Fernando Rivas: “Pensé que todo había merecido la pena”

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Madrid, 14 jul (EFE).- Fernando Rivas, entrenador desde 2005 de Carolina Marín, no preparó la final olímpica de bádminton de los Juegos de Río de manera diferente a cualquier otro partido, pero cuando su jugadora cerró el encuentro y ganó la medalla de oro pensó “que todo había merecido la pena”.

“Creo recordar que me quedé levantado un poco más tarde la noche anterior para revisar los partidos, pero dormí bien”, dice sobre la víspera de la gran final olímpica del 19 de agosto de 2016.

Será un partido que ya no podrá repetirse en Tokio 2020, tras la grave lesión de rodilla que impedirá a Marín participar en estos Juegos y revalidar aquel título.

“No fue un partido que preparásemos de forma especial. No creo que sea bueno darle más importancia a la final de la que se da a cualquier otro partido, según mi forma de entender la preparación de los torneos. Hay que seguir el mismo protocolo. Igual de importantes son las semifinales: si pierdes, no juegas la final”, aseguró el preparador de la también tres veces campeona mundial al recordar para Efe aquella jornada.

“Te juegas una medalla de oro, pero si encima haces especial hincapié en ello puedes generar una expectativa que ya de por sí es conocida. En la rueda de prensa que dimos al comienzo de los Juegos dejamos claro que habíamos ido a ganar. Siempre fue el mismo protocolo”, añadió.

Rivas asegura que solo se acuerda del salto que dio en la silla tras el último punto de la final porque lo ha visto muchas veces en vídeo.

“Durante el partido intentas mantener la tranquilidad. Pero sí recuerdo que pensé en ese momento que todo había merecido la pena”, afirmó.

Marín perdió el primer set de aquella final ante la india Sindhu Pusarla por 19-21.

“Formaba parte de uno de los escenarios posibles”, dijo Rivas. “Incluso cuando iba por delante está sobreactivada. Estaba ganando pero sin seguir el plan de juego debidamente”.

“Eso es muy peligroso, porque en el momento en que la contraria hace algún cambio, que es lo que pasó cuando Sindhu empezó a jugar más en red, Carolina no lo entendió. Y mientras lo entiendes o no lo entiendes, te pones nerviosa y pierdes el set”, resumió el técnico.

Rivas se encontró entonces con una Carolina “muy apagada”.

“Nuestro objetivo era animarla, recordarle para qué habíamos ido, el trabajo que había detrás. Mucha gente habla de su ‘puedo porque pienso que puedo’, pero es ‘puedo porque hay mucho trabajo detrás’. Si no, no podría”, matizó el entrenador sobre el célebre lema que rige la carrera de Carolina Marín.

Su labor tras el primer set consistió en “conectarla con ese sueño que tenía desde pequeña”.

La estrategia surtió efecto: un 21-12 y un 21-15 en los siguientes parciales dieron a la jugadora onubense el título olímpico.

Ese viraje en plena final fue, según Rivas, “uno de los procesos de entrenamiento más bonitos” en los que se ha visto envuelto.

“Fue cuando conectamos más en los conceptos tácticos, en estar juntos en un estilo de juego. Fue muy ‘guay’”, recordó el entrenador.

Natalia Arriaga

: 13541205, 8715499 y otros

(c) Agencia EFE

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