El mejor gol que jamás encajó Iker Casillas se lo marcó un jugador de Tercera División

Luis Tejo
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Iker Casillas de pie, en chándal y con una bufanda al cuello en el césped del estadio del Oporto.
Iker Casillas celebrando el último título de liga del Oporto. Foto: Octavio Passos/Getty Images.

Ha jugado (y ganado) todas las competiciones posibles en el fútbol. Ligas y copas españolas, Champions Leagues, Eurocopas y Mundiales, nada se le ha resistido. Se ha enfrentado a los mejores delanteros del planeta, a la élite de la élite, desde Ronaldo Nazário hasta Cristiano Ronaldo, desde Rivaldo hasta Messi.

Pero sin embargo, si al recientemente retirado Iker Casillas le piden que escoja el gol más bonito que le hayan marcado a lo largo de su dilatadísima carrera como portero, su elección es de lo más sorprendente. Porque no se va a ir a por ninguno de estos grandes nombres, ni a momentos épicos con el Real Madrid, el Oporto o la selección española. Según cuenta él mismo, tal mérito hay que atribuírselo a Marino Solares.

Se contarán con los dedos de una mano, y probablemente sobren, los lectores que alguna vez hubieran oído hablar de este desconocidísimo futbolista semiprofesional. Asturiano de Castiello (Villaviciosa), fue canterano del Sporting de Gijón, en cuyo primer equipo llegó a tener ficha durante los años ‘80. Era un defensa central prometedor, de hecho llegó a ser internacional sub-16, pero no consiguió hacerse un hueco en Primera. Sí pudo desarrollar una trayectoria bastante digna en Segunda B y Tercera, en clubes como la Ponferradina, el Castrillón, el Real Avilés o, sobre todo, el Navia, donde permaneció siete años hasta su retirada en 2000.

¿En qué momento se cruzaron los caminos de Iker y Marino? Hay que remontarse al verano de 1999, cuando el asturiano, ya curtido en mil batallas, disputaba su penúltima temporada en activo en el Navia, mientras que el mostoleño acababa de cumplir los 18 años y aún no formaba parte del primer equipo, sino que guardaba la portería del Real Madrid C. Ambas plantillas, cada una en su grupo, acabaron entre los cuatro primeros puestos de la temporada regular en Tercera División, y quiso el sorteo que les tocara enfrentarse en la fase de ascenso a Segunda B.

En la cuarta jornada, el 20 de junio de 1999, al filial merengue le tocó visitar el campo de El Pardo, lleno a reventar con los 3.000 espectadores que podía albergar (cifra bastante respetable toda vez que la población de este concejo del occidente del Principado tiene censados poco más de 8.000 habitantes). Los capitalinos hicieron valer su calidad al imponerse por 1-3. Pero el único gol rojiblanco quedó para el recuerdo.

Marino irrumpió desde atrás para recuperar el balón que manejaba el centro del campo blanco, “al estilo Beckenbauer” según el comentarista de la televisión local que captó las imágenes. Avanzó unos cuantos metros y, poco después de sobrepasar el centro del campo, observó que Casillas estaba adelantado. Así que no lo dudó y chutó desde allí, sobrepasando a la futura superestrella.

El portero no olvidó la belleza del tanto y años más tarde, a cuento de otro gol espectacular que encajó en Primera División (se lo marcó Pedro López, del Valladolid, en 2007), no dudó en elogiar al jugador pucelano pero recordando que el de Marino había sido aún más impresionante. Al defensa asturiano le emocionó la mención, tal como reconoció en La Nueva España en su momento: “Iker ha tenido un gran detalle de humildad, lo que es más de resaltar cuando se trata de uno de los mejores deportistas del país. Con todos los campos que ha pisado y los grandes futbolistas que ha tenido enfrente, va y se acuerda de mí...”.

En aquel momento Casillas, aun con la mayoría de edad recién cumplida, ya era importante en el fútbol español; acababa de formar parte de la selección nacional que, apenas unos meses antes, se había proclamado campeona del mundo sub-20. Y tenía compañeros talentosos que llegaron a jugar en Priemera, como Corona, Julio Álvarez o Carlos Aranda. Sin embargo, aquel Real Madrid C se quedó a las puertas del ascenso, ya que terminó con 10 puntos, dos menos que el Real Ávila. El Navia acabó último, por debajo del Celta de Vigo B.

La evolución de Iker Casillas a partir de ese punto es sobradamente conocida; en la temporada siguiente, en septiembre, debutó con los blancos en San Mamés y el resto es historia. Por su parte, Marino jugó en el Navia una temporada más antes de colgar las botas y luego se hizo entrenador, primero en su mismo equipo y luego en otros de categoría regional y de Tercera como el Andés o el Colunga. Durante su época en activo compaginó el fútbol con sus estudios como técnico de automatismos hidráulicos y con trabajos en el sector industrial y comercial.

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