Héctor Herrera, de Playas de Rosarito para el mundo

Goal.com

Héctor Herrera corrió por la banda desprendiéndose de la camiseta para exhibirla "a lo Messi" frente a la tribuna del Estadio Da Luz, la casa del Benfica; se tocó el pecho, a la altura del corazón, y portaba en el brazo la banda de capitán que le pertenece desde hace un buen tiempo. HH celebró así el gol que pone al Porto a la cabeza de la Primeira Liga , en camino al título que no ganan desde la temporada 2012-13. 

La capitanía llamó la atención del entrenador Sérgio Conceição, cuando llegó al Porto para suplir a Nuno; un mexicano vistiendo el brazalete en un club protagonista de Portugal es novedad. A los compatriotas de Herrera les había costado abrirse paso en esa liga desde que Manuel Negrete puso la primera bandera. La comunidad mexicana del Porto ahora es amplia y Herrera es la mejor carta de presentación, a pesar de no haber levantado un campeonato aún. 

En los años 60, Rosarito se descubrió como el paraíso de los surfistas; desde entonces, locales y turistas van y vienen con las tablas bajo el brazo o empuñando una caña de pescar. En ese municipio costero del norte del país, que también cuenta historias de pobreza extrema, nació Herrera en 1990. 

Cerca de bullicio de las playas, pero lejos de la vida glamurosa de los vacacionistas, en un hogar humilde, creció Herrera y como miles en México, su oportunidad de ser profesional llegó porque alguien lo encontró entre otros tantos que patean el balón por amor al juego, en donde pueden y cuando hay tiempo. Casi siempre inspirados en ídolos locales, el primero en su mente fue Cuauhtémoc Blanco "por el carisma y la picardía", y reconoce en Juan Román Riquelme al mejor jugador del mundo "por la clase, la tranquilidad, la visión de juego". 

Ángel "Coca" González viajó hasta Rosarito para observar a ese muchacho, a punto de la adolescencia, cuyo talento prometía en una cancha de tierra: “La primera vez que vi a Héctor Herrera tenía 11 años. Era un jovencito flaco, veloz y que tenía una técnica impecable, una joyita. No había visto un jugador con su clase desde Cuauhtémoc Blanco ”, recuerda para El Financiero uno de los scouts más conocidos en el país, responsable de hallar precisamente al futbolista inspiración de Herrera.  

La clase le abrió puertas, no le evitó los obstáculos ni las carencias de las divisiones inferiores. Un par de años después, sufrió por dejar a su familia para vivir en la Ciudad de México, tuvo que probarse suficiente en diferentes equipos: Venados de la Magdalena Contreras, Arroceros de Cuautla y Tampico Madero, el último filtro y ya vinculado con el Pachuca. 

Quienes lo conocen de Tampico recuerdan que creía en el éxito de su futuro como futbolista, no con sobrada confianza, sino ilusionado; pero de sueños no se vive y pensó en dejar el futbol cuando tenía que jugar sin recibir paga. Estaba casado y a punto de tener un hijo, pero se aferró a la posibilidad de ser visto, de nuevo, entre cientos que esperan. 

Héctor Herrera quote
Héctor Herrera quote

Luego de su proceso en los juveniles, el centrocampista ofensivo debutó con Pachuca en 2011 , año en el que también debutó como padre, y fue Efraín Flores quien le dio la primera oportunidad. Se ganó un sitio en el equipo titular y estuvo entre los mejores novatos del Apertura.

"Me llamó mucho la atención su estilo, su carácter, su personalidad, su manera de desenvolverse técnica y tácticamente. Fue uno de los elegidos para hacer pretemporada con el equipo. Una vez en la misma, él nos fue demostrando que era un jugador confiable para jugar en Primera División", dijo Flores en entrevista para Goal México

Un año después, se presentó en la Selección Mexicana de José Manuel de la Torre, y con el representativo olímpico fue protagonista de la conquista de la medalla de oro en Londres, un logro sin precedentes. Volvió a Pachuca para continuar con su carrera en la Liga MX, ya con varias miradas encima.

Apuntó su primer gol, que fue más bien un golazo, ante Atlante y lo dedicó a Miguel Calero, el arquero colombiano de los Tuzos que falleció en 2012, pieza importante en su integración a la máxima categoría. 

La aventura en México fue corta. Al ser también campeón del Torneo Esperanzas de Toulon, como mejor jugador del torneo, las ofertas tocaron a la puerta del Pachuca y fue Porto quien concretó el vínculo en 2013 con la compra del 80% de su carta. 

¿Que si tuvo miedo de dejar México? Herrera lo niega y tampoco le teme al fracaso que, aún sin título no ha experimentado en Portugal porque su rol en el equipo siempre ha sido el de líder dentro y fuera del campo. Encara, recupera balones, asiste y cuando marca, suele hacerlo inolvidable. Él mismo se compara con Riquelme sin hacer mucho alarde. 

"Mi sueño era jugar en primera división, ser diferente, destacado, conocido, pero no esperaba que me pasara tan rápido", así explica en entrevista para la UEFA su llegada al futbol europeo. Herrera está a punto de cumplir 180 partidos con el Porto, celebró ya una Supercopa de Portugal y pelea por ganar la liga por primera vez.

Dicen que la competencia le queda pequeña para su talento y el Mundial de Rusia podría ser su oportunidad de enfrentarse a un reto mayor en una de las mejores ligas del mundo. 

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