Gareth Bale nos recuerda por qué sus decepciones duelen más que las de los demás

  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
·4 min de lectura
  • ¡Vaya!
    Se ha producido un error.
    Vuelve a intentarlo más tarde.
BAKU, AZERBAIJAN - JUNE 16: Gareth Bale of Wales celebrates his goal the second of Wales during the UEFA Euro 2020 Championship Group A match between Turkey and Wales on June 16, 2021 in Baku, Azerbaijan. (Photo by Marcio Machado/Getty Images)
Marcio Machado/Getty Images.

No es una tarea cualquiera la de abarcar a Gareth Bale. Por la alineación astral de sus condiciones, la infinidad de horizontes que eso ha proyectado cada vez que ha estado sobre un césped y las correspondientes expectativas, anhelos y decepciones que han hecho de su carrera un rompecabezas, Bale solo hay uno.

Si piensas qué es exactamente Bale, la macedonia que obtendrás como respuesta puede resultar curiosa. Bale puede ser lo que tú, lector, quieras que sea... porque él así lo quiere. Un poco a lo Picasso, que iba tan sobrado ciñéndose a las normas que tuvo que inventarse las suyas propias hasta derivar en algo único, lo que complicó su descripción, su entendimiento y más aún su imitación.

Si bien es cierto que para abarcar el fútbol del galés en toda su profundidad hace falta estrujarse los sesos, la cosa se simplifica al cerrar el foco en el presente y centrarse sobre Gareth Bale que ayer jugaba en el Estadio Olímpico de Bakú disputando la Eurocopa 2020 como líder, capitán y símbolo de su país.

En un torneo con selecciones con equipos propios de un All-Star, como el Team Karim y su cuadrilla de monstruos prestos y dispuestos –los Mbappé, Griezmann, Pogba, Kanté, Varane...– a devorar almas, seguramente (porque con Gareth nunca podemos dar nada por sentado) se encuentre en su zona de confort. El jugador de fútbol más NBA de la última década en el fútbol europeo: en su paso de rookie a estrella, en la aceptación de su estatus como emblema nacional, en el acondicionamiento de su técnica a los cambios en su cuerpo y su mente.

De hecho, desde que Bale es Bale, y Gales es Bale, Los Dragones tienen el mejor porcentaje de victorias de la Eurocopa (5 victorias en 8 encuentros) y solo la selección francesa ha ganado más partidos (6) en las dos últimas ediciones combinadas, informaba Opta.

BAKU, AZERBAIJAN - JUNE 16: Gareth Bale of Wales celebrates with team mates as they form a huddle after victory in the UEFA Euro 2020 Championship Group A match between Turkey and Wales at Baku Olimpiya Stadionu on June 16, 2021 in Baku, Azerbaijan. (Photo by Dan Mullan/Getty Images)
Dan Mullan/Getty Images.

Bale despedazó a la decepcionante Turquía, que opositó a peor equipo de la fase de grupos, en parte porque su seleccionador, Şenol Güneş, no dio validez a los rumores que le llegaron sobre una Italia renovada, completa y total a la hora de organizarse con balón y, en cambio, sí tomó por bueno el cuento que da a Gareth por muerto de tanto en cuando.

La selección otomana no puso ninguna medida, ni desde la táctica, la técnica, el físico o la emoción que le conectaba al público azerí presente en las gradas, para controlar, reducir ni dificultar el impacto de la evidente superioridad de Gareth Bale. A lo ancho del campo, trotón y no sprinter, acercándose al balón y no alejándose de él como antaño, viniendo a integrarse en la construcción y no personificando la fase de finalización, Bale dominó a Turquía a su libre albedrío a partir de control y pase, de lectura, percepción y precisión en el desplazamiento. Playmaker. Quarterback. MVP.

Envío a envío, Gareth desmintió las teorías que cuadriculan su fútbol en base a sus condiciones físicas y no a sus virtudes técnicas y se sirvió de la ruptura desde segunda línea marca de la casa de su compinche Aaron Ramsey, rememorando su festín ante Rusia en 2016, para convertirse en el primer jugador en fabricar cinco grandes ocasiones de gol en un partido de Eurocopa desde que Opta almacena datos en 1980.

Así es Bale. Sin narrativa y contra la narrativa. Una noticia de última hora. Némesis del periodismo. Y del periodista. Ahora que lo pienso, seguramente falló el penalti para terminar de rematar el festín de sesos que saltaban por los aires en múltiples redacciones. Él encantado, claro. Aunque luego, probablemente, decidió que le estaba quedando un partido muy chulo y oye, por qué no rematarlo. Hace siete días meditaba retirarse y hace unas horas se le ocurrió que igual podía ganar la Eurocopa. Así es él.

Como decía Nacho González, "lo malo de días así es la ilusión". Porque es imposible no tener esperanzas en Bale igual que es inevitable no desilusionarse después. Porque Gareth solo es lo que él quiere, o puede, ser. Y ahora, parece, se va a tomar en serio esto de la Eurocopa. Y qué seríamos sin ilusión. Abróchense sus cinturones, no saquen los brazos de la atracción y disfruten del viaje. Allá va otra vez el Expreso.

Vídeo | Esta hincha de 100 años es capaz de movilizar un estadio entero con su pasión

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente