Inglaterra acusa de espionaje al equipo femenino de Estados Unidos

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Jugadoras de Estados Unidos en un entrenamiento. Foto: Franck Fife/AFP/Getty Images)
Jugadoras de Estados Unidos en un entrenamiento. Foto: Franck Fife/AFP/Getty Images)

Una Copa del Mundo de fútbol femenino como la que está disputándose ahora mismo en Francia da para relatar todo tipo de asuntos interesantes. Partidos épicos, actuaciones individuales destacadas, goleadas escandalosas, historias de superación, reivindicaciones políticas, casi cualquier etcétera que pueda imaginarse. Ya deberíamos estar más que acostumbrados a titulares llamativos y fuera de lo común.

Sin embargo, la capacidad de sorpresa del deporte no conoce límites. Hoy para desayunar tenemos un caso de espionaje que está agriando las relaciones entre Inglaterra y Estados Unidos. Eso sí, la CIA, el MI6 y James Bond no tienen nada que ver. Al menos, que se sepa.

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Según informa el periódico londinense The Guardian, la federación inglesa de fútbol (FA) se ha quejado de que ha encontrado a dos oficiales del equipo estadounidense deambulando por su hotel de concentración, cerca de las habitaciones de las jugadoras británicas. En ese momento la plantilla inglesa estaba en un entrenamiento de cara al partido de semifinales que, precisamente, enfrentará a ambas selecciones.

Los hechos ocurrieron el pasado domingo por la mañana, dos días antes de la disputa del encuentro, previsto para el martes a las 21 horas en el estadio de Lyon. Inglaterra tiene su cuartel general en el Fourvière, uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad. Allí se detectó a los “espías” norteamericanos, que intentaban pasar desapercibidos y no vestían el uniforme oficial del cuerpo técnico yanqui.

¿Qué pretendían averiguar los visitantes inesperados? ¿Qué llegaron a ver en los cuartos de las jugadoras inglesas? No se sabe con certeza. Lo que sí ha trascendido es la indignación al respecto de la FA, expresada en palabras del seleccionador Phil Neville (aunque siempre con la retórica políticamente correcta tan propia del Reino Unido): “No es algo que me gustaría que mis asistentes hicieran. Inglaterra no lo habría hecho, pero ese es su problema. Espero que les gustara nuestro hotel. Jill Ellis [la entrenadora estadounidense] no debería estar muy contenta y estoy seguro de que adoptará medidas disciplinarias”.

Eso sí, también matizó que no cree que los hechos lleguen a tener influencia en el partido. “Sinceramente, me pareció hasta divertido. Pensé: ¿qué están haciendo? No es de buena educación. No es algo que yo habría permitido a los nuestros”.

Ellis, por su parte, ha dado alguna explicación, aunque no ha sonado demasiado convincente. Justifica la presencia de los gringos en el lugar porque están evaluando distintos lugares donde instalarse en caso de llegar a la final del domingo 7, que también se jugará en Lyon. “Doy por hecho que todo el mundo hace lo mismo. Hay que planificar con antelación”, explicó. También aclaró que los oficiales que acudieron al hotel fueron “la encargada de la administración del equipo y su superior”.

En cualquier caso, es inaudito que personal de una selección vaya al hotel de otra justo antes de que vayan a enfrentarse, y más aún que llegue hasta las habitaciones de sus rivales. La explicación que han dado las americanas tampoco ha contribuido a calmar los ánimos, ya que da a entender que asumen que van a conseguir superar las semifinales sin mayor problema. Los críticos acusan al equipo de Ellis de prepotente.

De hecho, ya hubo cierta polémica hace algunos días cuando una de las jugadoras de Estados Unidos, la defensa Ali Krieger, declaró que tienen “el mejor equipo del mundo y también el segundo mejor equipo del mundo”. Revisando la historia hay que reconocer que no les falta razón: son el país que más veces ha ganado el Mundial, un total de tres, incluyendo el último en 2015, y además en las siete ediciones del torneo completadas hasta ahora desde la primera en 1991 jamás han bajado del tercer puesto.

Pero Ellis niega estas acusaciones. “La arrogancia no tiene nada que ver con nosotras. Es solamente planificación para el staff. No tenía ni idea ni siquiera de cómo íbamos a llegar a Lyon”. Se da la curiosa circunstancia de que la entrenadora estadounidense es inglesa de nacimiento y vivió en Europa hasta los 15 años, cuando emigró con su familia al estado de Virginia; a esa edad es cuando comenzó la práctica del fútbol, ya que en los años ‘70 el balompié femenino, ya muy potente en EEUU, prácticamente no existía en su país de origen.

Habrá que esperar a mañana para comprobar si los infiltrados obtuvieron algún dato relevante que les facilite ganar el partido. Si las inglesas ganaran, sería la primera vez que llegaran a una final, tras caer en 2015 en semifinales contra Japón. El ganador de este partido se enfrentará, con el título en juego, a las vencedoras del otro emparejamiento: Países Bajos contra Suecia.

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