Incitó y ayudó a doparse a su propio hijo: suspenden 10 años a un ex ciclista profesional de los años 80

Luis Tejo
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Florian Leinhart (izquierda), hijo de Hans, celebrando su victoria en el campeonato austriaco de triatlón en 2018. Foto: Twitter @TRIAUSTRIA
Florian Leinhart (izquierda), hijo de Hans, celebrando su victoria en el campeonato austriaco de triatlón en 2018. Foto: Twitter @TRIAUSTRIA

Hace ya cierto tiempo que se viene hablando del concepto de “paternidad responsable”. Aunque no hay una definición precisa al respecto, en general se entiende que es la forma de tratar a los hijos que va más allá de las obligaciones legales de manutención, sino que procura el máximo bienestar posible para los hijos en todos los planos; no solo el económico, sino también el afectivo, el didáctico o el moral, a través del ejemplo. Parece que Hans Lienhart no entendió bien del todo a qué se refería esta idea.

El señor Lienhart, que hoy tiene 60 años, fue durante los años ‘80 del siglo pasado uno de los ciclistas austriacos más destacados del pelotón. Fue tres veces campeón nacional en ruta, representó en otros tres Juegos Olímpicos a su país (aunque nunca consiguió medalla) y formó parte de la selección centroeuropea que ganó el bronce en la contrarreloj por equipos del Mundial de 1987. Tras su retirada trabajó como comercial de bicicletas y se dedicó a la crianza de su retoño Florian.

Y no parecía que se le diera mal, porque también le ha salido deportista de élite. Concretamente se dedica al triatlón, disciplina en la que ha sido ya dos veces campeón austriaco. Sin embargo, sus éxitos se vieron empañados cuando se le involucró en la operación Aderlass, una trama de dopaje en torno al médico alemán Mark Schmidt en la que estaban implicados nombres conocidos como Alessandro Petacchi.

A Florian le cazaron en mayo de 2019 habiendo consumido eritropoyetina (EPO), una sustancia ilícita que, resumiendo mucho, aumenta la cantidad de glóbulos rojos en la sangre y, por tanto, permite mejorar el rendimiento al aportar más oxígeno a los músculos e incrementar su resistencia. Por ese motivo le cayó una sanción de cuatro años alejado de la competición. Pero los investigadores siguieron tirando del hilo.

Y aquí es donde entra en acción Lienhart padre. Según la Comisión de Derecho Antidopaje de Austria (ÖADR, por sus siglas en alemán), Hans fue el responsable de pasarle a su hijo no solo el EPO, sino también otras sustancias como hormona del crecimiento y testosterona. Además, se le acusa de “alentar, guiar y apoyar” a Florian para que se dopara en sus competiciones.

La ÖADR estima probado que Hans suministró estos productos a su hijo al menos entre diciembre de 2018 y marzo de 2019. En el juicio nadie de la familia Lienhart pudo alegar nada en su defensa durante el plazo legal establecido de cuatro semanas. Por tanto, ayer mismo se emitió la sentencia definitiva, que es bastante rigurosa: el padre queda apartado durante 10 años, hasta 2030, de toda actividad relacionada con el mundo del deporte.

Más allá del castigo, que no es poco, se trata de un golpe importante a la reputación de una de las familias más célebres en las competiciones austriacas. Pero también puede servir de ejemplo a los padres del mundo que buscan de forma obsesiva que sus hijos tengan éxito a cualquier precio. Deben tener en cuenta que no todo vale y las consecuencias pueden ser muy duras. Si Lienhart senior cometió el error, al menos parece que su hijo ha aprendido la lección, puesto que en su momento, cuando le atraparon, no se inventó ninguna excusa y reconoció abiertamente lo ocurrido.

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