¿Por qué Irlanda puede convertirse en el mayor experimento político de la década en Europa?

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Desde que Irlanda consiguió la independencia del Reino Unido en 1921, solo dos partidos se han alternado en el poder. Se trata del democristiano Fine Gael, que gobierna desde hace 9 años, y el centrista Fianna Fáil. Sin embargo, en suelo irlandés, al igual que en muchos otros países europeos, el bipartidismo tiende a su fin y aparecen en el horizonte nuevos rivales políticos, lo que va a provocar que los que hasta hace no mucho eran rivales se conviertan en aliados.

 Las elecciones celebradas en febrero mostraron una nueva situación en el país con la victoria del Sinn Féin. El partido es de ideología izquierdista nacionalista y está muy ligado al Ejército Republicano Irlandés (IRA). Tiene como principal objetivo la unión con Irlanda del Norte, que actualmente pertenece al Reino Unido.

El Fine Gael y el Fianna Fáil se turnarán en el Gobierno (REUTERS/Lorraine O'Sullivan).
El Fine Gael y el Fianna Fáil se turnarán en el Gobierno (REUTERS/Lorraine O'Sullivan).
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La formación crece en cada elección y ya amenaza con acabar con el dominio de los dos partidos tradicionales. Desde el año 2007 hasta la actualidad el Sinn Fein ha pasado de ser residual en el Parlamento irlandés, con solo cuatro escaños, a ser la opción más votada y obtener 37.

Una tendencia que ha encendido las alarmas del Fine Gael y del Fianna Fáil. Si en la anterior legislatura un pacto entre ambos permitió a los primeros gobernar en minoría, ahora se turnarán al frente del país para seguir manteniendo el poder.

En las últimas elecciones ambas formaciones recibieron un duro castigo de su electorado. El Fine Gael, en el poder, perdió 12 diputados y se quedó con 35 debido fundamentalmente a la crisis de la vivienda y al deterioro de servicios públicos como la sanidad. Sus otrora rivales también perdieron 8 parlamentarios, obteniendo 37, y sus votantes se mostraron críticos por la excesiva complicidad con el que antes era el enemigo.

Ahora han decidido unirse para hacer frente al auge del Sinn Féin y se turnarán al frente del país en la legislatura. En la primera parte del mandato de cinco años será el líder del Fianna Fáil, Micheál Martin, el que se convertirá en primer ministro y en la segunda, recuperará el poder Leo Varadkar.

Ambos necesitarán el apoyo de los Verdes, que cuentan con 12 votos para lograrlo y no será gratis, ya que la formación ecologista ha exigido la implementación de políticas ambientales como más gasto en transporte público o un recorte anual promedio de un 7% en emisiones de gases de efecto invernadero.

El Sinn Féin ganó las elecciones de febrero de 2020 (AP Photo/Peter Morrison)
El Sinn Féin ganó las elecciones de febrero de 2020 (AP Photo/Peter Morrison)

Este acuerdo sin precedentes en el país entre rivales va a ser un auténtico experimento, que cada vez podría verse más en el continente, y tiene como objetivo hacerle el cordón sanitario al Sinn Féin. En los últimos años la formación izquierdista está siendo capaz de conectar cada vez más con el electorado, fundamentalmente joven, y ahora abre una nueva etapa en su historia quedándose como principal partido de la oposición, lo que le va a dar mucha más visibilidad.

Además del ambicioso programa de vivienda pública que el partido propone, una de sus propuestas más importantes es la de celebrar un referéndum para la unificación con Irlanda del Norte. Ya en 1973 se produjo una consulta sobre su permanencia en el Reino Unido, pero fue absolutamente boicoteado por los nacionalistas, que llamaron a la abstención.

El Brexit y el referéndum de unificación

Desde 1998, tras los acuerdos del Viernes Santo que pusieron fin al conflicto entre unionistas y nacionalistas en el Ulster, Londres está obligado a convocar un plebiscito de reunificación si así lo demanda la mayoría del electorado.

Y hay un factor que poco a poco puede ir nivelando la balanza. Se trata del Brexit. Conviene recordar que en Irlanda del Norte se votó mayoritariamente por la permanencia. Las negociaciones para la salida del Reino Unido de la Unión Europea se han encontrado con el gran escollo de la frontera entre las dos Irlandas. Con el objetivo de evitar controles físicos, parece que finalmente el Norte terminará más alineado con las reglas del Sur (las europeas) que con las británicas.

Algo que puede dar alas al nacionalismo. Una encuesta realizada en el mes de septiembre de 2019 ya reflejaba que el 51% de los norirlandeses aprobaría una unificación con el sur. Además, el 55% consideraba que era más importante permanecer en la Unión Europea que quedarse en el Reino Unido. La sociedad parece dividida, pero el tiempo puede decantarse hacia uno u otro lado.

Un sondeo más reciente muestra que la polarización política crece en Irlanda del Norte a causa del Brexit y se revive la división entre unionistas y nacionalistas. Actualmente el porcentaje de personas que no se consideran ni lo uno ni lo otro es el 39%, el más bajo en los últimos 15 años. Aun así, ambos siguen considerando poco probable que se produzca la unidad en Irlanda en las dos próximas décadas.

En este sentido los próximos años serán decisivos. El Brexit y la mayor relevancia del Sinn Féin en la política irlandesa pueden volver a agitar el asunto, llevando a un eventual referéndum de reunificación en cualquier momento.

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