No, Carlos Sainz no se equivoca marchándose a Ferrari

Guillermo Ortiz
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A file photo from February 26, 2020 of Carlos Sainz, new driver of the Ferrari team, with McLaren during the tests at the Barcelona-Catalunya Circuit. (Photo by Joan Valls/ Urbanandsport/NurPhoto via Getty Images)
Photo by Joan Valls/ Urbanandsport/NurPhoto via Getty Images

Todo el mundo puede equivocarse, pero no todo el mundo puede hacer el ridículo. Determinados adjetivos se reservan sólo para los elegidos y ahí, irónicamente, se muestra su grandeza. El ridículo depende necesariamente de las expectativas y del prestigio. Que entre los dos Haas y los dos Williams sumen 0 puntos no escandaliza a nadie. Que Vettel logre uno en dos carreras, sí, y con razón. Si dos Alfa Romeo se chocará en la primera vuelta o sus ingenieros equivocaran la estrategia o sus mecánicos se atascaran en un cambio de neumáticos, la historia quedaría como un pie de página. No así en Ferrari, donde cada error se mira con lupa y por tanto se magnífica. Sobre todo cuando los errores empiezan a hacerse tan habituales.

Toda esta sensación de caos en torno a la escudería por excelencia de la parrilla ha provocado un extraño debate: apenas un mes de celebrar por todo lo alto el fichaje de Carlos Sainz, muchos aficionados empiezan a preguntarse si de verdad había motivo para tanta alegría o si en realidad abandonar McLaren se trata de un enorme error. Las dudas son legítimas, mucho más en un momento en el que solo fichar por Mercedes parece una garantía de poder disputar en serio el título, pero si uno mira a medio-largo plazo, entenderá que las ventajas de estar en Ferrari son muchísimas. ¿Puede que de repente McLaren dé con un coche sensacional que domine los circuitos como hicieron en su momento Red Bull o Mercedes? Puede. Recordemos cuando Lewis Hamilton fichó por la marca alemana y pareció poco menos que una excentricidad… la Fórmula Uno es así, en esencia, imprevisible en ciclos más o menos largos.

Hace ya veinte años que Ferrari no es un equipo dominador. Desde el último triunfo de Michael Schumacher (2004) sólo Kimi Raikkonen ha podido ser campeón vestido de rojo (2007) y en buena parte gracias a la guerra intestina Ron Dennis-Hamilton-Alonso en el seno de McLaren. El último título de constructores data de 2008, es decir, doce años sin entorchado alguno. Una larga travesía por el desierto. Ahora bien, en estos doce años de frustraciones, errores, malas estrategias, corredores sobrepasados y tifosi enfurecidos… en estos doce años en los que incluso Ross Brawn montó un equipo e hizo campeón del mundo a Jenson Button, Ferrari ha sido competitivo. Y eso no lo pueden decir todos.

En plena era Red Bull que llevaría a Seb Vettel a ganar hasta cuatro mundiales consecutivos, Fernando Alonso estuvo dando guerra casi año tras año: en 2010, debió haber ganado en Abu Dhabi y en 2012 se quedó a tres puntos del título y ganó tres carreras con trece podiums. No es poca cosa. Incluso cuando Mercedes tomó el relevo, ahí ha estado Vettel luchando contra molinos de viento: tercero en 2015, segundo en 2017 y 2018. Incluso el año pasado, Ferrari logró colocar a sus dos pilotos entre los cinco primeros, con la sorprendente y fulgurante aparición de Leclerc como gran estrella de este deporte.

¿Es esa la trayectoria de un equipo perdedor? Bueno, es obvio que ganar no han ganado mucho, pero me cuesta ver todos estos años como una sucesión de ridículos. Sainz pasa de una escudería en la que cualquier avance se vive como una victoria a otra en la que hasta los triunfos se critican por escasos. El trabajo mental al respecto habrá de ser enorme. A cambio, recibe una inyección de popularidad y prestigio a nivel mundial y un coche que, salvo que su compañero se lo lleve por delante en la primera curva, va a permitirle brillar competitiva ente no ya una carrera o una temporada sino durante años. Eso no lo tiene en McLaren, equipo tremendamente irregular desde su esplendor de finales de la década pasada. ¿O ya no nos acordamos de Alonso tomando el sol en una silla mientras la grúa volvía a llevarse su coche averiado?

Como aficionados, es hora de disfrutar. No dejemos que las expectativas, las ansias o los prejuicios nos lleven a la frustración. Sainz será infeliz en Ferrari como lo es en ocasiones en McLaren o lo fue antes en Toro Rosso. No deja de ser un juego donde se gana y se pierde. Sin embargo, será inmensamente feliz en muchas más ocasiones… y cuando todo acabe y mire hacia atrás podrá decir: “Yo corrí en Ferrari. Como Fangio, como Lauda, como Prost, como Schumacher, como Alonso, como Vettel… “ y podrá sonreír contento y aliviado. Hizo lo correcto.

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