Escándalo en el hockey canadiense: novatadas, palizas y vejaciones sexuales a novatos durante años

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KELOWNA, BC - MARCH 7: Pavel Novak #11 of the Kelowna Rockets stands on the bench for the national anthem against the Lethbridge Hurricanes at Prospera Place on March 7, 2020 in Kelowna, Canada. (Photo by Marissa Baecker/Getty Images )

Recientemente, la Liga de Hockey Canadiense (CHL) está dando más que hablar por temas extra deportivos que por lo que sucede en el terreno de juego. Si hace un tiempo el nombre propio más mediático de este deporte fue el de la ex portera Mikayla Demaiter y su sensualidad en Instagram, ahora es un escándalo de dimensiones descomunales lo que salta a la prensa mundial. Varios jugadores retirados han presentado una demanda colectiva en el Tribunal Superior de Justicia de Ontario, denunciando abusos y vejaciones acontecidos en la competición norteamericana durante décadas. Mientras que la Federación Canadiense de Hockey Sobre Hielo no ha dado detalles, el canal televisivo TSN ha ido mucho más allá en lo relacionado con este caso que consta de cuatro volúmenes de documentos y declaraciones firmadas.

Catorce ex jugadores han llevado ante la ley todo tipo de maltratos sufridos por los novatos a manos de los más veteranos de diferentes equipos de la liga canadiense: orinar y defecar sobre el hielo para posteriormente obligar a los rookies a limpiarlo, humillaciones en forma de violencia física constante en los vestuarios y los viajes, sodomizaciones con los sticks, obligar a los novatos a mantener relaciones sexuales con prostitutas para el disfrute del resto del equipo, obligarlos a participar en juegos sexuales que incluían la ingesta de alimentos con eyaculaciones… Una lista con prácticas de lo más inhumano que hace que se revuelva el estómago de cualquiera, que para colmo consentida por los entrenadores y algunos miembros de la federación, que miraban para otro lado. De hecho, ciertos técnicos incluso participaban en una de las vejaciones más famosas conocida como la ‘caja del sudor’, en la que los novatos viajaban desnudos en el baño del autobús y si salían del mismo eran azotados.

El denunciante de mayor edad ha sido Doug Smith, que a sus 57 años ha dicho basta y ha alzado la voz. El que fuera jugador de la Liga de Hockey de Ontario entre 1979 y 1982 declaró que “ser jugador de primer año era como ir a primera línea de fuego en una guerra y que te disparasen si tener ningún sitio donde esconderte”. Los primeros pasos de Smith en la competición canadiense fueron un auténtico calvario, tal y como relata él mismo. “Se me abalanzaron en el vestuario y me taparon los ojos. Los jugadores de mayor edad me quitaron la ropa y me ataron. Una vez que estuve maniatado y completamente desnudo, me abofetearon, me afeitaron los genitales y me los cubrieron con Rub A535 [una crema muy potente para aliviar dolores musculares] y me dieron duchas de agua fría y caliente. Fue aterrador y muy doloroso”.

Varios ex jugadores, entre los que está Doug Smith, han declarado que aquel tipo de abusos les persiguen aún hoy en día y que su salud mental se ha visto afectada por lo vivido cuando eran todavía muy jóvenes. Fred Ledlin, que debutó con sólo 17 años en 1980, confesó que en su temporada rookie tuvo que sufrir que le introdujesen un palo de hockey por el ano sin poder defenderse. Al año siguiente, al fichar por otro equipo, tuvo que bañarse en la orina de los veteranos y sufrió otras vejaciones. “Te anudaban un cordón de patín al pene y lo introducían en el tubo de ventilación o ataban a la otra punta un cubo y depositaban dentro los discos de juego”, relata. Por culpa de esta clase de prácticas, otros de los denunciantes admiten que se convirtieron en alcohólicos y adictos a las drogas para intentar evadirse del sufrimiento al que estaban sometidos.

Lamentablemente no es la primera vez que el hockey canadiense se ve salpicado por acusaciones similares. Ya en el mes de junio de este mismo año Daniel Carcillo y Garrett Taylor denunciaron a la Liga Canadiense de Hockey por ser haber sido objeto de vejaciones tan deplorables como las del caso actual. Siendo menores de edad (15 y 17 años respectivamente), ambos presentaron una demanda en la que detallaban haber sufrido bullying, abusos sexuales, humillaciones psicológicas y violencia física por parte de otros jugadores a principios de los 2000. Una denuncia que se hizo formal sólo tres días después de que otra persona declarase que cuando sólo tenía 16 años fue obligado por sus compañeros de equipo a consumir cocaína. Si a esto le sumamos que hace menos de dos meses vio la luz un vídeo en el que varios jugadores menores de 15 años de una liga menor de Calgary obligaban a otro a autoestrangularse hasta que se desmayaba, podemos decir que, en la actualidad, el hockey como deporte tiene bastantes sombras en un país donde es considerado poco menos que una religión. Una cara completamente opuesta a la que unió a todo un país cuando Sidney Crosby daba la medalla de oro olímpica a su selección en Vancouver 2010 con un gol en la prórroga.

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