Un año sin goles de Bale en el Bernabéu... y él tan contento

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David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Seguro que no hay jugador más feliz en toda la liga española tras el parón que se ha sufrido por culpa del Coronavirus que Gareth Bale. Para el galés, esto no es más que la afirmación de su día a día por parte del resto de la sociedad: él está en casa, no va a trabajar, pasa tiempo con la familia, y seguro que hasta está jugando al golf. Poco ha cambiado para él.

El tema es que Bale hace tiempo que no puede considerarse un futbolista profesional, a pesar de recibir un sueldo de 17 millones de euros netos al año por esa función. Es difícil recordar la última vez que el 11 madridista se vistió de corto, más aun cuándo fue clave en un partido. En lo que llevamos de temporada ha firmado tres goles. Dos se los hizo en septiembre al Villarreal. Otro, entre muescas y malos gestos, al Unionistas de Salamanca en la primera ronda de la Copa del Rey.

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Lo que resulta casi imposible es recordar su último gol en el Santiago Bernabéu. Y es casi imposible porque ha pasado justo un año (16 de marzo de 2019). Fue un partido contra el Celta de Vigo, en una victoria por 2-0 en el primer partido de Zinedine Zidane en el Bernabéu después de su vuelta al banquillo blanco. Bale marcó el segundo y, desde entonces, el coliseo merengue no ha vuelto a ver a la máxima estrella del equipo celebrar un gol.

ANP Sport via Getty Images
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Porque aunque no se recuerde, o peor aun, aunque no se suela tener en cuenta, Gareth Bale sigue siendo el jugador más caro de la historia de la entidad y es el futbolista que más cobra en la actual plantilla del primer equipo. Que esa máxima figura de uno de los clubes más importantes del mundo haya pasado más de 365 días sin marcar en su propio estadio, sin sufrir una importante lesión por supuesto, es una demostración más del poco compromiso que éste jugador tiene con el club que le paga.

No se recuerda un caso igual en ninguna de las grandes ligas europeas en la historia moderna. Por supuesto que hay jugadores que han tenido problemas en sus llegadas a grandes clubes y que han pasado por situaciones complicadas de cara al gol, pero seguro que esos jugadores han puesto todo de su parte para revertir ese mal momento, se han esforzado al máximo o, finalmente, han abandonado el barco al no verse capacitados para destacar en dicho equipo.

Bale, por contra, vive feliz. Seguro que no le preocupa en lo más mínimo que haya pasado un año sin marcar en el Bernabéu. Por él, como si hubieran pasado dos.

Manuel Queimadelos/Quality Sport Images/Getty Images
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Por ese mismo motivo aseguró hace poco su representante que el galés ni se plantea dejar el Real Madrid. Le quedan dos años de contrato a razón de 17 millones de euros. Pocos equipos le propondrían un sueldo similar, menos aun tras sus pésimos últimos 18 meses en lo deportivo, y por supuesto el hombre no piensa renunciar a esa millonada porque sí.

El madridismo debería levantarse en armas contra un jugador que mantiene al club rehén de su sueldo y su desgana. Obviamente, la estructura económica del Real Madrid no puede soportar su ficha y la de otro crack que gane un sueldo comparable (además del de Hazard, Ramos, Benzema, Marcelo o Kroos), pero esto a Bale no parece importarle para nada.

Él vive tranquilo, y más ahora, que ni siquiera tiene que ir a entrenar y verle la cara a su entrenador. Una verdadera desfachatez la de un jugador al que estar más de un año sin celebrar un gol enfrente de su propia afición parece importarle bastante poco. O nada.

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