Los aficionados de España se unen contra el plan de reanudar la Liga: "fútbol sí, pero no a cualquier precio"

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LaLiga quiere volver a jugar partidos cuanto antes, si es necesario en estadios sin público, como el Eibar-Real Sociedad del 10 de marzo. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.
LaLiga quiere volver a jugar partidos cuanto antes, si es necesario en estadios sin público, como el Eibar-Real Sociedad del 10 de marzo. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.

Es muy difícil poner de acuerdo a comunidades tan dispares como los aficionados más radicales del Betis y el Sevilla. Estos dos grupos ultras no solo están separados por los colores que les enfrentan en el deporte, sino que defienden ideologías políticas completamente opuestas y, tradicionalmente, mantienen una relación muy hostil. Sin embargo, se las han apañado para llegar a una posición común con respecto a un tema. Y en ese consenso también se incluyen colectivos variopintos del fútbol español: desde el Rayo Vallecano hasta Las Palmas, pasando por Jaén, Murcia, Oviedo, Eibar, Deportivo de La Coruña, incluso equipos más poderosos como el Atlético de Madrid... La lista es interminable.

¿Qué ha servido para unir a quienes normalmente no solo son adversarios, sino que en algunos casos se reconocen como enemigos? El mérito se lo puede atribuir Javier Tebas y su Liga de Fútbol Profesional (LFP), aunque es de esperar que no esté demasiado satisfecho, ya que todos se han agrupado... contra él. Concretamente, contra el afán de la patronal del fútbol por reanudar en cuanto sea posible las competiciones para evitar mayores pérdidas económicas.

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Sin olvidar que la recuperación de los ingresos es importante para el futuro, los seguidores consideran que, en la situación actual de estado de alarma por la pandemia de coronavirus y todavía con centenares de muertos en España cada día a causa de la enfermedad, el fútbol debe quedar relegado a un segundo plano mientras no haya mejorado la situación sanitaria. Por eso han aprovechado un eslogan comercial generado por la propia LFP, “No es fútbol, es LaLiga”, para darle una nueva vuelta de tuerca y usarlo como reivindicación, dando a entender que la idea de volver es institucional y se opone a la voluntad de las hinchadas.

Precisamente, bajo el hashtag #NoEsFutbolEsLaLiga se pueden encontrar incontables comunicados de hinchas de todo el país manifestándose al respecto. Es muy elocuente, por ejemplo, el mensaje de los Biris, el más radical de los grupos de animación sevillistas: “El fútbol, para nosotros, es uno de los motores de nuestra vida. Hemos recorrido miles de kilómetros siguiendo a nuestro equipo. Es algo de lo que estamos orgullosos, y esperamos seguir haciéndolo en el futuro. Pero ahora no es el momento, cuando vemos como hay tanta gente pasándolo mal por falta de medios, incluidos los trabajadores sanitarios”.

“Vemos como [en la LFP] parecen enajenados y cegados, importando poco para ellos la salud de los implicados en la disputa de los partidos o la desconsideración con los trabajadores que día a día luchan porque esta pandemia no se extiendan más aún. Han perdido totalmente el contacto con la realidad actual y son ajenos al desastre humano que estamos viviendo. (...) Echamos de menos el fútbol, por supuesto, y ojalá podamos volver pronto a seguir a nuestro equipo, a ondear banderas, a pasarnos noventa minutos animando sin parar. Pero que vuelva cuando sea seguro para todos, no para que unos pocos se sigan lucrando con este deporte a costa de muchos otros”, reclama el mensaje de los ultras blanquirrojos.

En el mismo sentido se expresan los béticos de Supporters Gol Sur. “¿Fútbol? Sí. ¡Pero no a cualquier precio!”, proclaman, quejándose de que “la principal preocupación de estos señores de traje y corbata no es otra que la de reanudar la competición lo antes posible, para así continuar llenando sus arcas sin importar en absoluto la salud de todos aquellos quienes viven de este deporte”.

Otro punto conflictivo que recuerda el mensaje de los verdiblancos es el hecho de que los partidos volverían a disputarse sin público en las gradas por motivos de seguridad. “¿Acaso han pensado en lo que sería el fútbol sin aficionados? ¿Acaso el fútbol sin aficionados generaría los mismos puestos de trabajo que con ellos? Rotundamente no. (...) Por no hablar del aficionado, ese que paga religiosamente su abono temporada tras temporada, ese que da sentido a esta competición, y sin el cual no habrá pasión, sentimiento ni colorido en las gradas. ¿Se imaginan el teatro, el cine o el circo sin espectadores? Ridículo, ¿verdad?”.

Los ultras quizás son los colectivos más visibles, pero no son ni mucho menos los únicos que se han manifestado en este sentido. Es fácil encontrar decenas de textos del mismo estilo procedentes de organizaciones de cualquier rincón de España, no solamente de las más radicales. Y todos apuntan en la misma dirección: no se debe dar prioridad al negocio sobre la salud. Un ejemplo lo ha dado la Asociación de Peñas del Real Oviedo, que cree que la decisión de reanudar es “indecente e inhumana” dadas las circunstancias actuales. “No podemos compartir cómo una actividad no esencial como es esta pueda pretender saltarse todas las medidas sanitarias que se están aconsejando a todos los ciudadanos. (...) La imagen que están dando en las últimas semanas es la de personas alejadas de la realidad social. Ni les importan sus futbolistas, ni los abonados de los clubes, ni mucho menos les está importando el drama sanitario del país”, protestan.

A modo de resumen se puede citar el mensaje de la Federación de Aficionados y Socios del Fútbol Español (FASFE), una red que une a grupos de seguidores de distintos equipos de todo el país. Su escrito recuerda que “en un contexto como el actual, consideramos que cualquier proyecto de reiniciar la competición exponiendo a los participantes a la enfermedad, usando recursos médicos imprescindibles en otros sectores (...) y erradicando la componente social del fútbol al celebrar los encuentros cuando es imposible que haya afición en las gradas, solo puede ser considerado normal por dirigentes de un fútbol enfermo, con delirios de autosuficiencia y no conscientes de que el fútbol es parte de una sociedad que ahora mismo está sufriendo”.

Cabe recordar que el hipotético regreso del fútbol profesional a España se contempla dentro del plan de “desescalada” para acabar con el confinamiento en el que vivimos debido a la cuarentena por el coronavirus. Concretamente, a partir de la fase 1 se permitirá a los profesionales volver a los entrenamientos; no hay fechas concretas, porque depende de la evolución de la enfermedad en cada provincia. No obstante, Javier Tebas considera que si todo va bien la Primera División podría volver “a mediados de junio”.

A modo de referencia, las autoridades francesas, que también están empezando a organizar el desconfinamiento, decidieron prohibir la disputa de cualquier competición deportiva profesional hasta el mes de septiembre. Esto significa que las diez jornadas que quedaban en las dos máximas categorías del torneo galo quedan suspendidas. En el país vecino también hubo protestas de aficionados reclamando que la competición no se reanudara.

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