Guerra abierta entre Alejandro Sanz y Raquel Perera: ¡ella le pide 40.000 euros de pensión!

Nuria Hernández
·8 min de lectura

El 18 de julio de 2019 y después de algo más de un mes de rumores, Alejandro Sanz y Raquel Perera anunciaban a través de sus redes sociales su separación amistosa tras doce años de relación sentimental. "Somos una familia y siempre lo seremos. Decidimos amarnos para siempre y así será. Lo eterno tiene la complejidad y la ventaja de transformar las maneras de amarse en otras direcciones, sin destruir el cariño, la lealtad y la responsabilidad conjunta sobre nuestros hijos. Nuestra familia está por encima de cualquier cosa. Es diversa y bella, como la vida y así permanecerá. El mundo cambia, nosotros también, siempre amorosamente. Gracias por respetarlo”, escribían ambos en sus perfiles de Instagram confirmando un noticia que había saltado después de que ella comentara el distanciamiento del cantante a algunos amigos en la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos a la que asistió sola.

LAS VEGAS, NV - NOVEMBER 15:  Honoree Alejandro Sanz (L) and Raquel Perera attend the 2017 Person of the Year Gala honoring Alejandro Sanz at the Mandalay Bay Convention Center on November 15, 2017 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by John Parra/Getty Images for LARAS)
LAS VEGAS, NV - NOVEMBER 15: Honoree Alejandro Sanz (L) and Raquel Perera attend the 2017 Person of the Year Gala honoring Alejandro Sanz at the Mandalay Bay Convention Center on November 15, 2017 in Las Vegas, Nevada. (Photo by John Parra/Getty Images for LARAS)

Todo parecía buen rollo y tranquilidad en la expareja, sobre todo, por el bien de sus dos hijos en común, Dylan, de 9 años, y Alma, de 6. Ambos habrían llegado a un acuerdo de palabra con el que ambas partes estaban contentas y solo faltaba firmarlo. Se habían reunido en varias ocasiones, también en Miami justo antes de ser declarado el estado de alarma en España, y todo había sido armonía entre ellos. Pero a comienzos de 2020, las cosas ya habían empezado a ‘torcerse’.

Alejandro Sanz hacía desaparecer de sus empresas todo rastro de la madre de sus dos hijos pequeños y en primavera el artista daba el paso que haría estallar la guerra total entre el exmatrimonio. Sanz presentaba en abril una demanda de solicitud de divorcio en los juzgados de Pozuelo de Alarcón (Madrid) para sorpresa de Perera, según la revista ¡Hola!. En la capital, el cantante vive con su nueva novia, la cubana Rachel Valdés, con la que además ha pasado el confinamiento.

40.000 euros al mes de pensión

Ante esto, Raquel no se ha quedado parada y ha contraatacado. Después del disgusto al recibir la demanda sin ningún tipo de aviso por parte de su ex, la empresaria, que se enteraba así de que no le correspondería nada en ese divorcio, cuando ella asumía que todo estaba bien atado, decidía poner una demanda de divorcio ella también, pero en este caso en Miami. En esa demanda, según el diario ABC, Raquel solicita 40.000 euros de pensión mensual para sus dos hijos, que el cantante cubra los gastos habituales de los niños (colegios privados, ropa, seguros médicos, seguro dental, viajes, campamentos, actividades extraescolares...), así como la repartición equitativa de los bienes que en sus años de matrimonio habían adquirido. Según Raquel, la casa en la que viven en Miami ella y sus hijos cuesta 18.000 euros al mes por lo que no aceptaría que la pensión fuera de 15.000 euros como querría cerrar el cantante.

Perera temería que el artista dilapide su fortuna hasta que salga la sentencia del divorcio y ha solicitado además que se congelen las cuentas del cantante para que sus hijos tengan la cobertura necesaria en este tiempo. Pide que él no pueda sacar el dinero de sus cuentas y además afirma que Sanz le ha cancelado las tarjetas de crédito y que no puede realizar pagos. Antes de que llegue el momento del juicio, retrasado por la crisis del coronavirus, el juez ya habría congelado las cuentas del músico en Estados Unidos, todas menos una para que Raquel pueda seguir haciéndose cargo de los gastos que vayan surgiendo.

A todo esto, Perera habría solicitado un seguro de vida del que solo ella sea la beneficiaria y una pensión para ella, que sea acorde al nivel de vida que ha llevado junto al artista, por sus años de dedicación en exclusiva a su marido, su sacrificio personal y su “contribución y ayuda al éxito profesional, al reorganizar sus compañías”, según explicaron en el medio mexicano Ventaneando. Además, solicita el pago de las acciones que el cantante haya vendido o disuelto durante el matrimonio, el pago de los gastos de los abogados y las costas del proceso legal.

Varias mansiones para ‘repartir’

En cuanto a la repartición equitativa de los bienes, Raquel argumenta que fue presidenta de Gazul Producciones, principal compañía de San, sin tener sueldo, y que además dejó de lado su profesión de psicóloga para criar a sus niños con “extraordinaria devoción, sacrificio y contribución al marido y a los hijos”. Además, pide que sea ella quien se ocupe de Dylan y Alma, ya que el trabajo de Alejandro y sus viajes le impiden hacerlo con total implicación. Añade también que el cantante, desde su separación en julio de 2019, únicamente ha visto a los niños en cinco ocasiones ya que ahora está instalado en España.

En cuanto a los bienes del artista, en agosto de 2019, Sanz se deshizo de su mansión en la exclusiva urbanización La Finca, que vendió al futbolista del Real Madrid Eden Hazard por 10 millones de euros, y también hizo lo propio con otro local con dos plazas de garaje al norte de Madrid por casi un millón.

Entre las propiedades con las que cuenta Alejandro Sanz se encuentra la casa de Miami, en la que ahora vive Raquel con los niños, que compró en el año 2000 por 6,6 millones de euros. Está ubicada en una de las zonas residenciales más lujosas de Miami, la bahía de Biscayne, y comparte vecindario con Gloria Estefan o Ricky Martin. Tiene más de 700 metros cuadrados (solo la vivienda), tres plantas, gimnasio, un estudio de grabación, pista de tenis y su propio embarcadero en más de 3.000 metros de parcela.

Además, cabe destacar la impresionante finca en Jarandilla de la Vera, Cáceres, a unos 200 kilómetros de la capital. Se llama El sueño de los Parrales, tiene 32 hectáreas y allí fue donde Alejandro y Raquel se dieron el ‘sí, quiero’ en absoluto secreto en el año 2012. También posee una vivienda unifamiliar de 360 metros en el barrio madrileño de Conde de Orgaz, una casa de verano en Tarifa (Cádiz) y un ático en Las Rosas, al este de Madrid. En sus años de carrera, Sanz podría haber acumulado una fortuna de unos 40 millones de euros.

Su amor comenzaba en 2007

La historia de amor de Alejandro Sanz y Raquel Pererea comenzba en 2007, dos años después de la separación del madrileño con la modelo mexicana Jaydy Michel, con la que había contraído matrimonio en Bali en el 99 y con la que tuvo a su hija Manuela, que ahora está pasando unos días en Madrid con su padre. Muy discretos con su relación, en 2011 anunciaban que estaban esperando su primer hijo, Dylan, que nacía en julio de ese año. El 26 de mayo de 2012, la pareja decidía bautizar al pequeño en su finca de Jarandilla de la Vera y para sorpresa de los pocos invitados, esa cita incluía también su boda. La pareja publicó un par de fotos de su enlace para que todos los medios pudieran tener la instantánea.

Su segunda hija, Alma, llegaba el 24 de julio de 2014, siendo la cuarta del cantante, ya que además de Manuela, tuvo otro hijo, Alexander, fruto de una relación extramatrimonial mientras estaba con Jaydy. Sanz comunicó la existencia de Alexander en diciembre de 2006 cuando el niño tenía tres años, algo que no había hecho antes por respeto a la decisión de su madre de mantenerse alejada de la vida pública. Raquel siempre ha estado en un segundo plano al lado del artista. Estudió Psicología y más tarde Marketing, pero cuando se enamoró de Sanz trabajaba como su asistente personal, algo que dejó después de su boda.

Apenas cuatro meses antes de anunciar su separación, la pareja seguía feliz en Miami y hasta Alejandro Sanz le organizó una fiesta sorpresa a su entonces mujer por su 44 cumpleaños. Ahora, después de 12 años de relación, dos hijos en común y una separación que parecía ejemplar, Sanz y Perera se enfrentan a una batalla judicial que sin duda dará aún mucho que hablar.

Más historias que te pueden interesar: