Hamilton y la emoción desbordada en las últimas vueltas de Turquía

Alex Kalinauckas
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Hamilton ganó una emocionante y caótica carrera sobre mojado en Estambul, donde Mercedes había tenido problemas para lograr un buen rendimiento con los neumáticos de Pirelli.

El británico, que consiguió su séptimo título mundial e igualó el récord de Michael Schumacher, llegó a estar a 24 segundos del líder, Lance Stroll, en la primera parte de la carrera antes de remontar y ponerse al frente, encontrando el ritmo una vez que pasó de los neumáticos para lluvia a los intermedios.

Al final cruzó la meta con un margen de 31,633 segundos sobre Sergio Pérez, y se le pudo escuchar embargado por la emoción después de haber cruzado la bandera a cuaros.

Cuando en la rueda de prensa posterior a la carrera se le preguntó sobre su reacción, Hamilton dijo: "Rara vez me gusta perder el control de mis emociones y obviamente estábamos teniendo esa discusión sobre si entrábamos a boxes, y yo me decía a mí mismo: 'Mantén la calma, Lewis, ya lo tienes".

"Y podía sentir que se acercaba, también sabiendo que si terminaba donde estaba en ese momento, tenía el campeonato".

"Así que todas estas emociones me invadieron y traté de detenerlas porque pensaba en toda mi carrera, desde que tenía cinco años y conducía karts y cuando ganamos nuestro primer campeonato británico, conduciendo hasta casa con mi padre cantando We are the champions y soñando con estar aquí".

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"Y estaba justo ahí, a minutos de distancia... Era mucho por asimilar. Cuando crucé la línea, me golpeó de verdad y me eché a llorar, creo que toda la vuelta de honor. Entonces realmente no podía salir del coche porque no podía creerlo".

"Para mí... he sido muy fuerte, pero no podría haberlo hecho sin el gran hombre detrás de mí, mi padre, que en los días que no creía que fuera lo suficientemente bueno o que no lo iba a hacer lo suficientemente bien, él me mantuvo en marcha".

"Pensaba en él, pensaba en mi madre, mi madrastra, Linda, mi hermano, que me han apoyado en las buenas y en las malas".

Hamilton bromeó que después de llegar al parque cerrado para celebrar su 94ª victoria en la F1: "No quería subirme la visera y que la gente viera las lágrimas y todo eso porque ¡siempre dije que nunca que me verían llorar! Porque recuerdo haber visto a otros pilotos en el pasado llorando, y me dije: '¡No voy a hacer eso!' Pero era demasiado".

Hamilton explicó que la clave fue mantenerse "alerta, aprendiendo a medida que avanzaba", cuando Motorsport.com le preguntó cómo adaptó su conducción para ganar tiempo con sus rivales después de pasar a los intermedios.

"Y entonces simplemente empecé a mejorar, cada vez más rápido, y cada vez más seguro a medida que avanzaba", concluyó.