Florentino confunde rescatar el fútbol con rescatar al Real Madrid

Estefanía Ramos
·2 min de lectura

El mundo del fútbol le ha dado la espalda a Florentino Pérez en su mega proyecto de la Superliga, tan sólo Joan Laporta le sigue siendo fiel por el momento. Pero a pesar de la desbandada de los clubes fundadores, de las amenazas de UEFA y FIFA, del enfado de ligas, Federaciones y del resto de equipos, de la oposición de los gobiernos y de las críticas de los aficionados, él sigue defendiendo su proyecto y lo hace por una razón para salvar el fútbol. Pero no el fútbol de todos, sino su fútbol y para ello ha empleado un discurso plagado de mentiras cada cuál más disparatada que la anterior.

Desde la élite que él ocupa se ven las cosas muy diferentes. Es totalmente legítimo y lógico que Florentino Pérez, igual que los otros 11 clubes fundadores, quieran lo mejor para su equipo y obtener más beneficios para fichar a los mejores jugadores y así seguir manteniéndose en la cúspide la pirámide. Pero que no salga diciendo que lo hace por salvar el fútbol. Con la Superliga Florentino habría salvado al Madrid o lo habría hecho aún más grande, pero salvar al Madrid no es salvar el fútbol. Este deporte no gira solo alrededor de unos pocos elegidos ni lo sustentan ellos solos, por mucho que se empeñe en decir lo contrario.

FBL-ESP-LIGA-ATLETICO-REAL MADRID | GABRIEL BOUYS/Getty Images
FBL-ESP-LIGA-ATLETICO-REAL MADRID | GABRIEL BOUYS/Getty Images

La Superliga es un proyecto egoísta, sectario, elitista que obvia le meritocracia y lo han tratado de vender como si fuesen unos salvadores. Serán salvadores pero sólo de lo suyo. Para muestra todas las reacciones en contra de la competición. Si fuera tan buena y tan milagrosa sus socios no se habrían ido uno tras otro. Su Superliga salvaría a los ricos para que pudieran seguir gastando cantidades indecentes de dinero en jugadores y salarios astronómicos. ¿Y el resto? La brecha entre grandes y modestos se ampliaría aún más, y eso señor presidente no es rescatar al fútbol.

Florentino, y otros tantos mandatarios, tienen que entender que sus respectivos equipos, aunque sean los mejores del mundo y tengan a los mejores jugadores, no son los únicos que forman parte de este deporte y que no todo gira alrededor de ellos. Y cuando intentas cambiar las cosas a la fuerza al final te acaba salpicando en la cara.

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