Francia - Croacia: la final de los verdugos no es consuelo para Argentina

Goal.com

"Al fin de cuentas, perdimos contra los dos finalistas, eh. Tan malo no fue el Mundial de Argentina".

El egocentrismo, uno de los deportes favoritos de los argentinos, multiplicó este comentario una vez finalizado el partido entre Croacia e Inglaterra. Pero no: ningún análisis serio permite llegar a la conclusión de que el pobrísimo papel de la Selección argentina en Rusia se debió a que jugó con los finalistas del Mundial. 

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Croacia no ganó ningún otro partido con la contundencia y la autoridad de ese 3-0 en un tiempo en Nizhny Novgorod. No enfrentó a ningún otro equipo que se haya derrumbado ante el primer cachetazo. Tampoco tuvo adversarios que reemplazaran a su centrodelantero titular por el suplente a los 8 minutos del segundo tiempo sin lesiones mediante ni se midió con jugadores que estuvieran en la playa días antes del Mundial. Menos aún le tocó chocar contra arqueros que no hubieran sido parte del ciclo clasificatorio, se ganaran la titularidad por sus dotes con el juego con los pies y le regalasen goles al rival... con un error con los pies.


El equipo de Modric, Rakitic, Mandzukic y compañía llegó al séptimo partido jugando tres prórrogas y dos series de penales. Imposible desmerecerlo. Fue un digno finalista. Tuvo todo lo que debía tener un finalista: fútbol, convicción, unión, liderazgo y un poco de suerte. Argentina no tuvo ninguna. El escándalo Kalinic quedó reducido a anécdota.  

"A Francia le hicieron cuatro goles en todo el Mundial; Argentina le hizo tres".

Un golazo aislado de media distancia, una carambola de un defensor que desvió la trayectoria de la pelota involuntariamente y un descuento decorativo con Francia ya relajada por la diferencia de dos. El otro fue de Australia, de penal. 

Pese al 2-1 parcial de Mercado, Argentina nunca tuvo el gobierno del partido. Ni siquiera esos 9 minutos hasta la frutillita de Pavard. Claro, como dijo Mascherano, Francia apareció en el camino en octavos por culpa de la pésima primera ronda que hizo el equipo. ¿Hubiera sido otra la historia contra la Dinamarca que llevó a Croacia hasta a los penales? Siguen los interrogantes egocentristas. 

La final fue Francia-Croacia pero bien podrían haber estado Brasil o Bélgica. Hasta Rusia. La pesadilla no fue Rebic, Modric, Pavard ni Mbappé. El desastre argentino no tiene rivales; menos tiene consuelo. 

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