El sueño americano se esfuma y la economía paga las consecuencias

Cada vez hay más estudiantes extranjeros que eligen EEUU. (JOHANNES EISELE/AFP via Getty Images)
Cada vez hay más estudiantes extranjeros que eligen EEUU. (JOHANNES EISELE/AFP via Getty Images)


Existe cierto romanticismo histórico con Estados Unidos. Desde aquellos migrantes del siglo XIX que percibían que en la tierra de las oportunidades había opciones reales de prosperar - hecho que alimentaba el idealismo de familiares que vivían los éxitos de sus parientes desde la distancia -  hasta el fuerte impacto que el cine, la música o el deporte tienen a la hora de exportar una cultura que ha trascendido más allá de los países occidentales. EEUU despierta curiosidad y gracias a que su imagen está ligada a conceptos positivos y vanguardistas, aún es cool decir a los amigos que el próximo verano uno irá de ‘road trip’ por la Ruta 66. Incluso en el apartado del consumismo, casi todo lo que viene de EEUU es percibido como un producto ‘de calidad’. Eso también sucede en el aspecto académico, donde las universidades estadounidenses gozan de un prestigio innegable. 

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Pero EEUU también tiene otra faceta negativa que pincha la burbuja ensoñadora y afecta a la visión exterior que se tiene del país. Las consecuencias cada vez son más perceptibles y están costando a la administración miles de millones de dólares. Son varias las causas que contribuyen a que reine la contradicción americana: la retórica de Donald Trump y su visión sobre la inmigración, los continuos casos de violencia por armas y su falta de control, el sistema sanitario, la carencia de medidas a favor de los más desamparados, su posición en cuanto al cambio climático, la política internacional y económica… La percepción de EEUU cambia cuando se abordan ciertos temas y cada vez hay menos personas interesadas en formar parte de la sociedad estadounidense. 

Los estudiantes internacionales no ven prosperidad en EEUU.
Los estudiantes internacionales no ven prosperidad en EEUU.

Uno de los sectores más decepcionados es el de los estudiantes internacionales, quienes están dejando de elegir EEUU como destino para su formación académica. Durante los tres últimos años, se está produciendo un descenso del número de universitarios extranjeros que aplican a la visa F-1. En 2018, se registraron un 17 por ciento de solicitudes menos que el curso anterior, eso provocó que el número de matriculados en las universidades estadounidenses cayera un 6.6 por ciento. A esta bajada, se le une otra del 0.9 por ciento en 2019 con respecto a la cifra anterior. Este desinterés está preocupando a las instituciones educativas y a los analistas económicos, que ven con muchos reparos lo que este descenso está costando a la economía de su país: alrededor de 12 mil millones de dólares y más de 65 mil puestos de trabajo, según datos de la Asociación de Educadores Internacionales (NAFSA). 

La lucha de la administración Trump contra la inmigración también está afectando a la entrada de extranjeros por la vía legal. En 2017, el Ejecutivo estadounidense presentó un proyecto de ley que no prosperó, pero que este año vuelve a tomar protagonismo: RAISE (reforma de la inmigración americana para un empleo más fuerte). La pretensión es la de reducir la inmigración legal a EEUU en un 50 por ciento. Según un estudio de la Universidad de Pensilvania, si esta proposición de ley prospera, costaría 4.6 millones de empleos para el año 2040, y para entonces, la economía estadounidense sería un dos por ciento más débil que si se mantuvieran las políticas migratorias actuales. 

Este panorama está afectando al deseo de los estudiantes extranjeros, quienes ven que cada vez es más difícil encontrar vías para prosperar en EEUU. 

Los tiroteos en colegios, institutos y universidades son una constante en EEUU (Getty Images)
Los tiroteos en colegios, institutos y universidades son una constante en EEUU (Getty Images)

“No es solo la retórica en contra de la inmigración, también hay una preocupación creciente por culpa del aumento de la violencia con armas en este país”, afirmó Rachel Banks, portavoz de NAFSA. “Se han producido un gran número de masacres que se reportan en el mundo entero y los padres tienen estas noticias en cuanto a la hora de decidir si enviar a sus hijos a estudiar en EEUU

Los efectos de este detrimento en el número de estudiantes extranjeros también está afectando a las universidades, según publicó la CNN. Un ejemplo es la Universidad Northridge de California, donde entre 2016 y 2019 han perdido un 26 por ciento de este tipo de alumnos, lo que provocó una pérdida de 6.5 millones de dólares. El reporte indicó también que por cada siete estudiantes internacionales se crean tres empleos nuevos en EEUU en los sectores académico, hotelero, hostelería, ventas y transporte. Actualmente hay más de un millón de estudiantes extranjeros matriculados en universidades estadounidenses, lo que supone una contribución de 458,290 empleos y 41 mil millones de dólares en la economía del país, según NAFSA. 

Y mientras EEUU es un destino cada vez menos atractivo para los estudiantes, otros países como Canadá, Nueva Zelanda, Australia e incluso China (lugar atractivo para los ciudadanos de otras naciones asiáticas) están viviendo un incremento gracias a sus políticas activas que tienen el fin de atraer al alumnado extranjero. Las administraciones de dichos países ven un valor añadido en la formación y mano de obra foránea, y facilitan las cosas. Pero lo importante es, sobre todo, el contexto social en el que algunos de esos países se encuentran. Los niveles de seguridad, la sanidad pública y las opciones de prosperar tienen mucho que ver a la hora de elegir destino, y en eso, EEUU pierde enteros.

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