Las soluciones extremas de los texanos para calentarse ante la terrible tormenta invernal y los cortes de electricidad

Jesús Del Toro
·7 min de lectura

La tremenda tormenta invernal que ha azotado en días recientes gran parte de Estados Unidos ha sido especialmente ruda con Texas. Allí, el sistema de generación eléctrica se encuentra severamente afectado y millones de personas en ese estado se han quedado sin electricidad justo cuando las temperaturas han caído a grados inusitados, no vistos en décadas en esa región de Estados Unidos.

Por añadidura, la falta de electricidad ha dejado a millones de texanos sin calefacción (muchos de esos sistemas son eléctricos) cuando los fríos han bajado a temperaturas de hasta dos dígitos bajo cero.

La mueblería Gallery Furniture en Houston, Texas, abrió sus puertas para dar cálido abrigo a personas cuyos hogares se quedaron sin electricidad y sin calefacción durante la histórica tormenta invernal que afecta a ese estado. (AP Photo/David J. Phillip)
La mueblería Gallery Furniture en Houston, Texas, abrió sus puertas para dar cálido abrigo a personas cuyos hogares se quedaron sin electricidad y sin calefacción durante la histórica tormenta invernal que afecta a ese estado. (AP Photo/David J. Phillip)

El suministro de agua también ha sido afectado en varias zonas y la dificultad para los desplazamientos, con las calles cubiertas de nieve y con muy limitada capacidad para retirarla, ha creado un entorno de punzante emergencia, a lo que hay que añadir que todo ello se da en medio de una letal pandemia de covid-19.

Así, muchos texanos enfrentan retos y problemas severos y han tenido que luchar, en ocasiones con sus propios recursos, en otros con ayudas solidarias, para sobreponerse a este desastre.

Una solución clásica y muy usada es utilizar las chimeneas que en Texas son comunes en muchas casas. Eso permitía, si se cuenta ciertamente con leña suficiente, mitigar el frío y entrar en calor como en los viejos tiempos.

Ese fuego fue también aprovechado por algunos para preparar alimentos e, incluso, para quien se quedó sin servicio de agua corriente, para derretir un poco de la abundante nieve y obtener el vital líquido para tareas de aseo.

Y habrá quien se ponga a leer, en un arrebato romántico y a falta de internet, a la luz de la madera ardiente. Con todo, eso no quita el rigor y el dramatismo del hecho de tener que paliar con una chimenea las carencias de electricidad y calefacción.

Uno de los televidentes, Barry Meringdol, compartió con los televidentes de NBC5 una solución ingeniosa. Construyó una suerte de tubería, con un tubo de aluminio y mamparas aislantes, para conducir el aire caliente que producía la calefacción de su automóvil encendido hasta una de las habitaciones de su casa. Su vehículo se convirtió, así, en una suerte de proveedor de calefacción para su vivienda.

Algo que es difícil de replicar (y que requiere pericia) pero que es ciertamente ingenioso. Al menos mientras el automóvil tenga gasolina y siempre y cuando no genere otros peligros, como la acumulación de monóxido de carbono.

Un caso singular es el de Rikta Patel, de 29 años, y su novio Connor Crowford, de 26. Su casa en el área de Austin se quedó sin electricidad a las 2 de la mañana del pasado lunes y, según el relato de Insider, se las apañaron inicialmente con el fuego de su chimenea. Pero para el martes la madera se les estaba acabando y fue necesario tomar otras medidas.

“Movimos uno de nuestros colchones del dormitorio a la sala de estar y construimos un fuerte junto a la chimenea”, contó Patel. Ese reducto ha sido su refugio del frío. Además, en su complejo de apartamentos existe una chimenea de gas en la casa club, lo que permitió que varios vecinos vulnerables se refugiaran allí.

En Portland, en la costa central de Texas, Brianna Blake y sus dos hijos de 7 y 4 años también luchan contra el frío y la falta de servicios. De acuerdo al relato de Texas Tribune, ellos trataron de obtener agua y madera, pero no hallaron nada de ello en las tiendas, y tampoco encontraron una habitación de hotel donde refugiarse. Así, debieron quedarse en su casa sin calefacción, amparados en el fuego de su chimenea.

Pero cuando comenzó a agotarse la madera, Blake entró en tensión y no tuvo más medio que arrojar al fuego un pedazo de un cuadro, para evitar quedarse a oscuras y en el frío.

En el este de Texas la familia de Lisa Blevins debió una noche subirse a su automóvil –cinco personas más dos perros y dos gatos– para escapar por un momento del terrible frío. Pero eso no duró. Para evitar quedarse sin gasolina, todos debieron volver a la casa, envolverse en cobijas y resistir.

Y en Houston, la mueblería Gallery Furniture abrió sus puertas y se convirtió en un singular albergue contra el crudo frío, según narró la televisora ABC3.

Tina Ríos, su esposo y sus tres hijos sufrían el rigor del gélido clima cuando su casa móvil se quedó sin energía. Pero cuando se enteraron que Jim McIngvale, dueño de Gallery Furniture había abierto su mueblería para albergar a necesitados (como hizo antes durante el azote del huracán Harvey), no dudaron y acudieron allí.

Una familia descansa y se protege del frío en los sillones de la mueblería Gallery Furniture, en Houston, que fue abierta por su dueño para albergar a personas afectadas por la tormenta invernal y los apagones. (AP Photo/David J. Phillip)
Una familia descansa y se protege del frío en los sillones de la mueblería Gallery Furniture, en Houston, que fue abierta por su dueño para albergar a personas afectadas por la tormenta invernal y los apagones. (AP Photo/David J. Phillip)

“Todos somos responsables del bienestar de la comunidad y pienso que esto es nuestra responsabilidad”, dijo McIngvale, quien además de ofrecer un lugar tibio para pasar la fría noche, y prestaba costosas camas y sofás para dormir, regalaba también donas y panecillos a los allí presentes.

El frío y la emergencia continúan, con todo, en muchas partes de Texas. Ya se han registrado una veintena de fallecimientos y los problemas de suministro de energía, al parecer, continuarán por varios días. Las tuberías congeladas, por añadidura, pueden romperse y muchas casas han sufrido ya inundaciones por súbitas fugas de agua.

Pero muchos en Texas han mostrado singular resistencia, pese a no estar acostumbrados ni preparados para enfrentar grandes nevadas ni cortes extensos al suministro eléctrico. No se metan con Texas, dice el dicho.

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