Las memorias de Flea de RHCP: "Me drogo desde los once años”

(Photo by Jamie McCarthy/Getty Images)
(Photo by Jamie McCarthy/Getty Images)

Los fans de la pulga de Red Hot Chili Peppers están de enhorabuena y es que Flea acaba de lanzar al mercado sus memorias “Acid For The Children”. La vida del bajista tiene luces y sombras que sorprenderán al público.

Flea es uno de los bajistas más peculiar del panorama musical y es que este australiano de 57 años sigue siendo un eterno niño gamberro que siempre sorprende a sus fans por sus excentricidades, su talento y su arrolladora personalidad.

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Para entender mejor a Michael Peter, que ese es su nombre real, debemos remontarnos a su infancia, a sus vivencias y, sobre todo, a su especial modo de pensar y de ver el mundo. Flea acaba de publicar sus primeras memorias tituladas ‘Acid for the children’ (en español Ácido para los niños) y no tienen desperdicio alguno.

En este libro personal que Flea explica que ha escrito a ratos en el autobús, en la soledad de su hogar, en sus mejores y peores momentos y con toda su honestidad, el bajista se desnuda por completo ante su público y no literalmente como lo hace en sus conciertos sino a nivel anímico.

A pocas horas del lanzamiento de este suculento libro Flea se sentía vulnerable y emocionado debido a que es su primera aventura editorial tan personal. Sus ojos azules de niño ilusionado se unían a su risa casi nerviosa en este vídeo de Facebook que quiso compartir con sus fans.



El libro recoge su humilde infancia en un entorno sin recursos y bastante violento, su padre era pescador y por eso se mudaron desde Australia a Nueva York. Pero en la gran manzana, su padre dejó a su madre y volvió a su Australia natal mientras el pequeño Flea y su madre siguieron en Estados Unidos donde ella se casó con otro hombre.

Ese hombre se convirtió en el padrastro de Flea, era un insoportable músico de jazz que hizo de su infancia un auténtico infierno en vida. Walter, que así se llamaba el señor, era alcohólico y extremadamente violento.

Flea creció en un suburbio neoyorquino y de ahí viene su mote, los otros chicos de once años, eran notablemente más altos que él y por eso le llamaban pulga, cosa que le acomplejaba mucho en aquella edad complicada.

El bajita de los RHCP también habla sin tapujos de su consumo de drogas para evadirse de la dura realidad de su casa y es que, precisamente allí, es donde había aprendido que para evadir problemas había que beber o drogarse.

En sus propias declaraciones: “El abuso de sustancias me rodea desde que nací, los adultos de mi alrededor se evadían de la vida con drogas y alcohol así que siempre las tenía a mano. Empecé a esnifar  speed a los 11 años y a pincharme y a fumar durante toda mi adolescencia. además de probar el LSD que me ayudó mucho a conocerme a mí mismo.”

La visión de Flea sobre las drogas no es la típica de alerta y de anti consumo sino que él asegura que, gracias a consumirlas, supo forjar su personalidad y a desarrollar su particular carácter. Sin embargo dejó de drogarse a los 30 años porqué todos sus mejores amigos estaban muriendo a causa del enganche a su consumo.



Sobre la banda que le ha llevado a convertirse en millonario y a ser nombrado el segundo mejor bajista de la historia (con permiso de John Entwistle) explica que su primer público fueron los gays porqué RHCP tocaban completamente desnudo y eso despertó la atención del colectivo siempre de mente más abierta.

Acid for the children relata sus experiencias sexuales con hombres y mujeres y su amor por el desnudo y la anti moral que tanto había mamado en su casa por culpa de los patrones de masculinidad tóxica que tenía como ejemplo de adolescente.

No se considera gay pero, por supuesto, no reniega de sus experiencias pasadas porqué le ayudaron a descubrir sensaciones nuevas y a experimentar con su propio cuerpo y a conocer su tendencia sexual.

Estas memorias llegan en un momento dulce para Flea que se acaba de casar por segunda vez con Melody, su esposa diseñadora. Además, el bajista tiene dos hijas, Clara y Sunny fruto, la primera, de su matrimonio con Loesha en 1988 y la segunda hija de una ex novia, la modelo Franky Ryder.

La vida de este hombre, que fue toxicómano desde los once años y que hoy es multimillonario gracias a su música es tan apasionante como su propia imagen y es que, por muy gamberro que sea, es difícil no amar a Flea o, quizá, se hace amar precisamente por eso, por ser así de auténtico. ¿No crees?

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