Hielo, falta de ideas e indignación

Agencia EFE
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Madrid, 10 ene (EFE).- El Real Madrid volvió a tropezar ante uno de los modestos de LaLiga Santander, Osasuna, extendiendo su irregularidad en partidos en los que debe mandar y sin encontrar soluciones ante equipos que se cierran con las líneas juntas, sintiéndose afectado por jugar en un campo con zonas heladas e indignado con LaLiga por todo lo que ha rodeado al partido.

De nuevo un tropiezo con la misma piedra y sin que Zinedine Zidane encuentre variantes tácticas para solventar los partidos ante rivales menores que luchan otras batallas en la competición. Son ya 13 puntos los que el Real Madrid se ha dejado en este tipo de partidos. Las derrotas ante Cádiz, Valencia y Alavés; los empates frente a Elche y Osasuna. Un gran contraste cuando se compara con los triunfos cosechados ante equipos de la entidad del líder, Atlético de Madrid, Barcelona o Sevilla.

La racha con la que reaccionó a su peor momento el conjunto madridista queda empañada con dos empates que afean cinco triunfos ligueros de firmeza. La imagen dejada en el Martínez Valero reapareció en El Sadar, donde el dominio y jugar en campo contrario nunca tuvo continuidad en los últimos metros. Atasco y falta de ideas. Un equipo jugando al pie, sin romper por banda ni buscar remates con centros. Previsible y sin llegada. Un solo remate a puerta en todo el partido como pobre bagaje para merecer el gol.

Era un partido de los de antes, en condiciones meteorológicas duras, con una nieve que, pese al gran esfuerzo de numerosos operarios, dejó el césped con zonas donde era complicado jugar un buen fútbol y ayudó a aumentar el enfado madridista. "No ha sido un partido de fútbol; se tendría que haber suspendido", lamentó Zidane después de sentir impotencia y no encontrar soluciones tácticas.

HAZARD, DESCONECTADO

La irrupción de Eden Hazard como titular no tuvo el resultado esperado. De hecho acabó afectando más al equipo que ayudando. Obligó al cambio de banda de Marco Asensio, brillante y veloz en la izquierda ante el Celta, con dificultades en la derecha frente a Osasuna. Sin apenas sacar centros con la diestra y buscando siempre ir hacia dentro. Hazard lo intentó por dentro, sin chispa y con el físico justo. Dejó algún detalle de calidad, pero el Real Madrid necesita mucho más de un futbolista que llegó para ejercer de líder.

LA LECTURA DE ZIDANE

Cubrió la baja de Dani Carvajal retrasando la posición de un jugador que se ha convertido en fijo, Lucas Vázquez, y no tuvo la profundidad deseada por las bandas. De nuevo sitúa a un extremo por delante de un jugador en su posición natural como Álvaro Odriozola, con el que no cuenta, y a un defensa polivalente como Nacho Fernández. La falta de fluidez en el juego y el acierto en los últimos metros no se lograron con los cambios. Zidane insistió por dentro con la figura de Fede Valverde, más tarde con Isco Alarcón y acabó retocando su sistema tipo para jugar con dos puntas juntando a Mariano con Karim Benzema, pero sin centros desde las bandas para ser rematados. El desborde y descaro de Vinicius fue descartado de nuevo, dejando sin un solo minuto al brasileño, que vive su enésimo frenazo en el Real Madrid.

IMPOTENCIA OFENSIVA

Cuarto partido de la temporada, tercero en LaLiga Santander, que el Real Madrid se queda a cero. Un total de 30 tantos a favor en 18 partidos disputados. Son números pobres para un equipo que aspira a ser campeón y que plasman su carencia de gol. En cuanto Benzema rebaja su efectividad -lleva tres partidos sin marcar-, el equipo lo acusa y le faltan variantes para llegar al gol. Mariano no tiene continuidad y Luka Jovic lleva dos meses sin tener un solo minuto. Zidane necesita enchufar cuanto antes a Hazard y que su fútbol alimente al resto de delanteros.

Roberto Morales

(c) Agencia EFE