Cuando el roce de cualquier cosa, incluso la ropa, causa dolor

El dolor crónico es muy invalidante y afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana, también en las relaciones sociales y afectivas. Pero, ¿qué pasa si sufrimos un tipo de dolor que no se ve porque está camuflado?

Entre los casos más comunes de dolor neuropático están los derivados de lesiones provocadas por un herpes (neuralgia post-herpética), en las que basta un roce o caricia para producir un dolor persistente que puede incluso impedir el sueño y que se denomina 'lodinia'. (Foto: Getty)
Entre los casos más comunes de dolor neuropático están los derivados de lesiones provocadas por un herpes (neuralgia post-herpética), en las que basta un roce o caricia para producir un dolor persistente que puede incluso impedir el sueño y que se denomina 'lodinia'. (Foto: Getty)

Es lo que ocurre con el dolor neuropático, que aparentemente no se ve pero es real, y aparece cuando no hay ninguna señal de alarma.

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Se trata de un dolor muy intenso, durante mucho rato y sin ningún motivo aparente, que se ha convertido, según expertos en el abordaje del dolor y de enfermedades relacionadas, en un problema sanitario creciente, tanto por el número de pacientes diagnosticados, que va en aumento, como por la repercusión en su calidad de vida.

En España, según la Sociedad Española de Neurología (SEN)más de 3 millones de personas sufren dolor neuropático, un 77 por ciento de ellos de forma crónica. De hecho, el 50 por ciento de las consultas que se realizan en Atención Primaria son como consecuencia de algún dolor, y de estas, el 25 por ciento son por dolor neuropático.

Existen situaciones en las que es difícil discriminar entre el dolor neuropático y por ejemplo, una lumbalgia, ya que ambos pueden producir el mismo el mismo dolor que se irradia hacia los miembros inferiores. (Foto: Getty)
Existen situaciones en las que es difícil discriminar entre el dolor neuropático y por ejemplo, una lumbalgia, ya que ambos pueden producir el mismo el mismo dolor que se irradia hacia los miembros inferiores. (Foto: Getty)

Además, tal y como recoge un un documento-guía elaborado por la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) en colaboración con Grünenthal, un elevado porcentaje de la población general española de entre 18 y 65 años presenta patologías crónicas, como la diabetes o el cáncer, con complicaciones a medio y largo plazo entre las que se encuentra el dolor neuropático. También suele estar asociado a otras patologías, como trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Qué es

El dolor neuropático es consecuencia de un funcionamiento anormal del sistema nervioso somatosensorial -afecta entre un 7 y 10 por ciento de la población general europea y hasta un 16 por ciento de la española-, existiendo en el ámbito laboral una serie de factores de riesgo que pueden desencadenarlo o agravarlo.

Es una enfermedad que afecta significativamente a la calidad de vida de las personas que lo sufren, tal y como afirman un 85 por ciento de los pacientes, y se da principalmente entre personas de entre 45 y 65 años de edad.

Aparentemente todo parece estar bien, pero en realidad, el daño está camuflado en los nervios por lo que es muy difícil de ver y, por tanto, de diagnosticar. De hecho, pueden pasar meses desde que un paciente comienza a notar síntomas hasta que obtiene el diagnóstico definitivo. Entre tanto, los médicos se habrán dedicado a ir descartando diagnósticos, normalmente relacionados con lesiones en otros tejidos u órganos.

Sin embargo, el dolor neuropático se suele localizar en una parte concreta del cuerpo como, por ejemplo, un brazo o una pierna, aunque en algunos casos puede afectar a varias zonas. Suele ser un dolor crónico y permanecer con el paciente durante años.

"Es un dolor complejo debido a que puede tener múltiples causas y produce mucha insatisfacción en el paciente y en los profesionales sanitarios", explica Inmaculada Failde, directora del Observatorio del Dolor de la Cátedra Externa del Dolor de la Fundación Grünenthal y la Universidad de Cádiz. Existen situaciones en las que es difícil discriminar entre el dolor neuropático y por ejemplo, una lumbalgia, ya que ambos pueden producir el mismo el mismo dolor que se irradia hacia los miembros inferiores.

Qué se siente

Las personas con dolor neuropático dicen que es como “una descarga eléctrica, quemante, que se produce ante el roce de cualquier cosa, incluso la ropa”. Las pistas que pueden estar indicando la existencia de un dolor neuropático:

  • Tener sensación de quemazón, pero también puede generar sensación de frío. Es probable que un mismo afectado sienta las dos cosas en distintos momentos.

  • Es como una descarga eléctrica.

  • Funciona por episodios y puede ser intermitente.

  • Puede producir adormecimiento o hipersensibilidad.

  • Es un dolor acumulativo, y se nota más por la noche.

Por ejemplo, entre los casos más comunes de dolor neuropático se encuentran los derivados de lesiones provocadas por un herpes (neuralgia post-herpética), en las que el sólo roce produce un dolor persistente que puede incluso impedir el sueño y que se denomina lodinia. Pero hay otros incluso peores, entre los más dolorosos se encuentra el dolor neuropático que afecta a la sensibilidad de la cara (neuralgia del trigémino), muy discapacitantes pues impiden hablar o masticar sin dolor.

Por qué surge

El dolor neuropático está causado por una lesión primaria o una disfunción del sistema nervioso central o periférico, con destrucción y/o afectación nerviosa.

La lesión a los nervios se puede manifestar a través de una variedad de síntomas entre los que se encuentran el dolor al roce (lodinia), manifestaciones anómalas como quemazón, descargas eléctricas o pinchazos como de alfileres.

Este tipo de dolores de larga duración afectan no sólo al paciente y su calidad de vida sino también a su familia y círculos más cercanos. Además es importante que sepas que hay factores que pueden hacer que la intensidad del dolor se incremente y perdure más. La preocupación es uno de ellos, que una persona que se preocupe mucho puede hacer que aumente la sensación de dolor.

El trabajo puede agravarlo

Por otro lado, algunas profesionales pueden contribuir a desencadenar o agravar el dolor neuropático. Sobre todo aquellas que incluyen manipulación de cargas, movimientos repetitivos o posturas forzadas. Esto puede desencadenar el mecanismo del dolor, y producir‘síndromes de atrapamiento del nervio’ en codos, manos, hombros o muslos, junto con las lesiones directas de los nervios por traumatismos.

Cómo se trata

El primer paso es actuar sobre las causas directas o indirectas de dolor neuropático, y para ello hay que establecer el origen – físico, químico o biológico- de la lesión del nervio, así como poner en marcha un protocolo de actuación y tratamiento específico para cada persona.

La fisioterapia puede ayudar pero lo principal para superar el dolor neuropático son los cambios en los hábitos de vida: mejorar el sueño, reducir el peso y controlar los factores de riesgo, como en el caso de la diabetes. (Foto: Getty)
La fisioterapia puede ayudar pero lo principal para superar el dolor neuropático son los cambios en los hábitos de vida: mejorar el sueño, reducir el peso y controlar los factores de riesgo, como en el caso de la diabetes. (Foto: Getty)

Desde la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) destacan la prevalencia de dolor neuropático asociado a radiculopatía (lesión que afecta a los nervios que parten de la columna vertebral), que podría situarse entre un 37 y un 40 por ciento de la población general y afectar a los comprendidos en edad laboral, entre 18 y 65 años.

Destacan también una tasa alta, de entre el 25-40 por ciento de la población general, con patologías crónicas como la diabetes o el cáncer y con “síntomas importantes en forma de dolor neuropático dentro de sus complicaciones evolutivas”.

En el caso de los profesionales con dolor neuropático, la doctora Teófila Vicente Herrero, especialista en Medicina del Trabajo, aconseja “vigilar de la salud del paciente/trabajador desde su incorporación a la empresa y someterse a reconocimientos específicos de manera periódica en función de los riesgos del puesto, y ante la aparición de nuevos síntomas o empeoramiento del dolor”.

No desaparece solo con pastillas

Aunque la ayuda farmacológica puede ser la mejor opción, y de hecho es el único medio del que se dispone en la actualidad para frenar lo antes posible el proceso de sensibilización de los nervios, los médicos suelen probar diversas combinaciones de fármacos y tratamientos.

Por ejemplo, este tipo de dolor suele tratarse con diversas técnicas intervencionistas como los bloqueos nerviosos, la radiofrecuencia pulsada y convencional, o los PENS (estimulación de nervios periféricos).

 "El tratamiento no farmacológico es clave ya que el paciente debe ser tratado de forma multifactorial", apunta Juana Sánchez Jiménez, coordinadora del Grupo de Dolor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Además, se recomienda mantener unos hábitos de vida saludables: una buena alimentación, realizar ejercicio físico suave, hacer uso de técnicas de relajación como el yoga y la psicoterapia, siempre en combinación con el tratamiento médico. Todas estas medidas suelen ser muy útiles para los pacientes con dolor neuropático.

Por último la especialista subraya que en pacientes con patologías crónicas, como las relacionadas con dolor neuropático, es importante tener en cuenta el concepto de ‘especial sensibilidad’ ya que son personas que “por sus condiciones físicas o psicológicas derivadas del dolor neuropático o de los efectos adversos de sus terapias ven mermadas sus capacidades laborales y esto afecta a su día a día y a su autoestima”.

Y recuerda que “ante cualquier tipo de dolor extraño y que no identifiquemos, lo primero que debemos hacer es acudir al médico”.

¿Habías oído hablar este tipo de dolor? ¿Has tenido alguna vez una sensación parecida?

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