Una de las claves para ayudar a salvar nuestro ecosistema puede estar en segar menos tu jardín

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No siegues tan a menudo, tu jardín florido te alegrará la vista y ayudará a sorbrevivir a los polinizadores. (Imagen CC vista en Flickr / crédito: Tim Green).
No siegues tan a menudo, tu jardín florido te alegrará la vista y ayudará a sorbrevivir a los polinizadores. (Imagen CC vista en Flickr / crédito: Tim Green).

Acabamos de estrenar el verano y tras las últimas lluvias, los campos en Asturias tienen un aspecto fantástico tras la siega tradicional. La hierba corta hace más visibles aún los parches de colores formados aquí por margaritas (y su “prima” la manzanilla) cuernecillos, malvas y  amapolas. Un poco más allá destaca la amarilla colza, el esponjoso diente de león, la olorosa lavanda y las moradas flores del trébol; sin olvidar por supuesto a las fragantes azucenas, e incluso a las humildes panojas (que así se llaman las flores del césped).

El espectáculo coral es fantástico, pero debemos recordad que las flores no solo son una alegría para la vista, sino que también premian con su néctar a los polinizadores, todo un ejército de insectos que por desgracia se encuentra en franco retroceso.

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¿El culpable? Los pesticidas, los herbicidas y sí, también nuestro excesivo interés en mantener el césped pulcramente segado a 5 centímetros de altura… como si la plantilla del Real Madrid estuviera siempre a punto de salir a calentar en cualquier momento.

¿De verdad tenemos que convertir todo nuestro jardín en el green de un campo de golf? ¿Qué sentido tiene tanto regar y fertilizar, si luego nos llevamos por delante a una gran variedad de flores?

Haced la prueba, si tenéis la fortuna de disfrutar de un pequeño terreno cubierto de césped junto a vuestro hogar, dejad descansar un poco al cortacésped. Ya sé que durante el verano la hierba crece mucho más rápido (de hecho, si en invierno lo normal es cortar el césped una vez al mes, en verano lo habitual es hacerlo una vez por semana, o cada 10 días) pero si no en toda su extensión, dejad al menos que algunas porciones de vuestro jardín se asilvestren un poquito.

Con esta idea en mente, un grupo de voluntarios británicos miembros de la organización benéfica Plantlife, han comenzado una campaña de concienciación dirigida a todos aquellos que tienen un trocito de césped en propiedad, algo sumamente común en los hogares del Reino Unido. El dato que dan, obtenido tras realizar observaciones in situ, es como para pensárselo.

El 80% de los céspedes británicos, perfectamente segados al milímetro, atraen a una media de 400 abejas al día. Sin embargo, si se aplicaba la segadora una sola vez al mes el resultado era increíble. La producción de néctar (por parte de unas flores que entonces sí podían “asomar la cabeza”) se multiplicaba por 10, lo cual a su vez elevaba las visitas de las abejas en la misma proporción: 4.000 al día.

¿Vienen las abejas incluso aunque se siegue una vez por semana? En efecto, esto es así porque algunas plantas como la margarita (Bellis perennis) o el cuernecillo  (Lotus corniculatus) están perfectamente adaptadas a la hierba corta, brotando por debajo de la altura de las cuchillas. Estas plantas, producen muchas flores cada pocas semanas, que si se cortan son sustituidas rápidamente.

Sin embargo, allá donde se dejan los jardines sin segar, la producción de néctar se dispara gracias a plantas que requieren de tallos altos para florecer, como la margarita gigante (Leucanthemun vulgare) el trébol rojo (Trifolium pratense), la lengua de vaca (Knautia arvensis) y la centáurea (Centaurea nigra).

Me enteré leyendo The Guardian.

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