampoco te acercas demasiado porque piensas que te va a mandar a tomar viento... y quince años después, nos viene con que fuimos nosotros los que no supimos ver sus señales. Da un poco de rabia, la verdad. Hablamos de uno de los pilotos más carismáticos subido a su coche y de los más oscuros al desmontar. Sin duda, ya que él lo dice, Alonso era un hombre muy relajado y muy alegre en 2008 o en 2010 o en 2012... pero, por entonces, no se le ocurría vacilar en Twitter, ni darle vueltas a un supuesto "plan" ni tenía el más mínimo interés en establecer la conexión que tiene ahora no solo con sus fans de toda la vida sino con los más jóvenes que se han ido incorporando.

Además de relajado, a Alonso se le ve ilusionado. En la citada rueda de prensa, dio una respuesta preciosa cuando reconoció que el mejor momento del año había sido la victoria de Esteban Ocón en Hungría. En un deporte tan individualista como el automovilismo, es raro oír a un gran campeón ponerse por detrás de su compañero de equipo, pero creo que da una idea del buen rollo que se respira en Alpine y de las grandes esperanzas que hay puestas para el año que viene. Prácticamente nadie cree que Fernando Alonso vaya a ganar el Mundial de 2022 y, muy probablemente, Alonso tampoco lo crea... ahora bien, transmite ese entusiasmo, esas ganas de soñar, esa alegría de recién llegado a sus cuarenta años.

Yo lo siento, pero eso, antes, no se veía. Puede que, efectivamente, fuéramos nosotros y nuestros prejuicios, pero parece que, una vez Alonso se pudo desentender de la F1 un par de años y demostrar que seguía siendo un campeón en otras competiciones, se quitó un peso de encima. Él dirá que no y él lo sabe mejor que nadie, pero más que relajación, transmite paz. No esa paz de "me tumbo al sol porque se me ha vuelto a romper el coche", que era más bien hartazgo. Sino la paz de "venga lo que venga, me va a parecer bien".

Alonso está convencido de que vienen tiempos muy buenos para él y para Alpine y, por primera vez, diría, está encantado de compartirlos con nosotros. Será un privilegio y un honor acompañarle en estas últimas aventuras.

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