Sin igualdad de condiciones, el fútbol femenino nuca podrá crecer como merece

Gastón Hirschbrand
·3 min de lectura

Mucha polémica se ha instalado en el mundo del fútbol luego del auge, que a día de hoy continúa y lo seguirá haciendo, de la disciplina femenina cada vez más profesional: constantemente se siguen sumando países que adoptan la práctica del fútbol femenino con el objetivo de poder competir como hacen los hombres.

La siempre comprometida Megan Rapinoe, futbolista estadounidense ganadora del Balón de Oro de la FIFA en 2019, volvió a elevar la voz e hizo un pedido totalmente respetable, loable y a la altura de las circunstancias.

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"Por lo que nosotras luchamos es por igualdad de inversiones, igualdad de oportinidades, mismos fondos y recursos destinados al equipo.Yo no pido el mismo salario que Messi, esa no es la realidad", afirmó en RMC Sport, en la previa del partido que enfrentará a su selección con la de Francia.

Con esta declaración, Rapinoe está mostrando que su lucha no tiene que ver con el dinero que cobran las estrellas del deporte, sino con la equiparación de los derechos y oportunidades, lo que me parece un pedido sensato, para nada fuera de lugar y entendiendo que comparar sueldos con el fútbol masculino no tendría ningún sentido.

El fútbol masculino existe desde hace muchísimo tiempo y es obvio que mueve muchísimo más dinero que el femenino, que todos sabemos que está en pleno crecimiento pero que aún falta mucho para poder acercársele: es imposible poder, en apenas un par de años, querer igualar al que lleva un proceso de más de 100.

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Creo que el primer error sería caer en esa comparación, en querer equipararlos desde el vamos: por negocio y por nivel, hoy en día no hay ningún tipo de equivalencias entre uno y otro, lo que no quiere decir que no tengamos que apoyar a la disciplina femenina. Todo lo contrario.

Hay que visibilizarla, contribuir para que día a día vaya mejorando, tal como añadió la propia Rapinoe, poniendo el ejemplo de la Copa del Mundo: "Si puedo tener el mismo programa juvenil, los mismos programas de marketing, entonces podemos empezar a hablar sobre el crecimiento del fútbol femenino... Lo hemos visto desde hace cuatro o cinco años con las inversiones que se han hecho, el nivel de clubes y jugadoras ha aumentado. La Copa del Mundo de 2019 fue un ejemplo perfecto. ¡Y fue porque hicimos mucho ruido!", añadió de forma correcta, según mi óptica.

Coincido plenamente en que, desde el origen a partir de ahora, sí se le deben dar las mismas herramientas tanto al hombre como a la mujer que quieren empezar a jugar al fútbol. El pasado no lo podemos cambiar, el presente para modificar el futuro sí. El fútbol es de todos.