Germán Ezequiel Cano: "Me gustaría poder retirarme en Medellín. Es un sueño"

Goal.com
El delantero argentino, ídolo del equipo paisa, tuvo un momento para hablar de su vida dentro y fuera de la cancha.

Germán Ezequiel Cano: "Me gustaría poder retirarme en Medellín. Es un sueño"

El delantero argentino, ídolo del equipo paisa, tuvo un momento para hablar de su vida dentro y fuera de la cancha.

Germán Ezequiel Cano es la garantía que tiene el Independiente Medellín en ataque. Con 93 goles, es el máximo goleador en la historia del club 'Poderoso', toda una hazaña cuyo dato anterior data de la década de los 50 con José Vicente Grecco.

Cano igualó los 92 goles de su compatriota en el partido ante Palestino, por la ida de la segunda fase de la Copa Libertadores, y superó esa cifra ante Unión Magadalena por la Liga Águila. El delantero se animó a hablar de todo: su momento en el DIM, su pasado, su futuro y sus otras pasione: el vino y el golf. Entrevista imperdible con 'El Matador'.

Debutaron en la Copa y marcaste el gol del récord. ¿Con qué sensaciones se fueron de Chile?

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Sí, fue nuestro debut en la Copa. Fue muy bien. Se sacó un resultado muy positivo. Es difícil marcar goles de visitante y por suerte con ese gol que hice pude llegar al gol 92, que alcanzo el récord de los máximos goleadores históricos de Independiente de Medellín. En lo personal estoy feliz y es un orgullo quedar en la historia grande de una institución que tiene más de 105 años. 

¿Qué repercusiones tuviste? ¿Con quién te mensajeaste después del partido?

Con todo el mundo. Ex compañeros que estaban mirando el partido. Fue un momento muy lindo, se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza. Estoy muy contento. 

¿Por ejemplo? ¿Qué se te cruzó por la cabeza?

Si miraba dos meses y medio atrás, yo estaba a 25 goles de poder llegar a esa meta. Hoy, si me pongo a pensar, pasó todo muy rápido. Que haya marcado ese gol y que con ese gol pueda llegar a 92 goles con la institución... Nada. Es muy lindo. Uno a veces dice que es inalcanzable, pero en algún momento de la vida, llega. Llegó en la institución que yo más quiero.  

¿Recordás en qué momento te enteraste que había un récord de 92 goles?

Sí, cuando llegué en enero de 2018 a Medellín, yo estaba en México, en Pachuca. Cuando llego en enero me faltaban creo que 40 goles para alcanzar a Vicente Grecco, que es argentino también. Yo decía: 'No, es inalcanzable'. Y lo dejé ahí, no le dí mucha bola. Dije: 'bueno, si se da, se da; si se da este año bienvenido sea, sino bueno, en algún momento de mi carrera volveré acá a Medellín y lo haré'. Nunca me imaginé que en 2018 iba a meter 34 goles y quedar muy cerquita de ese récord. Yo no me lo imaginaba. Pero sí, estaba al tanto de los goleadores históricos. Yo había llegado como el sexto goleador histórico de Medellín. 

¿Quién te lo contó?

Me lo contó un periodista, después me mandó una foto. Estabámos los que teníamos más goles y yo aparecía en el sexto lugar. 

Y en el DIM tu promedio de gol es altísimo: es de 0,60 por partido. Es una locura...

Con esos números tendría que ir a la Selección, jaja 

Sí, ¿no?

Sí, si vos te ponés a contar los números y el promedio, sí, es una locura. Ahora voy cinco de cinco. Cinco partidos, cinco goles. Cuatro por Liga y uno por Copa. 

A la Selección la nombraste en chiste, pero, ¿no lo ves como una posibilidad real?

¡Noo, es una locura! En otra vida, por ahí, jaja. No, con todos los jugadores que hay, imposible. Ni me lo pongo a pensar porque sé que es imposible.  

¿El récord se festejó con un vinito?

No se festejó con un vinito porque terminó el partido y nos tuvimos que ir al aeropuerto. Comimos arriba del micro y nos fuimos al aeropuerto porque el vuelo salía a la 1 y no llegábamos. Todavía no tuve la oportunidad de festejar. Quiero abrir un malbec, jaja.

¿Cómo surgió este fanatismo por los vinos?

Surgió en México, nos juntábamos en el León. Éramos seis argentinos. Estaba Guille Burdisso, Diego Novaretti, Mauro Boselli, Maxi Moralez. Una vez a la semana nos juntábamos a comer. Nos tomábamos tres o cuatro vinos. Yo siempre fui un apasionado, siempre me gustó saber lo que había detrás del vino, me parecía algo lindo. Contraté una sommelier para que nos venga a dar un cursito para saber qué estábamos tomando y no tomar por tomar. Ahí arrancamos con los chicos a estudiar, fue un mes y medio. A partir de ahí le empecé a encontrar otro sentido al vino, algo más rico. Uno ya sabe cuándo se toma un malbec, un cabernet sauvignon, un chardonnay. Y podés combinar con comidas que llevan su cepa. Eso me gusta mucho. Estoy muy metido en el tema del vino.  

¿Y no pensás en tener tu propia marca?

Por ahí más adelante. El hermano de Guille Burdisso sacó una línea, tiene un viñedo en Mendoza. Él me había dicho en su momento, pero no... Tengo que estar ahí pendiente. Por ahí cuando me retire del fútbol, pero por el momento no.  

Bueno, ya tenés planes para cuando dejes de jugar al fútbol...

Me gustaría. Eso es una. Y me gustaría ser director deportivo, empezar a estudiar para ser director deportivo y empezar a trabajar. Me gustaría ayudar acá a Medellín. Pero bueno, falta mucho.  

¿Vas más por el lado de la gestión y no tanto por lo táctico o ser entrenador?

Director técnico, no. No me gusta. Es complicada la vida del técnico. No me gustan los conflictos, los problemas. Trato de estar a un costado en ese sentido y dedicarme más a otra parte, que es la gerencia deportiva, ayudar a la institución en jugadores que vienen de distintas partes y formarlos como profesionales.  

Después de andar por Lanús, Chacarita, Colón, varios clubes en México, pareciera que el DIM es tu lugar en el mundo. Encontraste tu lugar en el mundo...

Sí. Medellín me abrió las puertas cuando yo no era nadie. Siempre voy a estar agradecido. El cariño que me brindan acá es impresionante. En ningún otro lado del mundo lo voy a poder conseguir. Es algo lindo. Lo disfruto y trato de estar tranquilo. Acá me siento, como decís vos, en mi lugar en el mundo. Eso no lo cambio por nada. Pongo las cosas en la balanza y me tira mucho más Medellín que otras cosas, que el dinero y otras cosas que puedan pasar en el ambiente del fútbol 

¿Como ciudad también te gusta?

Medellín es una ciudad súper ordenada, muy cuidada, tiene mucha vegetación, la gente es súper amable. Le llaman la ciudad de la eterna primavera, porque nunca hace frío y nunca hace calor. Es un punto a favor, no en todos lados lo podés llegar a conseguir. Es una ciudad increíble, es otro mundo. Me siento parte de aquí. Lorenzo, mi hijo, nació acá. Es otro cariño más que le tengo a la gente y a la ciudad.  

No quiero volver a tu retiro, porque falta mucho, ¿pero lo pensás como una ciudad para quedarte a vivir?

Sí, me gustaría. No sé qué va a pasar. Uno puede decir muchas cosas y después salen otras. Me gustaría poder retirarme en Medellín. Es un sueño. Poder hacer la carrera de director deportivo, poder ayudar al equipo, empezar a representar jugadores. Me gustaría hacer eso el día de mañana. 

¿Y cómo se vive el fútbol ahí, comparado, por ejemplo, con el fútbol argentino que es de donde surgiste?

Totalmente diferente al fútbol argentino. Sobretodo en Medellín. Imaginate que el Atanasio Girardot, alrededor de la cancha, no tiene alambrados. Está la platea y al lado tenés la cancha. Imaginate. Se vive muy diferente. Acá, en Colombia, es mucho más tranquilo, mucho más sereno, con mucha paz. Al estadio pueden entrar camisetas de todos los equipos que nadie te va a decir nada. No pasa nada. En ese sentido lo ven como una rivalidad, pero no lo llevan al extremo como somos los argentinos, que lo sentimos con otra pasión. Es un fútbol táctico, dinámico, que va creciendo mucho. Ahora con la Selección le están dando mucho prestigio a los clubes de acá, de todo Colombia. Es como en Europa, es totalmente tranquilo. Cuando es el clásico paisa, no pasa nada. Es mitad Medellín, mitad Nacional y no pasa nada. Están todos mezclados. Gritan y es como si nada.  

¿Te sentís más cómodo con eso que con la locura argentina, entonces?

Sí, yo estoy tranquilo. No estoy para que me puteen. Ya me putearon bastante, estoy tranquilo acá. Encontré mi lugar en el mundo. Estoy disfrutando. Es muy difícil poder conseguirlo y Medellín me abrió las puertas. Estoy agradecido. 

¿Qué pasó a principio de año que estuviste cerca de irte?

Sí, tuve varias propuestas. Pero acá pudimos llegar a un arreglo. La idea era poder seguir para batir el récord, para hacer más historia. Ése era un punto que tenía pendiente. Uno pone las cosas en la balanza y tira más Medellín. En lo económico pudimos llegar a un arreglo, que es importante para mi familia. 

Capitán, alcanzando récords... ¿Estás en el punto de mayor madurez?

Sí, estoy en un momento lindo. Ya con experiencia, ya uno sabe manejar los partidos. Nosotros tenemos un equipo joven, que los chicos aceptan lo que uno dice por el recorrido que me tocó vivir. Hoy estoy más asentado, con más experiencia y más dedicación a que entre todos podamos hacer grandes cosas. No uno solo, porque esto es un equipo. Eso es importante, ayudar a los más jóvenes para que ellos puedan crecer. 

¿El haber sido padre hace poco tiene que ver con la madurez y con cómo llevás el liderazgo?

Sí, obvio. Mi familia es mi motor, día a día. Desde que nació Lorenzo a mí me cambió la vida. Hoy quiero dar el doble de lo que he dado durante toda mi carrera y es todo para él. Te nace un nuevo amor. Cada vez que entro a una cancha pienso en él. Estar disfrutando en Medellín, con la gente que me quiere, dentro de poco que mi hijo vaya al estadio a verme... Es muy lindo. 

En tu carrera tuviste que frenar varias veces por unas lesiones, ¿eso también ayuda al crecimiento, a la tranquilidad y al disfrutar tu momento de actividad? Pocos llegan a disfrutar del fútbol...

Sí, total, obvio. Las experiencias sirven mucho. Los aprendizajes de los buenos momentos y de los malos momentos, que nosotros estamos expuestos a esas cosas, a las lesiones, son cosas que tenés que salir adelante, con el apoyo de los fisioterapeutas, de la familia. Eso te saca adelante, te sirve para después trasladarlo a la cancha porque sabés que muchas cosas que te han pasado la podés manejar. Hoy por hoy agradezco que eso me haya pasado para seguir madurando como jugador y como persona.  

¿Qué se puede esperar del DIM en la CONMEBOL Libertadores?

Podemos hacer una gran Copa Libertadores si mantenemos esa posesión como la tuvimos el año pasado, sobretodo en el segundo semestre. Podemos hacer grandes cosas. Tenemos grandes jugadores que lo pueden hacer bien. Sólo es cuestión de ajustar unas tuercas en la parte defensiva más que nada para poder cerrar los partidos. Medellín puede entrar a la Fase de Grupos tranquilamente, si hacemos el trabajo que el profe nos pide. Creo que podemos andar bien. 

¿Estuvieron viendo el grupo al que caerían? Está el campeón de América...

Sí, River, Inter y Alianza Lima. Está jodido, ja. Pero vamos paso a paso. Para nosotros el mejor partido es ahora, el martes, contra Palestino. Después, vemos.  

¿Te gustaría, en algún momento, tener una revancha en Argentina?

No, vos sabés que tuve propuestas del fútbol argentino. Tuve propuestas de Independiente, de Central y de Colón. Ya estoy tranquilo acá. Uno cuando encuentra su lugar, no te dan ganas de volver. Voy afuera, disfruto de mi familia, tengo mis amigos, tengo mis cosas. Volver de nuevo... Yo sé lo que es el fútbol argentino, no te perdonan nada, es muy exigente. Es difícil, las oportunidades que te dan son muy pocas. Estoy muy bien acá. 

¿Qué te faltó para triunfar en Argentina?

Continuidad, más que nada. En Lanús en ese momento estaban el Pepe Sand, el Laucha Acosta y sabía que era imposible jugar. Pedí permiso para salir a otro equipo donde me pueda mostrar más. En Chaca me fue bien, más allá de no marcar tanto. Jugué varios partidos, era lo que quería. En Colón no me fue bien en los primeros seis meses y me tuve que ir. La continuidad fue lo que faltó en Argentina. Decidí irme afuera para encontrar mi lugar y hoy por hoy lo pude encontrar.  

¿Por qué usás la camiseta 14?

Por la hinchada de Lanús.  

Bueno, no te quería preguntar de qué equipo eras hincha, pero...

Sí, mi mamá trabajó en el club. Lanús es como mi casa. Con Nicolás Russo y la esposa somos amigos, seguimos en contacto vía teléfono y siempre quedó una linda amistad. Siempre voy a ser un agradecido a Lanús, sobretodo por mi familia que trabajó ahí. Yo soy hincha de Lanús, es un amor que siempre tuve, de chiquito, desde los ocho años hasta los 20 estuve en el club y después ya me tocó salir. 

También sos un apasionado por el golf. ¿Sos bueno?

No. Bueno, no. Le pegó nada más, jaja. Ya con eso me alcanza y me basta, jaja.  

Sos un definidor, como en el fútbol... 

Sí, me va mejor en el fútbol, que en el golf, jaja 

Menos mal. 

Sí, menos mal, jaja. Surgió con Diego Herner. Él en 2012 me invitó a que vaya con él a jugar. Ahí me prestó los palos y le empecé a pegar a la bola. Después tomé clases. Fue mi cable a tierra. Hoy lo uso como de terapia, una vez a la semana lo hago y disfruto mucho. Me despejo de los problemas, del teléfono. Me libero de un montón de cosas, me hace bien y vuelvo a mi casa renovado. 

¿Cumple esa función de despejar la cabeza y relajarse?

Claro, más que nada es relajación. Concentrarme en una sola cosa que es pegarle bien a la bola, que es difícil. Si le sacás la vista, le errás. Trato de concentrarme en eso, de no pensar en otra cosa que en pegarle bien. Nada más. Siempre en algún hoyo la cago, ja. Es un deporte de mucha precisión. Una vez que le empezás a pegar, te hacés adicto. Es increíble. Después te comprás ropa, los palos, la bolsa, la pelotita. Te volvés adicto. Es un deporte que te atrapa mucho. 

¿Y no puede generar un efecto contraproducente? Por ahí le errás tanto a los golpes que terminás volviéndote loco...

Ahí está cuando la cabeza te supera o te volvés loco porque le pegás mal a una bola. Yo siempre que le pego mal a una bola digo 'bueno, la mejor es la que viene'. No trato de quedarme en eso, porque si me quedo en eso, vuelvo a pegarle mal. Lo mismo en las caídas para poder embocarla. Tratar de leer bien la caída para que entre. Y a veces pega en el bordecito y sale. Pero no me vuelvo loco con eso, porque sé que es algo que tengo que manejar. Hoy por hoy ya lo puedo manejar bien.

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