El fichaje de Haaland será la revolución que necesita el Barcelona

Miguel A. Sánchez
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El Barcelona está cojo. Los blaugranas malvendieron a Luis Suárez en verano y, al menos por el momento, parece que les arrebatará el título de Liga con el Atlético de Madrid. Antes de su marcha, los culés necesitaban un nueve suplente. Tras su marcha, necesitan un delantero titular… y el suplente, que todavía no ha llegado. Joan Laporta con la llegada de un delantero de primer nivel para cubrir esas vacantes… y con Haaland para ser el nuevo rey de Barcelona.

Hoy nos hemos despertado con notificaciones en los móviles y tendencias en las redes sociales. El nuevo, pero antiguo presidente del Barcelona se ha reunido con el padre de Haaland y Mino Raiola, su representante. Hace unos días también se desveló que los presupuestos diseñados por el catalán y su equipo tardarían dos años en ser positivos por el fichaje de una gran estrella. Todo encaja y se cierra en el círculo Haaland. La operación será muy costosa y los culés deberán gastarse un dinero que no tienen, pero los resultados pueden ser gloriosos.

Haaland es la revolución necesaria que sacudirá todos los cimientos del Camp Nou. El goleador noruego vendrá, principalmente, a solventar los problemas de gol del club. Sus números, tanto en la Bundesliga alemana como en la austriaca son muy llamativos. Las estadísticas de partidos y goles en Champions League, directamente, asusta; son maravillosas y a la altura de ningún otro jugador en ninguna otra época.

Erling Haaland negocia con el Barcelona | Lukas Schulze/Getty Images
Erling Haaland negocia con el Barcelona | Lukas Schulze/Getty Images

Estos datos goleadores esconden algo más que el refuerzo perfecto para la delantera de cualquier equipo. Esconden una revolución, la que necesita el Barcelona. Haaland no llegará al conjunto blaugrana para ser el segundo de nadie.

Hoy es jueves santo. El día de la santa cena para los cristianos. Dentro de unos años, hoy jueves santo, será el día del santo encuentro entre Laporta y los agentes de Haaland, el año en el que el heredero de Dios dio sus primeros pasos para vestir la elástica blaugrana. El niño robótico, el dios del gol que tomará las riendas y hará olvidar la Messidependencia.