¿La generación del confinamiento? Los jóvenes han acabado con más ansiedad y depresión que los mayores

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Aunque la lógica nos invitaría a pensar que los más afectados por el Covid-19 también son los más vulnerables psicológicamente, no es así. Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, los jóvenes son los que han mostrado más síntomas de ansiedad y depresión durante esta pandemia. Además, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte de que más del 16% de los jóvenes ha dejado de trabajar desde el comienzo de la misma, siendo el grupo de edad al que le está afectando la crisis “con mayor gravedad y rapidez”. De ahí que llame a “evitar el riesgo de una generación de confinamiento”.

Iris, enfermera de UCI con 29 años, cuenta que “nunca había tenido ataques de ansiedad” y en lo que lleva de confinamiento ha sufrido más de uno. Luis, periodista de 27 años, lo ha llevado un poco mejor, a pesar de que, como muchos jóvenes, ha perdido el empleo y ha estado sin ver a su pareja durante los meses de confinamiento estricto.

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Para Víctor y Munina, estudiantes de 21 y 18 años, respectivamente, su rutina y planes de futuro han cambiado drásticamente y ahora piensan en cómo se adaptarán a la nueva normalidad.

Aunque, Carmen Valiente, miembro del grupo de investigación, insiste en que “la presencia de síntomas elevados no indica necesariamente la presencia de un trastorno mental diagnosticable”. Además, explica que los síntomas son “normales” y generalmente temporales en situaciones como la actual, siempre que se tenga “un entorno empático y se utilicen recursos de desahogo y saludables, la gente se recupera”.

Pero, ¿por qué ha afectado más a los jóvenes? Según explica Carmen Valiente, son varias las causas que lo motivan.

PLANES DE FUTURO TRUNCADOS

Los jóvenes se encuentran “en un momento evolutivo y esto lo trunca”, explica Carmen Valiente. En la misma línea advierte la OIT de que la pandemia tiene un triple impacto en los jóvenes: destruye sus trabajos, impacta en su educación y formación y llena de obstáculos el camino de los que buscan entrar al mercado de trabajo o cambiar de empleo.

También les afecta el hecho de estar confinados con sus padres, señala Valiente. Una situación que comparte un buen número de jóvenes. Como recuerda Claudia Riegosa (CJE), solo el 18,6% de personas entre 16 y 29 años están emancipadas en España, según los últimos datos del Observatorio de Emancipación. Producto de “situaciones laborales precarias como los contratos temporales”.

Es el caso de Luis, periodista de 27 años, a quien el confinamiento le cogió viviendo con sus padres y su hermano. Le despidieron al principio de la pandemia y ha estado sin ver a su pareja durante los meses de confinamiento.

- Has estado meses separado de tu pareja. ¿Cómo lo habéis llevado? Como podíamos, unos días mejor, y otros peor. He sufrido insomnio, porque al final son muchas cosas, … Yo vivo en Coslada, y ella en Carabanchel. Ninguno de los dos trabajamos. A mí me despidieron al principio de la pandemia y ella está en ERTE en su empresa. Cada uno ha pasado el confinamiento con su familia, y hemos mantenido el contacto por videollamada. Ha sido una situación complicada. Obviamente lo hemos llevado mal. Más,viendo las manifestaciones en la calle mientras nosotros no hemos podido vernos desde hace meses.

- Te despidieron al principio de la pandemia, justo antes de la declaración de estado de alarma. ¿Estás buscando trabajo? Sí, he llegado a tener algunas entrevistas. Ahora la cosa se está moviendo a medida que avanza la desescalada. Sobre todo puestos en los que te especifican que será mediante teletrabajo.

- ¿Qué planes de vida tenías antes de la pandemia? Tenía en mente la emancipación con mi pareja este año, pero ahora será más complicado. Además, estaba con el carnet de conducir. Hablé con la autoescuela, y la parte teórica la pueden dar pero los que estamos en la parte práctica, no.

JÓVENES DEL SECTOR SANITARIO, DOBLEMENTE AFECTADOS

Los jóvenes que además forman parte del sector sanitario son especialmente sensibles a la situación actual. El 79,5% de los sanitarios sufren ansiedad, el 40% se siente emocionalmente agotado, y el 51,1% de los trabajadores ha mostrado síntomas depresivos, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Iris, enfermera de UCI con 29 años, cuenta: “He tenido insomnio y ansiedad, por lo que he visto, por el cansancio que llevo y por lo que sé que veré”.

- ¿Habías tenido otras veces antes de la pandemia? Nunca había tenido ataques de ansiedad. Hasta que un día me desperté a mediodía para comer y, sentada en el sofá, me empecé a marear. Pensé que era cansancio. Empecé a encontrarme mal, me notaba que me ahogaba, … Fui corriendo al baño pensando que tenía ganas de vomitar, y fue poner las rodillas en el suelo y empezar a llorar, sin saber lo que me pasaba. Entonces fui consciente de que estaba teniendo un ataque de ansiedad. Desde entonces me ha pasado unas dos o tres veces... Además, solo me pasa cuando estoy en casa, porque allí (en la UCI) no piensas en esto. Allí te piensas que estás súper fuerte y que es lo que te toca hacer, y ya está.

- ¿Has sentido que estabas en riesgo? Cuando estás dentro no piensas en el peligro que corres. Es una mezcla entre la adrenalina de que estás pudiendo ayudar y hacer lo que te gusta hacer, que es cuidar y salvar vidas; y el hastío por las condiciones.

- ¿Cómo te sientes allí dentro? Te pones el traje y no sabes ni cómo responderás estando allí dentro, no estás acostumbrada. Sales con dolor de cabeza de estar tanto tiempo con mascarilla, respirando tu oxigeno todo el rato. Además, parece que tengas que acabar acostumbrándote a trabajar así. Pero, en realidad no te puedes acostumbrar a esto.

SU RUTINA HA CAMBIADO Y LO VIVEN CON MÁS FRUSTRACIÓN

Otro de los cambios que ha experimentado especialmente este grupo de edad es que su rutina ha cambiado. Sus vidas “suelen ser más activas social y físicamente”, señala Carmen Valiente. De ahí que el confinamiento “les pueda afectar más”.

Es el caso de Víctor, estudiante de 21 años, para quien la situación actual “no tiene nada que ver” a la de antes.

- ¿Cómo ha cambiado tu rutina? Yo salía casi siempre todas las tardes, hacía lo que tenía que hacer de clase y salía. Y ahora no podía ver a mis amigos. Ha sido jodido. Y las redes sociales las he usado solo para hablar lo necesario porque llegó un momento en que me aburrí de ellas e intento leer bastante.

- Lugares como pubs y discotecas pueden tardar bastante en reabrir. ¿Habéis pensado alguna alternativa? Estamos pensando en alquilar casas rurales para hacer allí las fiestas. Y hemos hecho planes para ir la playa cuando podamos.

- El CJE alerta de la estigmatización de los jóvenes durante la pandemia. ¿Qué opinas de esto? Se pasan bastante con los jóvenes, cuando la mayoría somos responsables y acatamos las normas. Es una ínfima parte la que se las salta.

- ¿Cómo crees que cambiarán las relaciones personales? Justamente hablé el otro día por Skype con mis amigos y estábamos un poco rayados porque no sabemos bien cómo será. Creo que va a cambiar todo bastante. Físicamente no podremos hacer casi nada. Las personas que tengan pareja, ¿cómo lo van a hacer? No tengo ni idea…. Te pones a pensarlo y no solo piensas que desconfiarás de la persona que conozcas, sino que ella también desconfiará. Vamos a cambiar la forma de hacer todo…

Para Munina, estudiante de 18 años, el estado de alarma no solo cambió su rutina, también su viaje al Sáhara para ver a su familia: “Iba a ir el 5 de mayo y no ha podido ser”

- ¿Cómo ha interferido la pandemia en tus planes? En los nueve años que llevo en España he ido prácticamente todos los veranos al Sáhara a ver a mi familia. Esta vez iba a ir el 5 de mayo porque este verano iba a estar trabajando, y no ha podido ser. Pero, no nos podemos quejar porque hay gente peor que nosotros. En los campamentos está la cosa complicada. Estamos preocupados porque, si en los países desarrollados han muerto tantas personas, imagínate allí…

- ¿En que situación te encuentras? Estoy viviendo con mi familia de acogida. Llevo nueve años en España desde que empecé el programa ‘Vacaciones en paz’. Ahora estoy estudiando un grado de enfermería. Antes del confinamiento estaba haciendo prácticas por la mañana y por las tardes iba a clase. Y ahora es verdad que echo de menos a mis amigos y mi familia. Pero hay que intentar sacar el lado positivo de esta situación.

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