Griezmann se apaga: cada vez más intrascendente

Goal.com
Con Setién solo ha logrado ser decisivo en una Copa del Rey que ya no existe para el Barcelona y en cada partido su aportación se reduce un poco más.
Con Setién solo ha logrado ser decisivo en una Copa del Rey que ya no existe para el Barcelona y en cada partido su aportación se reduce un poco más.

De acuerdo, Antoine Griezmann tiene un problema serio en el Barcelona. Juega en una posición completamente desconocida para él y que no favorece para nada su juego con la zurda. Un poco como le sucedía a Philippe Coutinho pero peor, porque el francés ni siquiera puede mirar a la portería con su pierna buena como sí podía hacer el brasileño. Sin embargo, en la primera mitad de la temporada mostró un inconformismo que le puso al servicio del equipo, delegando las tareas más exigientes de talento en Leo Messi y asumiendo las más desagradecidas en cuanto a presión y recuperación del balón.

Ello le permitió convertirse en un valor al alza incluso con Ousmane Dembélé estando disponible. Se consolidó en el once con Ernesto Valverde primero y luego con Quique Setién -aunque en su caso ha tenido poco donde elegir habida cuenta de las lesiones de Luis Suárez y el propio Dembélé- y acabó el 2019 con una sonrisa, marcando o asistiendo en prácticamente todos los partidos que disputó antes del parón navideño mientras mantenía su importante aportación en el capítulo defensivo, alcanzando una media de cuatro balones recuperados por partido.

Sin embargo, todo ello se ha venido abajo en 2020. Griezmann solo ha brillado en la Copa del Rey, siendo decisivo como delantero centro ante el Ibiza y luego ante el Leganés con tres goles, además de otro en la Supercopa. Han sido los únicos que ha marcado en los nueve partidos que ha disputado. No son malos números considerando donde opera pero el Barcelona ya no aspira a ninguno de los dos títulos. En la Liga no levanta cabeza de cara a puerta, tampoco a la hora de dar asistencias, y frente al Betis su intrascendencia se notó como el silencio en un concierto de rock duro.

Fue el jugador de ataque más impreciso en el pase, apenas intentó regates o conectar con los compañeros, relegado a mero tiraparedes de Jordi Alba, el jugador con el que conectó más veces, apenas seis. Sí logró mantener su media de cuatro recuperaciones por partido pero poco más y eso no es suficiente tratándose de una de las estrellas de la Francia campeona del mundo y que llegó com la vitola de crack indiscutible previo pago de 120 millones de euros -a los que hubo que sumar otros 15 meses después- y del que cabe esperar mucho más a pesar de que no juegue en su sitio.

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