La petición de unos padres “desesperados” por encontrar los implantes perdidos de su hija sin los que no puede oír

Un día antes de acabar el año y tras diez días sin dar con ellos, Raúl Piñeiro decidió recurrir a Twitter y a su efecto viral para lanzar una petición de ayuda a través de dicha red social. Habían perdido el estuche con los implantes cocleares de su hija Olalla y sin ellos la niña, de dos años, no puede oír. Reemplazarlos, como informa Telecinco, cuesta 8.000 euros por cada uno de ellos.

“Necesitamos vuestra colaboración, no encontramos el estuche en el que guardamos los implantes cocleares de nuestra hija Olalla. El estuche es de color negro y tiene dentro los dos implantes para que mi hija pueda escuchar, sin eso no puede escuchar. Creemos que pudo perderse el pasado fin de semana entre la zona de Labañou, Marineda, Ciudad Deportiva, Ronda de Outeiro de A Coruña, calle Barcelona, Fonteculler zona Lidl y parque ofimático zona Lidl. Por favor, agradecemos la mayor difusión de este mensaje para que puedan localizarnos si aparecen ¡Estamos desesperados!”. Así decía, en tres tuits, el mensaje de Raúl Piñeiro, secretario general de Anpanxoga, asociación gallega de madres y padres de niños sordos de Galicia.

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Su llamada ha cumplido su objetivo. Se ha vuelto viral, con miles de retuits y diversos medios de comunicación haciéndose eco de su llamada de auxilio. De momento, lo único que se ha logrado ha sido difusión, dar a conocer la problemática en la que se encuentra esta familia numerosa con tres hijos con hipoacusia con la esperanza de que alguien encuentre el estuche y se lo haga llegar.

Piñeira ha compartido en redes sociales una imagen de la caja perdida y de su hija con los implantes para ayudar a identificarlos si alguien los encuentra y no sabe lo que son. Aunque en algunos lados se refieren a ellos como audífonos, en realidad no son lo mismo aunque puedan parecérselo a quienes no están familiarizados con ellos. Los implantes cocleares son unos dispositivos electrónicos compuestos de una parte interna que se coloca a través de una cirugía y una externa, que es la que se ha extraviado y cuyo reemplazo cuesta miles de euros.

El caso de Olalla, que fue implantada el pasado verano y que lleva casi dos semanas condenada de nuevo al silencio por la pérdida de sus implantes, evidencia una realidad contra la que llevan llamando la atención desde hace mucho asociaciones y personas sordas. El coste de los implantes cocleares y sus reemplazos es inasumible para la mayoría de las familias. Intentar conseguir un seguro que cubra rotura o pérdida es perder el tiempo. No hay opción. Así que cuando algo así sucede no queda más remedio que pagar si se puede o quedarse en silencio hasta poder hacerlo. La ayudas no existen.

Olalla tiene dos años, vive en Galicia y necesita implantes cocleares para oír. Se han perdido y sus padres han lanzado un mensaje 'desesperado' en busca de ayuda a través de Twitter. (Foto: Raúl Piñeiro / @RPineiro89)
Olalla tiene dos años, vive en Galicia y necesita implantes cocleares para oír. Se han perdido y sus padres han lanzado un mensaje 'desesperado' en busca de ayuda a través de Twitter. (Foto: Raúl Piñeiro / @RPineiro89)

Cada implante completo de Olalla, de la marca Cochlear, cuesta 8.000 euros según varios medios. La reposición de una única pieza por rotura, pérdida o desgaste -algo que muy común en el caso de los niños- puede suponer un auténtico roto en las finanzas de cualquiera. Para hacerse una idea, el micrófono que el implante necesita para captar los sonidos que luego el procesador enviará a la imparte interna y esta al cerebro cuesta entre 500 y 750 euros en el caso de la otra marca del mercado, Med-El.

Hace casi un año, la familia de Rocío Ruiz (@togareversible) vivió una situación similar a la de los Piñeiro. La protagonista de aquella historia fue otra niña de dos años, Malena, a muchos kilómetros de distancia, en la zona de Poble Sec (Barcelona). A ella le robaron del carrito su estuche con los recambios de sus implantes. Dentro “estaban el mando y los repuestos básicos para la guardería, por si se agotaban las baterías que lleva puesto el implante”, como contó Ruiz a Yahoo. En total, el valor de lo sustraído era de unos 600 euros.

Por suerte para Malena, el estuche, exactamente igual al de Olalla, apareció días después tirado en el suelo. Alguien lo encontró y, gracias al ruido que la noticia había hecho en redes sociales y medios de comunicación, reconoció la caja negra con las letras de Cochlear impresas y lo entregó. Quizá en el caso de Olalla también funcione. Al fin y al cabo, sus implantes cocleares no pueden ser usados por nadie más. Están programados para ella y no son reutilizables por otra persona.

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