"Gallo" Estrada, el guerrero mexicano que creció huérfano y ha superado al 'Canelo'

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Gallo Estrada abraza a Carlos Cuadras, su compatriota, tras una pelea en octubre de 2020. (Jaime Lopez/Jam Media/Getty Images)mpion belt after the fight between Francisco Estrada and Carlos Cuadras for the WBC Super-Flyweight Championship on October 23, 2020 in Mexico City, Mexico. (Photo by Jaime Lopez/Jam Media/Getty Images)
Gallo Estrada abraza a Carlos Cuadras, su compatriota, tras una pelea en octubre de 2020. (Jaime Lopez/Jam Media/Getty Images)

Juan Francisco “Gallo” Estrada se ha ganado un nombre dentro de la élite del boxeo por derecho propio. A sus 32 años, vive un momento de total plenitud en su carrera. La semana pasada, The Ring lo clasificó como el quinto mejor peleador del mundo. Esa distinción lo colocó como el mexicano mejor ubicado en el ranking, por encima de Saúl “Canelo” Álvarez. Sin embargo, el camino de Estrada hacia la cima boxística ha estado repleta de tragos amargos en la vida terrenal y en la vida de dioses griegos arriba del ring.

Oriundo de Puerto Peñasco, Sonora, Estrada encontró una pasión natural en el boxeo a los nueve años. Pero antes de esos primeros pasos, vivió el primer gran golpe terrenal: la muerte de su madre por leucemia. Estrada tenía siete años y aunque todavía no dimensionaba la pérdida, hoy se lo toma con filosofía: “En algún momento tienen que pasar cosas malas, porque no toda la vida es felicidad. Hay que aprender a sobrellevar el dolor”, dijo en entrevista para GenioLucasShow.

Sin la atención de su padre biológico, Estrada fue criado por su tía materna. El romance con el pugilismo empezó cuando caminaba rumbo a la escuela y un día vio que un padre entraba a su hijo. Él se flechó en ese momento y se acercó al señor para que lo entrenara. No aceptó entrenarlo, porque no era entrenador, pero sí le enseñó las bases. Golpeaba un costal que colgaba de un árbol. Tiempo después, el Gallo llegó al gimnasio municipal de Puerto Peñasco. A partir de ese momento, el ascenso del Gallo fue imparable.

La fuerte pegada de Estrada, un peleador pequeño (1.63 metros) pero con robles en ambas manos, lo hizo destacar a nivel nacional, pues ganó tres campeonatos nacionales a nivel amateur. El talento y la disciplina mezclados en él edificaron a un portento de peleador. Antes de llegar al profesionalismo, a los 14 años, Estrada padeció la muerte de su padre biológico. No lo crió, pero en el corazón de Juan Francisco el dolor fue inevitable. Con los guantes puestos, tenía que sobreponerse a todo.

Su debut profesional llegó en 2008. Perdió el invicto muy rápido, a las 18 peleas, contra Juan Carlos Sánchez Jr. en mayo de 2011. Solo pasaron siete meses para que vengara esa derrota. Esa es su esencia: levantarse en la adversidad. Además de la citada, Estrada tiene otras dos derrotas en su carrera: contra el futuro Salón de la Fama Román “Chocolatito” González y ante el temible Srisaket Sor Rungvisai. Ambas las vengó. No hay quien pueda presumir una victoria definitiva sobre este peleador que combina la valentía mexicana con un estilo refinado; fusión perfecta que se sublima con la velocidad que imprime en cada gesto.

En agosto de 2012, Estrada perdió a su tía que lo cuidó como un hijo. Murió atropellada en las calles de Puerto Peñasco. La partida fue totalmente inesperada y llegó en un momento en el que el peleador ya era candidato a campeón del mundo. Unos meses después, en noviembre, Estrada cayó en su primera pelea por campeonato mundial ante Chocolatito González. El combate dejó atónito al mundo entero. Ambos gladiadores salieron a entregar el alma en el ring, pero el nicaragüense se llevó la victoria con una debatible decisión.

La gloria no tardó mucho en llegar. Al año siguiente, el Gallito se convirtió para siempre en el Gallo. Se coronó campeón del mundo mosca muy a su estilo: con todo en contra. Venció a Brian Viloria, rival estadounidense con ascendencia filipina que le aventajaba en experiencia por diez años, y que tenía el apoyo total en la CotaiArena de Macao, China. El mexicano le dio una clase de boxeo para arrebatarle sus cinturones unificados. Fueron cinco las defensas exitosas que Estrada hizo antes de buscar una nueva división.

Falló en el primer intento contra Rungvinsai, en 2018, pero un año más tarde derrotó al potente tailandés para volver a reinar como campeón del mundo. Desde entonces, ha defendido la corona tres veces. La última, en 2021, contra su némesis: Román González. Hicieron historia. Se trata de la pelea por título mundial supermosca en la que más golpes se han lanzado en todos los tiempos: 2529. La brutalidad en el ring se saldó con una discutida victoria para Estrada, que dejó abierta la puerta la puerta para una muy posible revancha a finales de este año.

En un principio, ambos se verían las caras en marzo, pero el mexicano enfermó de covid y González debió pelear con el reemplazante Julio César Martínez. Ahora, para llegar a la trilogía, Estrada deberá superar a su retador oficial, Joshua Franco. Todo parece encaminado. El Gallo vive el mejor momento de su carrera. Cuando sus días en el boxeo terminen, tiene ganado un sitio de honor en el boxeo mundial, pero todavía quedan muchas hazañas por consumar. No hay nadie que se atreva a decirle que no.

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